Mar, 2 Jun 2026 12:47
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Pessoa: Bolivia necesita un proyecto de nación que una y devuelva la esperanza

Pessoa: Bolivia necesita un proyecto de nación que una y devuelva la esperanza

Comunicado de www.vaticannews.va — Pessoa: Bolivia necesita un proyecto de nación que una y devuelva la esperanza

En la Misa de acción de gracias por los 340 años de la fundación de la ciudad de la Santísima Trinidad, el presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, Monseñor Aurelio Pessoa, dirigió un mensaje en el que expresó la necesidad de construir un proyecto de nación capaz de ilusionar al pueblo boliviano, darle rumbo y fortalecer la unidad.

Rocío García – Ciudad del Vaticano

Ante legisladores, líderes cívicos, representantes del Poder Judicial, del ámbito universitario y numerosos fieles, monseñor Aurelio Pessoa inició su homilía con motivo del aniversario de la fundación de la ciudad recordando que quienes le dieron origen se inspiraron en las características de la Sagrada Familia divina: la Santísima Trinidad, una comunión de tres Personas unidas en el amor.

En su mensaje pastoral, el prelado recordó que la esencia de Dios es el amor y que el ser humano ha sido creado a su imagen y semejanza. Por ello, está llamado al encuentro, a la relación interpersonal y a la complementariedad con el otro; en definitiva, a amar al prójimo.

El amor como principio vital que edifica y transforma a la humanidad

En esa misma línea, subrayó que el amor es el principio vital que edifica y transforma a la humanidad; que es su “hábitat”: un entorno de integración, no de complejos ni de quien se encierra en la venganza. Sin embargo, este “hábitat” no es automático: es necesario construirlo día a día.

En esta fiesta de la Santísima Trinidad, insistió que la esencia de Dios es el “amor”, verdad que confirmó a la luz de las lecturas  de la liturgia,  en las que se presenta a un Dios que perdona al pueblo tras haber adorado a otros dioses. Asimismo, retomó la idea del amor en la entrega: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que todo el que cree en Él tenga vida eterna”, mostrando así el amor que transforma y orienta.

El prelado insistió en que el pueblo boliviano está llamado a asumir lo que calificó como un “desafío extraordinario”: construir una ciudad, un departamento y un país a imagen de la Trinidad, donde prevalezcan la paz, el diálogo y el entendimiento.

Un clamor por liderazgo que comprenda, valore y ame a su pueblo

El líder religioso exhortó a los dirigentes sociales a contribuir a la orientación de la sociedad, señalando: “Necesitamos saber hacia dónde se encamina nuestro país, tantas veces golpeado por la división, el odio y el egoísmo”.

Resaltó que esta nación es un pueblo herido por su historia, que lleva en su cuerpo y en su memoria las marcas de múltiples divisiones raciales y una autoestima dañada, la cual muchas veces le impide reconocerse y valorarse como es, así como agradecer lo que es y lo que ha recibido. Por ello, expresó que el país necesita horizontes “Necesita ilusionarse con un proyecto de país, necesita que se le explique el rumbo hacia dónde debemos caminar y que se tenga en cuenta su ser herido. Necesitamos que las autoridades entiendan al pueblo, valoren al pueblo y, sobre todo, amen al pueblo”.

Hacia un país donde la fraternidad y el respeto hagan posible vivir

Asimismo, remarcó que se necesita una ciudad, un departamento y un país en los que sea posible vivir en paz, trabajar sin bloqueos, respetar a los demás y contar con lo necesario para vivir. En este sentido, señaló: “necesitamos una sociedad en la que la vida sea cuidada, en la que exista atención de salud para todos, en la que nuestros niños y jóvenes reciban una educación de la mejor calidad para que podamos potenciar el talento que Dios ha derramado en cada uno de ellos”.

El prelado concluyó señalando “necesitamos que se nos guíe hacia un horizonte de fraternidad y respeto”, en el que sea posible entendernos, dialogar y caminar juntos, sin verdades a medias ni imposiciones de unos sobre otros.

Asimismo, insistió en la necesidad de contar con instituciones libres de intereses particulares y de impunidad, que no condenen a los inocentes ni favorezcan a quienes detentan el poder. Finalmente, afirmó que este ideal inspirado en la Trinidad no es una utopía inalcanzable, sino una realidad posible si todos creen en ella y se comprometen a hacerla vida.

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Europa Hoy

Periodista especializado en noticias europeas y política internacional.