Comunicado de www.vaticannews.va — ![]()
Las oficinas de la presidencia nigeriana han liberado a decenas de estudiantes secuestrados el pasado mes de mayo. La operación se enmarca en un clima de tensión y violencia que desde hace años afecta también a otras zonas del país debido tanto a movimientos yihadistas como a bandas dedicadas al secuestro de personas y al robo de ganado.
Roberto Paglialonga – Ciudad del Vaticano
Decenas de estudiantes secuestrados durante un ataque en el suroeste de Nigeria en mayo han sido liberados. Así lo anunció el portavoz de la presidencia, Bayo Onanuga. Hombres armados, a quienes el ejército nigeriano acusó de ser yihadistas de Boko Haram, habían secuestrado a 46 estudiantes y miembros del personal de tres escuelas en el estado de Oyo, en el suroeste del país, el 15 de mayo.
El anuncio de la liberación
«Finalmente, todos los estudiantes y profesores secuestrados en Orire, en el estado de Oyo, han sido rescatados por nuestros servicios de seguridad», subrayó Onanuga en una publicación en X, acompañada de fotografías de algunos de los niños. Algunos de los secuestradores habrían muerto, mientras que ocho fueron arrestados.
La situación en el suroeste del país
El suroeste de Nigeria ha sido considerado durante mucho tiempo una de las regiones más seguras de un país afectado por múltiples crisis de seguridad. Los secuestros con fines de rescate representan un desafío constante para las autoridades en las inestables regiones del norte de Nigeria. El estado de Oyo es uno de los más poblados de Nigeria y tiene como capital a Ibadán, un importante centro educativo del país. El ataque de mayo alimentó el temor a una expansión de la violencia islamista en esa zona. La incursión en las escuelas de Esiele y Yawota, comunidades agrícolas situadas en los márgenes del extenso Parque Nacional Old Oyo, provocó protestas y huelgas de profesores en todo el estado durante un mes.
En el noroeste, 300 miembros de bandas dedicadas al robo de ganado fueron abatidos
Este hecho se enmarca en un clima de tensión y violencia que también afecta a otras zonas de Nigeria. De hecho, el ejército —según informó un funcionario de la administración— mató esta semana, en el estado noroccidental de Zamfara, a más de 300 miembros de bandas dedicadas a secuestros y robo de ganado, conocidas localmente como «bandidos». Los militares atacaron a estas bandas en el distrito de Gummi durante una operación de dos días que «llevó a la eliminación de más de 300 terroristas», afirmó en un comunicado Mahmud Muhammad Dantawasa, comisionado de Información del estado de Zamfara. Los yihadistas y los «bandidos» especializados en secuestros para exigir rescate aterrorizan a las poblaciones del norte y del centro de Nigeria. Llevan a cabo incursiones mortales e imponen impuestos a los agricultores que desean acceder a sus campos.
La intervención de Estados Unidos
Los analistas han observado una creciente cooperación entre estas bandas criminales —motivadas principalmente por el lucro— y los yihadistas, que desde hace 17 años llevan a cabo operaciones de carácter terrorista en el noreste, primero bajo el liderazgo de Boko Haram y luego bajo el de su facción disidente y rival, el Estado Islámico de África Occidental (ISWAP). El mes pasado, al menos 34 agricultores murieron en dos ataques perpetrados por bandas armadas. En los últimos meses también se han sucedido ataques aéreos estadounidenses, en colaboración con las fuerzas nigerianas, que han provocado la muerte de cientos de miembros del Estado Islámico en el noreste del país.
Se publicó primero como Liberados en Nigeria los estudiantes secuestrados en mayo en tres escuelas
