Mar, 2 Jun 2026 10:17
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Los beneficios de la IA para la salud no debe vulnerar la dignidad humana

Los beneficios de la IA para la salud no debe vulnerar la dignidad humana

Comunicado de www.vaticannews.va — Los beneficios de la IA para la salud no debe vulnerar la dignidad humana

En su discurso durante la tercera reunión sobre la revisión de la Declaración de Taipei, que se inauguró hoy, el presidente de la Academia Pontificia para la Vida expresó su esperanza de que ni la lógica comercial ni la política erosionen la confianza de los pacientes en el sistema de salud cuando comparten sus datos: los desafíos que plantea el progreso tecnológico requieren no solo herramientas técnicas y legales, sino sobre todo «una ética plasmada en la práctica».

Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano

El progreso tecnológico, del que la inteligencia artificial es actualmente protagonista, debe estar al servicio de la dignidad humana y no vulnerarla, ni siquiera en el sector sanitario. Por consiguiente, las justificaciones «comerciales o políticas» no deben menoscabar la confianza que los pacientes depositan en el sistema sanitario al compartir sus datos. La transparencia es la clave en este ámbito: un principio que no puede limitarse a la mera regulación técnica y legal, sino que debe materializarse en la práctica, guiando las decisiones de médicos, investigadores, instituciones y legisladores. Esta es la esperanza expresada por Monseñor Renzo Pegoraro, presidente de la Academia Pontificia para la Vida, en su introducción a la tercera reunión dedicada a la revisión de la Declaración de Taipei de la Asociación Médica Mundial, promovida por la propia Academia Pontificia para la Vida (APV), la Asociación Médica Mundial (AMM) y la Asociación Médica de Israel.

Diálogo entre todos, «incluso en tiempos difíciles»

El evento, que se inauguró hoy, 1 de junio, y se extenderá hasta mañana en la Sala San Pío X de Roma, representa el capítulo más reciente de una estrecha colaboración entre la APV y la AMM. Esta colaboración, como recordó el propio Pegoraro, comenzó en noviembre de 2017 con la Reunión Regional Europea de la AMM sobre Cuidados al Final de la Vida, celebrada en la antigua Aula del Sínodo del Vaticano.

El trabajo sobre la Declaración de Taipéi —un documento de ética médica que establece los principios fundamentales para la recolección, conservación y uso de datos de salud y muestras biológicas en la investigación científica— representa una importante oportunidad para el diálogo entre todos, incluso en tiempos difíciles y desafiantes.

Los riesgos del «paradigma tecnocrático»

Pegoraro recordó entonces las palabras del Papa León XIV en su mensaje a los participantes del Congreso Internacional PAV «Inteligencia Artificial y Medicina: el Reto de la Dignidad Humana», celebrado en noviembre de 2025. En aquella ocasión, el Pontífice subrayó que, para garantizar un auténtico desarrollo tecnológico, es fundamental que «la dignidad humana y el bien común sigan siendo prioridades indispensables para todos».

Estas palabras se ven reflejadas en los riesgos que el propio León XIV destacó en su primera encíclica Humanidad Magnífica , en la que advierte contra el «paradigma tecnocrático» del mundo globalizado actual, a saber, «la tendencia a dejar que la lógica de la eficiencia, el control y el beneficio rija por sí sola las decisiones personales, sociales y económicas».

Obligaciones concretas en el uso de datos

En vista de este enfoque, el presidente de la APV identifica una convergencia en el reconocimiento compartido de «la inviolabilidad de la dignidad humana, incluso ante el progreso tecnológico o la promesa de enormes beneficios para la salud pública». Para cada profesional de la salud, esto se traduce en obligaciones concretas: «no vender ni transferir datos a terceros con fines no especificados; garantizar la protección de la información, incluso en contextos de investigación colaborativa internacional; y no permitir que razones comerciales o políticas erosionen la confianza que los pacientes depositan en el sistema de salud cuando comparten sus datos».

Orientar las decisiones de médicos e investigadores

Tanto la APV como la AMM reconocen los desafíos que plantea la recopilación y el uso de datos de salud en la era digital y la necesidad de abordarlos con herramientas que trasciendan la dimensión puramente técnica y legal. De hecho, estos desafíos requieren «una ética plasmada en la práctica, capaz de guiar las decisiones concretas de médicos, investigadores, instituciones y legisladores».

Por su parte, Pegoraro recordó que la APV ha enfatizado repetidamente que «la bioética global debe integrar las cuestiones de ética médica con los contextos ambientales, económicos y sociales en los que viven las personas».

Este enfoque también lo comparte la Declaración de Taipéi, que reconoce que los riesgos del abuso de datos de salud «suelen concentrarse precisamente donde las salvaguardias institucionales son más débiles».

El futuro de la IA en la medicina

La inteligencia artificial aplicada a la medicina, los modelos predictivos basados ​​en biobancos genéticos y las plataformas de salud digital son, concluyó el prelado, «herramientas poderosas». Sin embargo, su utilidad para la humanidad «dependerá de la solidez de las garantías éticas que construyamos a su alrededor: garantías que protejan no solo a las personas, sino también la confianza social sin la cual ningún sistema de salud puede funcionar».

Se publicó primero como Los beneficios de la IA para la salud no debe vulnerar la dignidad humana

Europa Hoy

Periodista especializado en noticias europeas y política internacional.