Sáb, 30 May 2026 20:33
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Un báculo en memoria de Gaudí, fe y arte en el regalo para el Papa en Barcelona

Un báculo en memoria de Gaudí, fe y arte en el regalo para el Papa en Barcelona

Comunicado de www.vaticannews.va —

El escultor y joyero Joan Serramià está realizando el objeto litúrgico destinado a León XIV, que será entregado con ocasión de la Misa en la Sagrada Familia. Una obra que evoca la historia y el espíritu del universo gaudiniano, pero también la devoción popular de Cataluña.

Silvina Pérez – Ciudad del Vaticano

Hay un olivo milenario de Cataluña que atraviesa el báculo que será regalado al Papa León XIV durante su viaje apostólico a Barcelona. Hay ébano africano. Hay maderas llegadas de Asia, América y Australia. Y también pequeñas piedras recogidas en la tierra donde Antoni Gaudí pasó su infancia, entre campos, viento y naturaleza.

Antes incluso de convertirse en un objeto litúrgico, el báculo parece contar ya una geografía humana y espiritual, es decir, una Cataluña profundamente arraigada en su tierra y, al mismo tiempo, una Iglesia que todavía intenta hablar todas las lenguas del mundo.

La fe que pasa por las manos

Joan Serramià casi lo acaricia mientras habla de él. Escultor y joyero catalán, lleva semanas trabajando en su taller con la intensidad de quien sabe que ciertas ocasiones no pertenecen únicamente al calendario.

“No quería que fuera un objeto decorativo”, explica. “Gaudí jamás utilizó la belleza como un adorno vacío”.

La idea nació a comienzos de año, casi en voz baja, lejos de los circuitos oficiales. Una llamada telefónica. Algunos amigos vinculados al entorno gaudiniano de Reus. Después, el boca a boca, las pequeñas aportaciones, las ayudas discretas.

“Hubo empresarios que querían financiar toda la obra”, cuenta Serramià. “Pero preferimos pedir contribuciones pequeñas. Yo no gano nada con este trabajo. Lo hago por el placer de hacerlo”.

Quizá por eso el báculo encierra también algo de la devoción popular catalana: esa fe concreta que se transmite más por las manos que por los discursos, más por los gestos que por las proclamaciones.

El escultor y joyero Joan Serramià trabajando

El escultor y joyero Joan Serramià trabajando

El proyecto y la intuición

Al principio, el escultor pensó inspirarse en la torre de San Bernabé de la Sagrada Familia. Pero mientras dibujaba el proyecto el día de Sant Jordi, tuvo una especie de intuición repentina. “Comprendí que el Papa vendría por la torre de Jesucristo. Y entonces todo cobró sentido”.

De ahí nace la gran cruz gaudiniana que domina la parte superior del báculo, esencial, vertical, casi suspendida hacia el cielo.

Sin embargo, la historia de esta pieza se entrelaza continuamente con la propia historia de Gaudí.

Desde hace tiempo, Serramià trabaja también en una escultura monumental dedicada al arquitecto en Reus. Para realizarla necesitaba una piedra gigantesca que sirviera de base. La solicitaron a la Sagrada Familia. Al principio nadie respondía. Más tarde intervino el arzobispo de Tarragona y algo cambió. “Nos dijeron que podíamos escoger la piedra que quisiéramos”, recuerda con una sonrisa.

Finalmente llegó una de catorce toneladas. Restituir una deuda de la historia

En la futura escultura, Gaudí aparecerá trabajando en una maqueta nunca realizada de la Virgen de Misericordia de Reus, un proyecto que le fue impedido hace más de un siglo.

“Quise devolverle simbólicamente aquello que no le permitieron hacer”, explica.

Habla del arquitecto como de un hombre consumido por su propia obra más que glorificado por ella.

“Lo vendió todo por la Sagrada Familia”, afirma. “Los genios trabajan para los demás, no para sí mismos”. Las palabras parecen surgir con naturalidad entre las herramientas, las virutas de madera y los bocetos que llenan el taller. Allí, Gaudí no aparece como un icono congelado en la historia, sino como una presencia todavía viva, capaz de seguir inspirando preguntas.

Los últimos retoques al bastón pastoral

Los últimos retoques al bastón pastoral

Una mirada hacia el futuro

Quizá por eso es tan intensa la esperanza de que León XIV pueda visitar la tumba de Gaudí durante el centenario de la muerte del arquitecto.

A los ojos de Serramià, un gesto así tendría un significado que iría mucho más allá de la simple actualidad eclesial.

“Europa está olvidando su propio destino”, dice en un momento de la conversación, bajando casi la voz. Y añade:

“El catolicismo ha sido el gran manto protector del arte. Y el arte ha protegido a Europa”.

En el taller de Joan Serramià, entre plata, maderas y piedras llegadas de distintos rincones del mundo, esa convicción toma forma lentamente.

Porque el báculo destinado al Papa no habla únicamente de Gaudí. Habla también de una herencia espiritual y cultural que sigue buscando su lugar en el siglo XXI. Y de una fe que, como la mejor artesanía, continúa construyéndose con paciencia, pieza a pieza, entre la tierra de donde nace la memoria y el horizonte hacia el que se dirige la esperanza.

Fe y arte en el obsequio para el Papa en Barcelona

Se publicó primero como Un báculo en memoria de Gaudí, fe y arte en el regalo para el Papa en Barcelona

Europa Hoy

Periodista especializado en noticias europeas y política internacional.