Comunicado de www.vaticannews.va —
Expertos en periodismo, tecnología y ética digital debaten en la Pontificia Universidad Urbaniana sobre las oportunidades y los riesgos de la inteligencia artificial. En el centro de los intercambios destacan la información, las relaciones humanas, las desigualdades y la responsabilidad en el uso de herramientas cada vez más invasivas, siguiendo la línea del mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
Fabio Colagrande – Ciudad del Vaticano
El mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, dedicado al valor profundamente humano de la comunicación en la era de la inteligencia artificial, ha resonado mucho más allá de las fronteras eclesiales. Así se percibió en las intervenciones de los 14 ponentes internacionales del congreso “Custodiar voces y rostros humanos”, promovido en la Pontificia Universidad Urbaniana por el Dicasterio para la Comunicación este jueves 21 de mayo de 2026 con la colaboración del Dicasterio para la Cultura y la Educación. Periodistas, docentes, directivos tecnológicos y expertos en ética digital procedentes de Europa, Estados Unidos, América Latina y África abordaron una misma pregunta: ¿cómo preservar la dignidad de la persona en un ecosistema informativo y relacional cada vez más modelado por los algoritmos?
¿Algoritmos como nuevos custodios de la información?
El debate fue inaugurado por Marijana Grbeša Zenzerović, profesora de comunicación política en la Universidad de Zagreb, quien describió un ecosistema mediático radicalmente transformado: los medios tradicionales pierden centralidad, mientras que los algoritmos se convierten en los nuevos “guardianes” (selectores) de la información. Aunque la televisión mantiene su papel en ciertos sectores de la población, entre los jóvenes prevalecen las redes sociales y crece la autoridad otorgada a creadores, influencers y “journo-influencers”. El riesgo, observó, es una desinformación de masa agravada por la IA generativa, capaz de crear imágenes, videos e identidades sintéticas creíbles, hasta llegar a una verdadera “política sintética”.
Cuando los chatbots entran en las relaciones humanas
La periodista del New York TimesKashmir Hill, trasladó la atención al impacto de los chatbots en la vida personal. Estas herramientas pueden parecer empáticas y reconfortantes, hasta el punto de convertirse en confidentes simbólicos.
Sin embargo, precisamente su diseño orientado al compromiso (fidelización) puede hacerlos peligrosos, especialmente cuando tienden a complacer al usuario en lugar de corregirlo. Hill recordó el caso de Adam Raine, un joven de 16 años que murió tras prolongadas conversaciones con un chatbot, subrayando que el riesgo afecta a cualquiera que delegue en estas tecnologías la necesidad de escucha y validación.
Innovación, verdad y responsabilidad en el periodismo
Más enfocada en las oportunidades estuvo la intervención de Vineet Khosla, director de tecnología (Director de tecnología) del Correo de Washingtonquien ilustró cómo se está integrando la IA en los procesos editoriales: automatización de tareas repetitivas, investigación documental, herramientas interactivas para los lectores y contenidos de audio generados artificialmente. El objetivo: fortalecer, no sustituir, el trabajo periodístico. Pero con una condición: mantener la verdad como criterio distintivo y la confianza del público como un capital decisivo.
Eli Pariser, codirector de Nuevo_ Públicoreflexionó sobre la calidad de la vida digital. Las plataformas, observó, prometen conexión pero a menudo producen soledad, ya que están diseñadas para maximizar la atención y los ingresos. La IA también puede volverse “parasitaria”, orientada a la adicción del usuario, o bien “prosocial”, si se concibe para fomentar relaciones auténticas y el bienestar colectivo.
Desigualdades y colonialismo digital
En el panel dedicado a las desigualdades, Paola Ricaurte Quijano, académica mexicana experta en ética de la IA, denunció el carácter “extractivo” de este modelo tecnológico, que concentra riqueza y poder explotando el trabajo invisible, los recursos de los países más pobres e incluso los datos, miedos y deseos de los usuarios.
Los modelos algorítmicos, puntualizó, corren el riesgo de perpetuar lógicas coloniales y racistas, borrando culturas y lenguas marginales.
El lado oscuro de la IA: empatía simulada y discriminaciones
El sudafricano Benjamin Rosman reconoció la sorprendente capacidad de los modelos lingüísticos para simular empatía y presencia humana, tanto que algunos jóvenes los utilizan como psicólogos. Sin embargo, precisamente esta credibilidad plantea profundos interrogantes éticos, sobre todo si herramientas diseñadas para maximizar la implicación del usuario aprenden a explotar el miedo, la indignación o el tribalismo identitario.
Para Rosman, no obstante, el Sur global no debe limitarse a sufrir estas tecnologías, sino que debe contribuir a moldearlas.
Para cerrar la segunda sesión de la mañana, Joy Buolamwini, fundadora de la Liga de la Justicia Algorítmicadenunció los sesgos raciales y de género incorporados en los sistemas de reconocimiento facial, que ya han sido responsables de errores y detenciones injustas. La activista y poeta evocó el riesgo de una sociedad vigilada, en la que la IA borre identidades, creatividad e incluso vidas humanas, especialmente con el desarrollo de las armas autónomas. Su llamamiento final fue rotundo: normativas internacionales, control humano y derechos claros antes de que la velocidad de la innovación supere la capacidad ética para gobernarla.
Se publicó primero como Custodiar lo humano en la era de las máquinas inteligentes


