Comunicado de www.vaticannews.va — ![]()
Si bien la situación en la Franja parece haber desaparecido de los titulares de los medios internacionales, la mayoría de la población sigue desplazada. Más de 50.000 personas requieren rehabilitación urgente, según el último informe de la OCHA. Sin embargo, el acceso a la atención médica no está garantizado.
Beatrice Guarrera – Ciudad del Vaticano
Los residentes de Gaza no están a salvo. Hombres, mujeres y niños han seguido viviendo en condiciones de vida deplorables durante más de dos años: la mayoría de la población está desplazada y permanece expuesta a riesgos constantes para la salud y el medio ambiente, mientras que se siguen recibiendo informes de ataques contra zonas residenciales. Así lo afirma la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en su último informe sobre la situación en la Franja. Mientras la atención mundial se centra en otros conflictos, más de dos millones de personas en Gaza viven y sufren en silencio. Un velo de silencio parece haber caído sobre los medios internacionales, que informan poco sobre Gaza, donde, mientras tanto, la gente sigue muriendo. Al menos 880 personas han muerto a causa de los ataques israelíes desde que entró en vigor el acuerdo de alto el fuego en la Franja de Gaza el pasado octubre.
Miles de personas necesitan rehabilitación
Al mismo tiempo, la Organización Mundial de la Salud ha estimado que más de 43.000 personas en Gaza han sufrido lesiones permanentes, una de cada cuatro de ellas niños. Las lesiones graves incluyen lesiones en las extremidades, amputaciones, lesiones medulares, quemaduras y traumatismos craneoencefálicos. Más de 50.000 personas en Gaza necesitan urgentemente rehabilitación a largo plazo, pero los servicios que la proporcionan están gravemente saturados. Según la OCHA, «ningún centro de rehabilitación está plenamente operativo, el acceso a la atención especializada es limitado y persiste una grave escasez de equipos, prótesis y ayudas debido a las restricciones a la importación». Además, las listas de espera son largas, y muchos pacientes son dados de alta prematuramente o no pueden recibir el tratamiento adecuado, lo que aumenta el riesgo de discapacidad permanente.
Peticiones para la creación de corredores médicos
Por ello, las ONG locales e internacionales llevan meses pidiendo la apertura de corredores para proporcionar atención médica a una población devastada por más de dos años de guerra. A pesar de la enorme necesidad, el gobierno israelí sigue permitiendo la entrada a Gaza solo de una fracción de la ayuda humanitaria necesaria. Los últimos datos de la OCHA muestran que, en los primeros 11 días de mayo, solo uno de cada dos camiones procedentes de Egipto logró descargar suministros en los cruces fronterizos controlados por Israel. El informe de la OCHA señala que las operaciones humanitarias siguen viéndose obstaculizadas por las restricciones a la importación de repuestos esenciales, generadores de emergencia y otros equipos, así como por la escasez de materiales críticos, como combustible y aceite para motores.
Operaciones humanitarias restringidas
Las operaciones también se ven limitadas por las prohibiciones impuestas a socios clave, las restricciones a la circulación dentro de la Franja de Gaza, los daños a las carreteras y la infraestructura, y los constantes ataques, enfrentamientos armados e inseguridad. La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios advirtió que, con una mejora de las condiciones, los socios humanitarios podrían ampliar su alcance, responder con mayor eficacia y prestar asistencia de forma más constante en todas las zonas del enclave. Esto requeriría acceso humanitario totalmente garantizado, apoyo activo para la remoción de artefactos explosivos, la eliminación de escombros y la reparación de viviendas dañadas, así como la entrada sin trabas de suministros esenciales. Estas condiciones allanarían el camino para un retorno, en la medida de lo posible, a una vida más digna. Mientras tanto, en Gaza, el 98% del agua no es potable, el 89% de la infraestructura hídrica está gravemente dañada o destruida, y no hay combustible para alimentar las estaciones de bombeo.
Se publicó primero como Una dramática situación humanitaria en Gaza en medio del silencio mundial
