Comunicado de www.vaticannews.va — ![]()
El espectro de la hambruna se cierne sobre decenas de países de todo el mundo. El Informe Global sobre Crisis Alimentarias 2026 pone de manifiesto el fracaso sistémico a escala mundial: 266 millones de personas afectadas por la inseguridad alimentaria aguda, dos hambrunas declaradas y la financiación humanitaria reducida a los niveles de 2016.
Stefano Leszczynski – Ciudad del Vaticano
La inseguridad alimentaria global ya no es consecuencia de una serie de crisis temporales, sino de una crisis estructural y profundamente arraigada. En los últimos diez años, el número de personas afectadas por el hambre aguda se ha duplicado. Este dramático panorama lo describe el Informe Global sobre Crisis Alimentarias 2026 (Global Report on Food Crises 2026), publicado hoy por la Red Global contra las Crisis Alimentarias (Global Network Against Food Crises), una alianza internacional que reúne a las Naciones Unidas, la Unión Europea y diversas agencias gubernamentales y no gubernamentales.
cada vez más personas pasan hambre
Los datos relativos a 2025 son claros: 266 millones de personas en 47 países (casi el 23 % de la población analizada) se enfrentan a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda. Y mientras las necesidades se disparan, la comunidad internacional da un paso atrás, reduciendo la financiación destinada a la seguridad alimentaria y la nutrición a los niveles de hace casi una década.
El drama de Gaza y Sudán
El dato más alarmante de esta décima edición del informe es un trágico récord: por primera vez desde que el GRFC comenzó a recopilar datos, el sistema de Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC, Integrated Food Security Phase Classification) ha confirmado dos hambrunas en dos contextos distintos en el mismo año. En 2025, se declaró oficialmente una hambruna en la gobernación de Gaza y en algunas zonas de Sudán. Esta escalada extrema del hambre está impulsada principalmente por la proliferación de conflictos, las fuertes restricciones al acceso humanitario y los desplazamientos forzados masivos.
La culpa de las guerras
«El conflicto sigue siendo la principal causa de la inseguridad alimentaria y la malnutrición para millones de personas en todo el mundo», declaró el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, en el prólogo del documento. «Este informe es un llamamiento a la acción que insta a los líderes mundiales a encontrar la voluntad política para aumentar rápidamente las inversiones en ayuda para salvar vidas y a trabajar para poner fin a los conflictos».
La geografía de la crisis
La emergencia no se distribuye de manera uniforme, sino que se concentra de forma implacable en zonas específicas del planeta. Dos tercios de todas las poblaciones que sufren hambre aguda se encuentran en solo diez países, entre los que destacan: Afganistán, Sudán, Yemen y Myanmar. La situación se ve agravada aún más por la crisis mundial de los desplazados. Más de 85 millones de personas (entre desplazados internos, solicitantes de asilo y refugiados) se vieron obligadas a huir de zonas afectadas por crisis alimentarias en 2025, enfrentándose a menudo a niveles de hambre incluso peores que los de las comunidades que las acogen.
La infancia negada
Detrás de las grandes cifras se esconde la tragedia de los más vulnerables. En 2025, las estimaciones indican que habrá 35,5 millones de niños afectados por la desnutrición aguda, de los cuales casi 10 millones sufrirán su forma más grave y letal. Estas cifras, especialmente graves en contextos como Gaza, Myanmar, Sudán del Sur y Sudán, no se deben únicamente a la falta de alimentos, sino al efecto combinado de dietas inadecuadas, la propagación de enfermedades y un colapso total de los servicios esenciales, tanto de agua como sanitarios.
La disminución de los fondos humanitarios
El informe de 2026 también pone de relieve una preocupante paradoja estadística. Aunque el número total de personas que padecen hambre (266 millones) pueda parecer ligeramente inferior a los picos registrados en el pasado, esta cifra oculta una realidad mucho más grave: un colapso en la recopilación de datos. En 2025, nada menos que 18 países carecían de datos actualizados y comparables para el análisis. Entre ellos figuran naciones en profunda crisis como Burkina Faso, la República del Congo y Etiopía, que solo en 2024 contaban con más de 27 millones de personas en situación de necesidad urgente. La reducción de las cifras no indica, por tanto, una victoria contra el hambre, sino un «agujero negro» informativo causado por las dificultades de acceso a los territorios y por los drásticos recortes en la financiación, que ha vuelto a mínimos históricos.
Se necesita un cambiel del paradigma
Las perspectivas para 2026 siguen siendo extremadamente desalentadoras, con el conflicto en Oriente Medio amenazando con una mayor inestabilidad en los mercados agroalimentarios y un aumento de los costes logísticos y energéticos a nivel mundial. Ante una emergencia que ya se ha convertido en crónica, las agencias internacionales reclaman un cambio radical de rumbo. Ya no se trata solo de enviar ayuda de emergencia, subraya la FAO, sino de invertir en la adaptación al cambio climático, fortalecer las economías rurales y, ante todo, imponer el respeto del derecho internacional humanitario para garantizar que los alimentos nunca más se utilicen como arma.
Se publicó primero como En diez años el hambre en el mundo se ha duplicado
