Comunicado de www.vaticannews.va —
El presidente de la Conferencia Episcopal de Guinea Ecuatorial reflexiona sobre el viaje apostólico, destacando la urgencia de la reconciliación, el respeto a la diversidad y el compromiso social como motores de cambio para la nación.
Sebastián Sansón Ferrari, enviado especial a Malabo
Con el eco de los motores del avión papal aún resonando en el aeropuerto tras la partida de Su Santidad hacia Roma y el desafío de volver a los hogares, puestos de trabajo y espacios de ocio a anunciar el Evangelio con ímpetu, la Iglesia de Guinea Ecuatorial comienza a procesar lo que ya se califica como un hito histórico. El Papa León XIV concluyó este 23 de abril su gira africana -que incluyó Argelia, Camerún, Angola y Guinea- dejando un mensaje de «renovación profunda» que ha calado tanto en las instituciones eclesiásticas como en el corazón de la sociedad civil.
En una entrevista exclusiva en el programa Nota Eclesialjunto al Padre Johan Pacheco desde Roma, Monseñor Juan Domingo Beka Esono Ayang, Obispo de Mongomo y Presidente de la Conferencia Episcopal de Guinea Ecuatorial, compartió sus impresiones sobre una visita que define como una «bendición compartida».
Para el prelado, la imagen más potente que deja el Pontífice no es solo la de la multitud fervorosa, sino la de una interpelación directa a la responsabilidad individual.
«El Santo Padre ha llamado tanto a la Iglesia como a los cristianos involucrados en el compromiso social a trabajar por el advenimiento del Reino. El futuro no se espera con las manos cruzadas; exige el compromiso de todos», afirmó Monseñor Beka.
Durante sus discursos en suelo guineano, el Papa puso especial énfasis en la dignidad de la persona y la necesidad de un anuncio del Evangelio que no se quede en la teoría, sino que se traduzca en un «testimonio de vida» y una «cultura de la paz».
Reconciliación: Unidad sin uniformidad
Uno de los puntos más sensibles de la agenda fue el llamado a la paz en un contexto global marcado por la prepotencia y los conflictos. Monseñor Beka subrayó que la Iglesia local trabaja intensamente en la reconciliación, pero bajo una premisa clara: el respeto a la diferencia.
«La comunión no significa uniformidad», explicó el obispo. «Debemos reconocer la diversidad de culturas y pueblos que conforman Guinea Ecuatorial. Ese reconocimiento es lo que realmente conduce a la inclusión y evita la exclusión».
El gesto en la cárcel de Bata: Esperanza en la periferia
Uno de los momentos más conmovedores del viaje fue la visita del Papa al centro penitenciario de Bata. Para el presidente del Episcopado, «si viene el Santo Padre y si decimos que esta visita es una bendición, esta gracia tiene que tocar todas las realidades del pueblo, una de ellas es un centro penitenciario para anunciar la esperanza, porque algunos pueden vivir en un lugar como este y pueden decepcionarse».
«Son hermanos e hijos nuestros, son ciudadanos guineanos, que por alguna u otra cosa se encuentran allí y el estar ahí no es una fatalidad, tienen que guardar esa esperanza».
Destacó además el canto de los internos como un signo de que «ni la Iglesia ni el pueblo se olvidan de ellos», instando a los privados de libertad a buscar una conversión que les permita reintegrarse como ciudadanos constructores de paz.
Del «acoger» al «vivir»
Guinea Ecuatorial, que ha pasado recientemente de tres a cinco diócesis, ve en esta visita el impulso necesario para una «nueva configuración» de su acción evangelizadora. Según el obispo, el plan de trabajo ahora se resume en un desafío pastoral inmediato:
«Pedimos al pueblo conjugar tres verbos: preparar, acoger y vivir. Ya hemos pasado por la preparación y la acogida de la gracia; ahora toca vivirla. Esta visita tiene el poder de cambiar nuestras relaciones».
Con la idea de una próxima reuniónpara asimilar el «gran legado» de León XIV, la Iglesia guineana cierra un capítulo de júbilo para abrir uno de transformación social y espiritual.
Se publicó primero como Monseñor Beka: El Papa ha traído un nuevo impulso a Guinea Ecuatorial

