Sáb, 4 Abr 2026 02:25
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Las Misioneras Combonianas hacen “causa común” con los últimos

Las Misioneras Combonianas hacen “causa común” con los últimos

Comunicado de www.vaticannews.va —

En la República Democrática del Congo, las hermanas comparten la vida de los menores de la calle en Kisangani, en el país herido por la guerra y el abandono, ofreciendo su servicio en el centro Saint Laurent que no es solo un refugio sino una posibilidad de futuro

Sor Loreta Beccia, SMC – Yaundé (Camerún)

Huérfanos y marcados por escenas de violencia, hay niños en la República Democrática del Congo que necesitan afecto, cercanía y alguien que sepa comunicarse con ellos con una mirada y una sonrisa: “Tú eres importante para mí”. Este es el objetivo del centro Saint Lauren en Kisangani, en la República Democrática del Congo: acoger y acompañar a estos pequeños en un camino que les ayude a sentirse bien consigo mismos y con los demás.

Las hermanas de la comunidad del Postulado de las Misioneras Combonianas, en particular la española Francisca Sánchez con una larga experiencia misionera en RD Congo y en Togo, y Nicole Mboma Enzenze, congoleña con experiencia en Mozambique, están constantemente presentes y acompañan a los menores en diversas actividades. Acompañándolas, hay cinco postulantes procedentes de Chad y de la propia República Democrática del Congo.

Fundación y organización

El centro San Lorenzo fue fundado el 10 de agosto de 1999 por un padre dehoniano, Giovanni Pross, en respuesta a las consecuencias de la guerra que había golpeado duramente a Kisangani en los años 1996 y 1997. Las Hermanas Misioneras Combonianas han colaborado desde el principio. El centro está estructurado en sectores: escuela, educación, higiene y salud, cocina, cuidado y autocuidado. Todos colaboran de forma sinérgica y todos los sábados se celebra una reunión con voluntarios y operadores para organizar el trabajo. Los niños acogidos se dividen en tres grupos (pequeños, medianos y grandes) y cada grupo tiene un adulto responsable siempre presente el día y la noche.

El trabajo no es fácil y el primer enfoque requiere paciencia y gran delicadeza para responder a las necesidades de los niños que han experimentado traumas profundos, en particular relacionados con el abandono. Al mismo tiempo, es necesaria la firmeza, para evitar que la ausencia de puntos de referencia claros haga ineficaz la intervención educativa. “Al principio, muchos menores son violentos y les cuesta respetar las reglas, por lo que es necesario ser decididos, pero al mismo tiempo hay que actuar con ternura”, explica la hermana Nicole, que trabaja en el centro desde principios de 2024, como responsable del depósito de ropa, zapatos y suministros escolares.

Sor Francisca trabaja en el centro desde 2021 y se ocupa de la formación humana e intelectual, también a través de la visión de películas educativas. Cuida, además, la dimensión litúrgica y musical con la formación de un coro que ha demostrado ser también un método de tratamiento de los traumas. La historia de Paulina es un ejemplo: permaneció muda a causa de un fuerte trauma sufrido, gracias al canto coral comenzó a recuperar el habla y ahora logra deletrear su nombre. Un gran éxito para todos.

Sor Francisca en un encuentro de formación con los muchachos, por Francisca Sánchez

Sor Francisca en un encuentro de formación con los muchachos, por Francisca Sánchez

Historias de vida y renacimiento

Son muchas las historias entre los niños acogidos que dejan una huella profunda. Como la de un niño de unos cuatro años, encontrado en el bosque después de un largo periodo de soledad que le había generado graves dificultades de relación y comunicación. Gracias a la presencia constante y afectuosa de las monjas y de los educadores, comenzó lentamente a confiar, a hablar y a contar lo que vivía. La inserción en el jardín de infancia ha favoreció aún más su desarrollo, transformando las relaciones inicialmente conflictivas en lazos serenos. Sor Nicole recuerda que su primer encuentro fue difícil: después de verse obligada a regañarlo, el niño dejó de hablarle durante una semana. Fue ella quien dio el primer paso, acercándose con una sonrisa y palabras amables. Esos pequeños gestos de proximidad disolvieron la desconfianza inicial y hoy, cuenta la monja, “somos grandes amigos: cada vez que me ve llegar, corre a mi encuentro para abrazarme y contarme todo lo que ha hecho y aprendido en la escuela”.

Sor Francisca también tiene una historia que le ha marcado profundamente: la de una niña de 7 años afectada por una deformación en el pie a la que acompañaron a Goma para someterse a una operación que la ha vuelto a poner en pie. De vuelta en Kisangani y acogida en una casa de acogida, visitó a las hermanas y en esa ocasión pidió trabajar con las habilidades manuales aprendidas en el centro para ayudar a la madre de acogida a pagar los gastos escolares. La iniciativa demostrada por la niña ha impresionado profundamente a las hermanas y se ha convertido en un signo concreto de lo mucho que es posible un camino de crecimiento cuando uno se siente acogido, escuchado y valorado.

Niños en el centro aprenden el arte del zapatero bajo la supervisión del maestro, por Francisca Sánchez

Niños en el centro aprenden el arte del zapatero bajo la supervisión del maestro, por Francisca Sánchez

Una experiencia que transforma

Las postulantes prestan un importante servicio en la biblioteca y en el apoyo escolar. Cuentan cómo ver incluso el más mínimo progreso en un niño que aprende a leer puede cambiar un día que comenzó mal. Hay quienes descubren que en los momentos de cansancio, basta con acercarse a un niño para llenar el corazón de nueva energía. Todas definen la biblioteca como un lugar de encuentro donde los niños no tienen miedo de pedir ayuda, ser escuchados y encontrar palabras de consuelo. Concluyen que, si su fundador, San Daniel Comboni, estuviera vivo hoy, no dejaría de estar presente junto a estos niños. De hecho, tenía una predilección especial por los pequeños, por los abandonados, por los últimos de la historia. Porque cada niño acogido hoy es una posibilidad de paz mañana.

Sor Nicole distribuye la comida a los pequeños huéspedes del centro, por Mboma Enzenze Nicole

Sor Nicole distribuye la comida a los pequeños huéspedes del centro, por Mboma Enzenze Nicole

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Europa Hoy

Periodista especializado en noticias europeas y política internacional.