Comunicado de www.vaticannews.va —
León XIV llega a la parroquia de Santa María de la Presentación, penúltima visita cuaresmal a las iglesias de la Diócesis de Roma. En la misa celebrada en la Iglesia de Santa María de la Presentación, el Papa se hace cercano a la realidad de la periferia romana.
Benedetta Capelli – Roma
En el primer encuentro con los niños del catecismo y grupos juveniles, los exhorta a rechazar la violencia y a acoger a Jesús, abriéndose a los demás. Abraza a enfermos y ancianos, y a los voluntarios les dice: son el signo del amor de Dios por los más vulnerables.
No al acoso
El Papa anima también a los niños más pequeños a “hacer las paces con el amigo, con la amiga, con los compañeros, cuando hay dificultades en el grupo o diferencias de opiniones”. Exhorta a rechazar el acoso escolar.
“Alguien llama a tu corazón”
Respondiendo después a los niños de la Primera Comunión, León XIV cuenta que poco antes de salir de casa tomó en sus manos un libro que tiene como título “Alguien llama a tu corazón” de Mario Delpini y los obispos de las Iglesias de Lombardía, una carta sobre la oración para vivir la propia vocación. De ahí la invitación a llamar al corazón de Jesús. Será Jesús quien llegue a tu casa, a tu corazón, a tu vida. Todos debemos estar listos para abrir la puerta y encontrar a Jesús que nos espera.
Testigos en el mundo
“Jesús quiere llegar a nosotros, a nuestra casa, en familia, entre los amigos —afirma el Papa— y sobre todo en la oración”. Invita a hablar con Él, a confiarle preocupaciones, dificultades, dolores, pero también a reconocerlo en las personas que sufren, “encontrar a Jesús también en nuestra generosidad, en nuestros actos de caridad” y también en la amistad.
“Un pequeño cónclave”
En el encuentro con los ancianos y las personas enfermas, el Papa León expresa su alegría por la “hermosa acogida”, al estar presente junto al cardenal vicario Baldo Reina y al cardenal Francesco Montenegro, arzobispo emérito de Agrigento. El Pontífice recuerda también la presencia de monseñor Stefano Sparapani, próximo obispo auxiliar de Roma.
«Hoy hacemos un pequeño ‘cónclave’, hay dos cardenales junto a mí, que me acompañan». Y recuerda también sus 10 meses desde el inicio del magisterio, “desde que —dice— fui llamado, elegido para servir como Obispo de Roma”.
La dignidad de ser hijos de Dios incluso en la fragilidad
Saludando a los voluntarios de Cáritas, León XIV los llama “signos del amor de Dios a las personas tantas veces más vulnerables: las que sufren por edad, por enfermedad, por situaciones sociales, porque han emigrado, porque no tienen lo necesario para vivir”.
La gran familia de Dios
Hijos que son un todo, como una familia que unida tiene “un grandísimo valor, porque somos hijos de Dios, creados a Su imagen, amados por Dios, y entonces llamados, también nosotros, a compartir este amor con los demás”. El Papa lo define como “un valor grandísimo en el mundo de hoy”.
La Iglesia acoge a los hijos ofendidos en su dignidad
En la Misa celebrada en la Iglesia de Santa María de la Presentación, León XIV se hace cercano a la realidad de la periferia de la parroquia, alentándola a cuidarse “como una madre”, de las fragilidades de quienes llaman a su puerta “sin condenarlos, sino acogiéndolos —afirma— escuchándolos y sosteniéndolos frente al peligro”.
En esta parroquia llegan hombres y mujeres heridos en el alma, ofendidos en su dignidad y sedientos de esperanza. A ustedes les toca la tarea, urgente y liberadora, de mostrar la cercanía de Jesús, su voluntad de rescatar nuestra existencia de los males que la amenazan con una propuesta de vida justa, verdadera, plena.
La Iglesia madre
El Papa indica el camino a la comunidad cristiana a partir de la Eucaristía, volviendo a la Palabra que “brota en nosotros —afirma— como fuente de verdad” y capaz de ayudar a “cada uno a abrir los ojos, para saber evaluar con sabiduría lo que es bueno y lo que es malo, formando así conciencias libres y adultas”.
Iglesia en salida
Un cruce de fechas y coincidencias son puestos de relieve por el Papa León en el encuentro con el Consejo pastoral, ocurrido luego de la Misa. El Pontífice recuerda que en 1982, cuando Juan Pablo II vino a Torrevecchia, él se convertía en sacerdote en Roma y siempre en aquel año regresaba a los Estados Unidos, trasladándose luego a Perú y regresando de nuevo a Roma. “La historia —afirma el Obispo de Roma— continúa siendo una señal de la presencia, de la cercanía del Señor”. Mirando al futuro, el Papa invita a mirar los dones del Señor, la gracia de hacer una comunidad, “signo de la presencia de Dios en un mundo que tantas veces está lejos” de la fe.
El saludo fuera de la parroquia
«Una última palabra» el Papa la dirige a todos los presentes fuera en el atrio, cuando en Roma ya ha caído la oscuridad de la tarde. Palabras de agradecimiento, por parte del Pontífice, ante todo al Señor y después a los fieles «de esta bellísima parroquia».
«Un encuentro así deberíamos vivirlo todos los domingos», dice León, exhortando a quienes hoy han llegado a Santa Maria della Presentazione a ser así de numerosos «todos los domingos».
Se publicó primero como El Papa: Todos podemos ser constructores de paz y reconciliación




