Lun, 13 Jul 2026 21:34
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Guerras, UNESCO: «Proteger la cultura significa defender la identidad de los pueblos»

Guerras, UNESCO: «Proteger la cultura significa defender la identidad de los pueblos»

Comunicado de www.vaticannews.va —

Entrevista con el portavoz de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura: «Si se integra en estrategias más amplias de paz, educación y desarrollo, la cultura puede contribuir a reconstruir las sociedades de manera sostenible, al tiempo que reabre vías de diálogo, reconciliación y cohesión social».

Davide Dionisi – Ciudad del Vaticano

Mezquitas, mausoleos, bibliotecas: no solo daños colaterales, sino objetivos deliberados, atacados para borrar la identidad de comunidades enteras. Atacar el patrimonio cultural significa apuntar al alma de un pueblo. Por eso, el patrimonio cultural es cada vez más a menudo víctima directa de los conflictos armados. Y este es un desafío que la UNESCO afronta todos los días, entre la protección jurídica y la reconstrucción sobre el terreno. «Hemos construido el marco normativo más sólido del mundo en materia de cultura y patrimonio, compuesto por seis convenciones culturales, cada una dedicada a una dimensión específica de la protección del patrimonio, ya sea material o inmaterial. En conjunto, estos instrumentos garantizan un enfoque global para la protección del patrimonio cultural y natural», explica el portavoz de la agencia especializada de la ONU, y agrega que «el instrumento principal en caso de conflicto armado es la Convención de La Haya de 1954 con sus dos Protocolos, el primer tratado internacional dedicado exclusivamente a la protección de los bienes culturales en dichos contextos. Esta prevé medidas preventivas, obligaciones para los Estados y el respeto al patrimonio en las operaciones militares. Los dos Protocolos refuerzan aún más la Convención y respaldan su implementación. En este contexto, la UNESCO apoya a los Estados en la aplicación de estos instrumentos y actúa a través de la cooperación, el diálogo y los mecanismos internacionales establecidos para facilitar su aplicación efectiva.

De las normas a la acción en el terreno

Pero la agencia no actúa únicamente recurriendo a instrumentos jurídicos, sino también a través de la cooperación internacional, la asistencia técnica, el asesoramiento político, la capacitación de expertos y comunidades locales, y el diálogo con los Estados miembros. «Nos coordinamos con socios humanitarios y culturales para promover el respeto al patrimonio cultural antes, durante y después de los conflictos», continúa el portavoz. «En los últimos años, el patrimonio cultural —y, en algunos contextos, también el natural— está cada vez más expuesto a situaciones de conflicto armado. Si bien en algunos casos los daños son un efecto colateral, en otros el patrimonio es atacado deliberadamente, lo que afecta la identidad, la memoria y los valores que representa para las comunidades, las naciones y la humanidad en su conjunto. Dicha destrucción no solo afecta a los bienes culturales en sí mismos, sino también al tejido social, espiritual y cultural de las sociedades. Al ser un vehículo fundamental para la transmisión de la memoria, el conocimiento y la cohesión social a través de las generaciones, su pérdida puede convertirse en un obstáculo para el diálogo y la reconciliación». El enfoque de la UNESCO sitúa, por lo tanto, a las comunidades en el centro de la protección y la gestión del patrimonio. «En contextos posconflicto, nuestra acción va más allá de la mera reconstrucción de monumentos, con el objetivo de reconectar a las personas con su propia historia, revitalizando al mismo tiempo la vida cultural, educativa y social».

Timbuctú y Mosul, símbolos del renacimiento

Entre los ejemplos concretos se mencionan el de Tombuctú y el de Irak. «En el primer caso, en Malí, apoyamos la reconstrucción de 14 mausoleos destruidos en 2012, trabajando con obreros locales que emplearon técnicas tradicionales para preservar la autenticidad del sitio, al tiempo que capacitaron a unos cuarenta jóvenes artesanos para garantizar la transmisión de este conocimiento», revela el portavoz. «De manera similar, en Irak, la iniciativa “Revive the Spirit of Mosul”, lanzada en 2018, ilustra el alcance y el carácter colectivo de estos esfuerzos. Al movilizar más de 115 millones de dólares y contar con 15 socios internacionales, el programa ha permitido la reconstrucción de sitios patrimoniales clave, entre ellos la mezquita de Al-Nuri y su icónico minarete inclinado, además de rehabilitar 124 casas históricas, restaurar más de 400 salones de clase y crear más de 7 700 empleos locales. En conjunto, estos ejemplos reflejan un enfoque común basado en la solidaridad internacional y el compromiso colectivo, que sitúa a las comunidades locales en el centro del proceso de recuperación».

Reconstruir la memoria para construir la paz

La UNESCO considera que la reconstrucción es un proceso social mucho más amplio que una simple intervención técnica. «Se evalúa caso por caso, siempre y cuando esté bien documentada y responda a las necesidades y expectativas locales; en algunos casos, incluso la decisión de no reconstruir puede ser una elección deliberada. Cuando se lleva a cabo, se concibe para que sea realizada con y por los actores locales, aprovechando los conocimientos y las prácticas tradicionales. Desde esta perspectiva, la cultura puede convertirse en un motor central de resiliencia, paz y recuperación», argumenta el portavoz, y destaca que «dado que el patrimonio es blanco de ataques precisamente por lo que representa, su restauración envía un mensaje poderoso de continuidad y renovación. Contribuye a fomentar la cohesión social y la confianza, además de ofrecer oportunidades de empleo y sustento. El proceso de recuperación comienza con la salvaguardia de emergencia y la documentación, y continúa a través de esfuerzos participativos destinados a revivir no solo las estructuras físicas, sino también la vida social y espiritual asociada a ellas. Si se integra en estrategias más amplias de paz, educación y desarrollo, la cultura puede contribuir a reconstruir las sociedades de manera sostenible, al tiempo que reabre vías de diálogo, reconciliación y cohesión social».

Se publicó primero como Guerras, UNESCO: «Proteger la cultura significa defender la identidad de los pueblos»

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