Comunicado de www.vaticannews.va — ![]()
En un videomensaje para el encuentro «Rejoice» —Jornada Nacional de la Juventud en Lamego, Portugal—, León XIV exalta los carismas especiales de las nuevas generaciones: sed de verdad, hambre de justicia y el no conformarse con valores efímeros. «Es hermoso observar que aman la belleza, en particular esa belleza tan antigua y tan nueva que es nuestro Dios».
Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano
La inquietud como impulso, no como freno. Este es el mensaje que el Papa León XIV dirige a los participantes en el segundo encuentro «Rejoice» —Jornada Nacional de la Juventud—, en un videomensaje publicado este sábado 25 de julio de 2026. Una invitación a redescubrir los valores propios de la juventud: la búsqueda de la verdad sin compromisos, la caridad, la justicia y la belleza, esa que encuentra su plenitud en Dios, «tan antiguo y tan nuevo». El evento, que concluye hoy, fue inaugurado el jueves en la ciudad portuguesa de Lamego y está organizado conjuntamente por el Departamento Diocesano para la Pastoral Juvenil local y el Departamento Nacional para la Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal Portuguesa.
Crecer juntos en la fe
El Pontífice invita a los jóvenes a alegrarse y a ser testigos de la alegría cristiana allí donde se encuentren: desde Lamego hasta cualquier lugar: familias, escuelas, parroquias y grupos.
«Alégrense con ellos, que les ayudan a crecer en la fe y a abrir las puertas del corazón a Cristo, Camino, Verdad y Vida».
«En ese»
El Papa retoma entonces los hilos de la memoria hasta aquellos días «espléndidos y felices» de la Jornada Mundial de la Juventud de 2023, celebrada en Lisboa, cuando el encuentro entre lenguas y culturas diferentes dio lugar a la experiencia común de las «maravillas que Cristo Vivo realiza cuando nos reunimos en su nombre».
¡Él está con nosotros y Él es la razón de nuestra alegría! Él es la causa de nuestra unidad. In illo uno unum: «nosotros, aunque somos muchos, somos un solo cuerpo en Cristo».
Sed de verdad con un corazón sincero
Desde Lisboa, el pensamiento se dirige después a Roma, al Jubileo de los Jóvenesy a España, con la vigilia en la Plaza de Limaen Madrid, y el encuentro con chicos y chicas en el estadio «Lluís Companys» de Barcelona. Experiencias que, subraya el Pontífice, fortalecen la fe y alimentan la esperanza.
Es hermoso constatar que tienen una profunda sed de verdad y que la buscan con un corazón sincero. Es hermoso ver que tienen hambre de justicia y de caridad y que no se conforman con valores efímeros. Es hermoso observar que aman la belleza, en particular esa belleza tan antigua y tan nueva que es nuestro Dios, quien nos espera en lo más profundo de nuestro ser.
«No dejen nunca de soñar»
Entre los rasgos que caracterizan a las nuevas generaciones, León XIV se detiene después en la inquietud, a la que invita a no considerar como un obstáculo, sino como un recurso.
«¡No tengan miedo de la inquietud que llevan dentro! Aprovechen su impulso para acercarse aún más a Cristo y para dar testimonio de los valores del Evangelio. Firmemente arraigados en la Palabra de Jesús, leyendo el Evangelio cada día, no dejen nunca de soñar con una tierra donde haya paz y fraternidad, de mirar el mundo con asombro y de afrontar el futuro con la luz de la esperanza. Queridos jóvenes, ¡no permitan que nada ni nadie les robe la esperanza!».
Cita en Seúl
Precisamente de la inquietud, observa el Papa, pueden nacer el diálogo con Dios y las preguntas decisivas de la vida: «¿Qué quieres que haga en la Iglesia y en el mundo? ¿Cuál es mi vocación? ¿Me llamas a formar una familia en el matrimonio? ¿O me llamas a la vida sacerdotal? ¿O a la vida religiosa?». Preguntas acompañadas de dudas, pero sostenidas por una certeza:
«Dios nos llama siempre a ser santos, y los santos son profundamente humanos. Sean, pues, humanos como lo es Cristo y, ciertamente, cambiarán este mundo para mejor».
Finalmente, el Papa da cita a todos los jóvenes en Seúl, Corea del Sur, que acogerá la próxima Jornada Mundial de la Juventud en agosto de 2027.
Se publicó primero como El Papa: no tengan miedo de la inquietud, sueñen con un mundo de paz
