Comunicado de www.vaticannews.va — ![]()
El limosnero de Su Santidad ha visitado la Basílica de Santa Sofía en Roma para entregar un nuevo cargamento de ayuda a la población ucraniana. «La caridad es la respuesta adecuada de los cristianos ante el odio que se extiende por el mundo», afirma monseñor Luis Marín de San Martín
Stefano Leszczynski – Ciudad del Vaticano
Desde la basílica greco-católica de Santa Sofía en Roma han partido hoy nuevos envíos de ayuda humanitaria para la población ucraniana afectada por la guerra. «Se trata del camión número 150 que sale de nuestra basílica», explica con satisfacción el rector, don Marco Semehen. Gran parte de los suministros que parten hacia Ucrania se han recogido con la ayuda de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y de la Fundación Banco Farmaceutico. Se trata de varios contenedores de medicamentos, principalmente antibióticos y antiinflamatorios, destinados a los hospitales y que se distribuirán a la población local a través de las redes de voluntariado ucranianas.
Lo necesitan todo
«Hemos recogido todo lo que pueda servir —explica el limosnero monseñor Luis Marín de San Martín—, pensando especialmente en las necesidades de los más vulnerables, los enfermos y los niños. Para ellos se han donado sobre todo medicamentos, paquetes familiares, productos de higiene, mantas isotérmicas, alimentos y mucha ropa de excelente calidad». «Para Ucrania significa mucho esta continuidad de las ayudas que llegan del Vaticano —explica don Marco Semehen—. Primero con el Papa Francisco y el cardenal Krajewski y ahora con el Papa León XIV y el limosnero Marín de San Martín, se reafirma que la caridad del Papa hacia quienes sufren por la guerra continúa tanto con la oración como con acciones concretas. Sobre todo porque, con la prolongación de la guerra, hemos observado una disminución de la atención hacia las necesidades de la población».
La caridad es el Evangelio vivido
El limosnero apostólico no oculta su emoción y satisfacción por esta nueva misión humanitaria que está a punto de llevarse a cabo. «La Iglesia —explica el prelado— no es solo teoría, no es solo doctrina, sino que es también práctica, es el Evangelio vivido, testimonio de caridad. Y ver tanta participación generosa es para mí motivo de gran alegría». La implicación de tantas personas en el apoyo a la obra que el Dicasterio para el Servicio de la Caridad – Limosnería Apostólica coordina y pone en práctica, representa la reacción adecuada de los cristianos frente a la propagación del odio en el mundo. «El grito: “¡paz, paz, paz!”, afirma monseñor Marín de San Martín, debe entrar en la mente y en el corazón de todos. Todavía nos queda mucho camino por recorrer. Todavía necesitamos una verdadera conversión».
Ayuda también para el Líbano
Una urgencia cristiana que se pone de manifiesto no solo en el sufrimiento del pueblo ucraniano, sino también en la propagación de la guerra en tantos países del mundo. Y es con el corazón y la oración dirigidos al atormentado Oriente Medio que la Limosnería Apostólica organizó hace solo dos días el envío de un cargamento de ayuda humanitaria destinado al Líbano. Se trata de unas quince mil cajas de medicamentos de primera necesidad para la población, ayuda que se distribuirá a través de la nunciatura de Beirut. Los medicamentos incluyen antibióticos, antidiabéticos, antihipertensivos, antiinflamatorios y suplementos multivitamínicos necesarios para las patologías agudas y crónicas más comunes.
Crear redes contra el odio que se extiende
«Nuestro Dicasterio —explica monseñor Luis Marín de San Martín— se ocupa de la caridad también a nivel internacional y opera a través de las nunciaturas y las Iglesias locales. Al emprender esta nueva tarea, me he dado cuenta de la importancia de todos nuestros benefactores (en este caso, la Gobernación y el Banco Farmacéutico) y de la necesidad de crear una red para poder responder mejor a las necesidades de las personas y ser lo más eficaces posible. Pero también es muy importante la labor de sensibilización para dar a conocer lo más ampliamente posible cuál es la terrible realidad de la guerra, las necesidades que genera y cómo se puede colaborar concretamente para ayudar a quienes sufren».
Se publicó primero como La caridad del Papa para Ucrania y el Líbano, devastados por la guerra
