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El Ictus cerebral: un asesino silencioso

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El Ictus cerebral, es el equivalente a un infarto de miocardio pero en el cerebro. Sus consecuencias son, por lo general, incapacitantes y en muchas ocasiones las personas que lo sufren quedan postrados hasta su muerte. Si el Ictus es grave puede, incluso, conducir a la muerte.

¡Pero si hablé con él esta mañana bien! ¡Justo ayer tarde merendé con ella!

El Ictus es instantáneo y, por lo general, no avisa. Nadie está libre de sufrir este tipo de infarto cerebral, aunque nuestros hábitos diarios nos van a marcar las posibilidades de sufrirlo. Una de las principales causas de muerte en el mundo está relacionada con las enfermedades cardiovasculares. Y en especial los Ictus, que explicado de manera sencilla, sería la interrupción de la circulación de la sangre que de manera normal llega al cerebro. Cuando esto se produce, la inmediatez en la atención puede minimizar los daño pero, desafortunadamente, al ser un asesino silencioso, básicamente no existen ni avisos mentales, ni posibles dolores que nos adviertan del riesgo.

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¿Cómo puedo prevenirlo? Conocer cómo prevenirlo no soluciona nada. Sólo las acciones positivas en el cuidado de nuestra salud pueden conducirnos a buen puerto para no sufrir esta terrible enfermedad casi siempre irreversible. Lo primero mirar nuestro peso, si somos rollizos o sencillamente obesos, perder peso. La grasa excesiva de nuestro organismo perjudica la buena circulación de la sangre. Llevar una dieta saludable, y hacer ejercicio moderado siempre es oportuno. Si no eres deportista, ve poco a poco. La angustia que produce en ocasiones el ejercicio puede generar ansiedad y ésta ganas de comer de manera deficiente. Sin prisa, pero sin pausa, y cambiando los hábitos alimenticios que nos han conducido hasta nuestro estado de obesos.

Otro de los riesgos es la hipertensión, quizá también un factor importante. Muchos especialistas afirman que lo ideal es tenerla en 120/80, aunque otros comentan que 140/90 tampoco sería una mala tensión arterial, si no existen otros factores de riesgo. Poca sal en los alimentos, algunas hierbas naturales como la valeriana, e incluso una pequeña copa de vino en las comidas, puede ayudar, dado que al contener polifenoles, a proteger la salud cardiaca. Pero sin duda el que se lleva la palma es el tabaco, dejar de fumar sería del todo aceptable. Dicho hábito introduce diariamente sustancias nocivas para nuestra salud cardiovascular, con sustancias muchas veces desconocidas que provocan una alta viscosidad en la sangre y la acumulación de placas arteriales. Si además se excede en kilos, la tormenta perfecta puede desatarse en cualquier momento.

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Y por último, tener excesivamente alta la glucosa en sangre puede provocar daños en los vasos sanguíneos. De ahí que, sobre todo las personas que padecen diabetes tipo 2, deberían afrontar la posibilidad de seguir las pautas de una dieta saludable, deporte moderado y nada de tabaco. Así mismo, quizá uno de los pocos síntomas que podría avisar sobre la posibilidad de un Ictus es la fibrilación arterial. Una arritmia en los latidos del corazón, que provocaría una coagulación excesiva de la sangre en el mismo corazón que podría llegar hasta el cerebro. Los fumadores con una cierta obesidad, y que además ronquen por las noches, deberían ser prudentes con este tipo de arritmias que podrían darse por la falta de una respiración aceptable en ciclos largos.

En definitiva, nuestro cuerpo, como decían los antiguos, es un templo que se debería mantener lo más limpio posible.

Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López
Escritor y periodista de investigación.

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