Comunicado de www.vaticannews.va —
Concluye este jueves 9 de julio la visita de dos días del Patriarca Latino de Jerusalén al Patriarcado de Venecia, que lo invitó a compartir su testimonio sobre la situación en Tierra Santa. La estancia se desarrolló entre el centro histórico de la ciudad lagunar y la cercana localidad costera de Jesolo, y culminó esta mañana con la celebración de la Eucaristía en la Basílica de Santa María de la Salud. El llamamiento del cardenal fue claro: «Mantener encendidos los reflectores sobre la región»
Alvise Sperandio – Venecia
«Los tiempos para una reconciliación serán largos. Pero aunque seamos pocos, nunca nos resignaremos a la guerra ni a la destrucción». Este es el mensaje que el cardenal Pierbattista Pizzaballa transmitió a las numerosas personas que lo acompañaron durante su visita al Patriarcado de Venecia.
Invitado por el patriarca de Venecia, Francesco Moraglia, el Patriarca Latino de Jerusalén repartió sus actividades entre el centro histórico veneciano y la cercana localidad de Jesolo, en el litoral adriático, repleta de turistas y veraneantes en plena temporada estival.
«Pienso -afirmó el purpurado- que el mundo puede dividirse en dos grupos: están quienes se quejan, protestan y reivindican solo con palabras; está bien escucharlos, pero dejémoslos allí. Y están quienes llevan en el corazón el deseo de paz, concordia y fraternidad. Ellos serán el eje sobre el que podrá comenzar la reconstrucción cuando llegue el final definitivo del conflicto».
«Es importante que existan personas dispuestas a implicarse, a correr riesgos, para que la última palabra no sea la del odio, el rencor o la venganza, sino la de una paz verdadera y efectiva», añadió.
Venecia y Jerusalén, un vínculo histórico
A su llegada a Venecia, el cardenal Pizzaballa fue recibido por las autoridades locales en el Palacio Patriarcal.
«Venecia quiere estar aún más cerca de Tierra Santa y de su comunidad cristiana, no solo mediante un apoyo material, sino también a través de la amistad, la escucha y el compartir», afirmó el alcalde Simone Venturini.
El alcalde destacó además el testimonio de «equilibrio, sabiduría y capacidad de diálogo» ofrecido por Pizzaballa en un contexto marcado por profundas tensiones.
Por su parte, el cardenal subrayó que «desde Venecia, ciudad de cultura y escaparate internacional, puede elevarse con más fuerza el grito de paz por Tierra Santa».
Durante su estancia, visitó la Basílica de San Marcos, admiró sus mosaicos y se detuvo en oración ante las reliquias del evangelista.
El proyecto de una escuela en Gaza para reconstruir la comunidad
En su encuentro con los periodistas, el cardenal explicó que, «a pesar del alto el fuego, la situación sigue siendo extremadamente grave». «Los cristianos de Gaza son hoy 541. Lo han perdido todo. El problema más grave es la falta de infraestructuras. La gente vive en tiendas de campaña, sin alcantarillado, invadida por ratas que incluso muerden a las personas», afirmó.
Pizzaballa añadió: «Durante la guerra se vivía en modo supervivencia. Ahora empiezan a surgir muchas preguntas: ¿cuándo terminará esto? ¿Qué será de nosotros? Los médicos nos dicen que los niños necesitan apoyo psicológico: todos están traumatizados. Tanto entre los israelíes como entre los palestinos existe un clima de desconfianza mutua en el que todos se sienten amenazados en su propia existencia».
«Es muy difícil entender si esto terminará, cómo terminará y qué sucederá en el futuro. Hemos comenzado a poner nuevamente en marcha una escuela en Gaza, de ciclo completo, porque la formación y la educación deben ser una prioridad. Tenemos inscritos a 500 niños y queremos duplicar esa cifra. Allí se imparte enseñanza, pero también se distribuyen comidas y se intenta reconstruir una comunidad», explicó el Patriarca Latino de Jerusalén.
Según el purpurado, «si desde las instituciones las señales de esperanza son escasas, desde la sociedad civil están surgiendo muchas y debemos cultivarlas, especialmente las que proceden de los jóvenes».
«En las próximas elecciones, después del verano, veremos quién cuenta con el apoyo de la población. En este clima puede surgir la tentación de confiar en el hombre fuerte. Hamás no es tan popular y existe un deseo de cambio. Pero la situación es muy cambiante y las previsiones son difíciles», concluyó.
Tras las tensiones registradas en los últimos meses a raíz de la prohibición de celebrar la Pascua, Pizzaballa declaró que ahora «la relación con el Gobierno es correcta. Ha habido malentendidos, pero es necesario mantener abiertos los canales y seguir adelante por el bien común».
«La esperanza de la paz puede surgir de la sociedad civil, del compromiso de cada persona por construir algo bello y verdadero. Un lenguaje violento genera exclusión, rechazo y confrontación. Promovamos una cultura de paz; Venecia puede ayudarnos a hacer más fuerte este mensaje», afirmó el Patriarca Latino de Jerusalén.
«Hablar de Tierra Santa, mantener viva la atención y rezar»
Ayer por la tarde, Pizzaballa se trasladó a Jesolo, donde celebró la misa en la parroquia de Santa María Auxiliadora, repleta de fieles. Por la noche participó en un encuentro público organizado por el Ayuntamiento de la localidad ante más de 600 personas. El diálogo fue moderado por el periodista Matteo Matzuzzi, quien tomó como punto de partida la carta pastoral Volvieron a Jerusalén con gran alegría.
«Uno se acostumbra a todo, incluso a vivir en un contexto marcado por el conflicto. Necesitamos mirar la realidad -afirmó el purpurado-. La guerra no está cerca de terminar, al contrario. Pero, como Iglesia, ¿tenemos algo que decir? ¿Qué se puede hacer también desde aquí para cambiar las cosas? Debemos implicarnos, arriesgarnos, interpelar y proponer».
«No olvidemos que hemos sido redimidos, salvados y perdonados. Es necesario empezar a hablar de perdón y reconciliación. Y lo primero que debemos hacer es escucharnos unos a otros».
Pizzaballa continuó: «No es cierto que todo esté permitido, que cuando lucho por sobrevivir pueda hacer cualquier cosa. No todo está perdido y no son pocas las personas que se resisten a esta deriva. La deshumanización corre el riesgo de conducirnos a la devastación. Hay heridas profundas que necesitarán muchísimo tiempo para cicatrizar y es necesario crear espacios de vida».
«A pesar de todo, Dios nos llama a permanecer juntos. ¿Qué podemos hacer? Debemos hablar de lo que sucede en Tierra Santa, mantener viva la atención y, sobre todo, como creyentes, rezar».
«Son los mansos de hoy quienes construirán el futuro»
Esta mañana, el cardenal Pizzaballa concluyó su visita de dos días a Venecia celebrando la misa -por primera vez para él- en la Basílica de Santa María de la Salud, tan querida por los venecianos, que cada 21 de noviembre renuevan el antiguo voto realizado por la liberación de la peste durante los tiempos de la Serenísima República de Venecia. En la anterior ocasión, el cardenal había enviado un videomensaje con motivo de la tradicional peregrinación de los jóvenes que tiene lugar la víspera de esa celebración.
Ante una iglesia repleta de fieles, pese al intenso calor, el Patriarca Latino de Jerusalén reiteró durante la homilía: «Estamos llamados a cultivar el deseo de paz que viene de Cristo y que nos hace libres. No debemos dejarnos llevar nunca por el odio, el resentimiento o el espíritu de venganza, sino desear la paz y la justicia».
«Jesús nos enseña a ser libres respecto al resultado. Lo que debe impulsar nuestra acción no es la expectativa de una respuesta, sino el deseo del bien y del encuentro, que sigue siendo siempre una propuesta profundamente libre».
«En un momento en el que aparentemente parece que los grandes del mundo deciden el destino de la humanidad -concluyó-, todos debemos recordar una cosa: bienaventurados los mansos, porque heredarán la tierra. Son los mansos de hoy quienes construirán el futuro de mañana».
El Patriarcado de Venecia, expresando su deseo de que la colaboración con Tierra Santa continúe fortaleciéndose, anunció asimismo que apoyará la construcción de la escuela de Gaza mediante las colectas realizadas en las parroquias y a través de la caridad del obispo.
Se publicó primero como Pizzaballa: se necesitará mucho tiempo para sanar las heridas


