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En el referéndum federal del domingo, los votantes rechazaron la iniciativa popular «¡No a una Suiza de 10 millones!» con el 54,8% de los votos. La iniciativa, promovida por el Partido Popular Suizo (SVP), proponía limitar la población residente permanente a un máximo de 10 millones para el año 2050.
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Suiza no impondrá un límite constitucional al crecimiento demográfico. En el referéndum federal del domingo, los votantes rechazaron con el 54,8% de los votos la iniciativa popular «¡No a una Suiza de 10 millones!», promovida por el Partido Popular Suizo (SVP), que proponía limitar la población residente permanente a un máximo de 10 millones para 2050.
Victoria en el frente del No
El resultado dio la victoria al bando del «no», apoyado por el gobierno federal, la mayoría de los partidos políticos, las organizaciones empresariales y los sindicatos. El gobierno celebró el resultado de la votación, pues considera que garantiza la continuidad de las relaciones internacionales del país y evita posibles repercusiones en los acuerdos con la Unión Europea. Al mismo tiempo, los votantes aprobaron, con el 52,5% de los votos, una enmienda legislativa que restringe el acceso al servicio civil con el objetivo de fortalecer el ejército.
La victoria también es significativa en términos de participación popular: aproximadamente el 59% de los votantes inscritos participaron en el referéndum, una cifra superior a la media de las últimas elecciones federales suizas. Desde una perspectiva territorial, la votación puso de manifiesto que los cantones de la Suiza francófona y germanófona rechazaron la iniciativa, mientras que Ticino la apoyó, aunque por un margen estrecho, con el 50,7% de los votos a favor.
El problema de la migración
El eje central de la consulta fue la cuestión de la inmigración, un tema recurrente en el debate nacional. A finales de 2025, Suiza contaba con algo más de 9,1 millones de habitantes. Según datos del gobierno federal, desde la entrada en vigor del tratado de libre circulación con la Unión Europea en 2002, la población ha aumentado en aproximadamente 1,7 millones de personas, de las cuales cerca del 80 % se atribuye a la migración.
De haberse aprobado la iniciativa, una vez superado el umbral de 9,5 millones de residentes, las autoridades habrían tenido que adoptar medidas restrictivas, especialmente en materia de asilo y reagrupación familiar, además de iniciar la renegociación de varios acuerdos internacionales, incluido el de libre circulación con la Unión Europea.
La posición de Cáritas y los obispos
Caritas Suiza había pedido explícitamente que se rechazara la iniciativa, argumentando que el texto presentaba la inmigración como un problema generalizado cuando, en realidad, el crecimiento demográfico está vinculado principalmente a las demandas del mercado laboral. La organización también había cuestionado las medidas de asilo propuestas, considerándolas desproporcionadas. Sobre todo, Caritas expresó su preocupación por las consecuencias humanitarias de la iniciativa, ya que podría poner en entredicho algunos de los pilares de la tradición humanitaria de Suiza y los compromisos internacionales del país con la protección de los refugiados y los derechos humanos.
En una declaración publicada en mayo, la Conferencia Episcopal Suiza recordó los principios de la doctrina social de la Iglesia —dignidad humana, solidaridad, bien común y respeto por los más vulnerables—, e hizo un llamamiento a los votantes a un discernimiento responsable y a un diálogo respetuoso. La fórmula empleada fue la de «construir puentes» y promover una convivencia justa y pacífica porque «el bien común incluye el acceso a una vivienda asequible, infraestructuras sostenibles, educación, sanidad, seguridad y cohesión social. Las respuestas a los desafíos actuales deben ser simultáneamente eficaces, respetuosas y proporcionadas, teniendo en cuenta sus efectos colaterales».
Por lo tanto, los obispos añadieron: «La solidaridad exige un trato justo y digno a las personas que atraviesan situaciones difíciles, así como una cultura de debate que aborde seriamente las preocupaciones, sin por ello alimentar ni legitimar la exclusión».
Se publicó primero como Suiza rechaza referéndum para limitar la inmigración
