Comunicado de www.vaticannews.va —
En su discurso en el acto de bienvenida al Papa León XIV en el Palacio Real de Madrid este sábado, 6 de junio, el rey ha destacado las raíces cristianas del país, el papel de los misioneros y la necesidad de situar la dignidad humana en el centro en los tiempos de la Inteligencia Artificial
Lorena Pacho – Ciudad del Vaticano
El rey Felipe VI recibió este viernes al Papa León XIV con un discurso en el que agradeció la visita del Pontífice a España, elogió la labor social de la Iglesia y destacó la importancia de la unidad, el diálogo y la defensa de la dignidad humana en un momento de profundos cambios e incertidumbres.
“Para todos los hispanohablantes es un privilegio que comprendáis y empleéis habitualmente el idioma que compartimos, gracias a vuestros años de vida misionera y labor pastoral en el Perú, de la mano de la Orden de San Agustín. Y nos sentimos afortunados de que también así os resulte muy próximo todo lo que significa Iberoamérica”, afirmó el monarca al inicio de su intervención, pronunciada en presencia de la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía en el Palacio Real de Madrid, al inicio del Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático.
Felipe VI recordó el estrecho vínculo del Pontífice con el mundo hispano gracias a sus años de misión y trabajo pastoral en Perú y señaló que llega a “un país donde está una parte de vuestras raíces”.
El Rey subrayó la alegría con la que España recibe esta visita, que llevará al Papa a Madrid, Barcelona y, por primera vez en la historia de los viajes pontificios al país, a las Islas Canarias. “Gracias por la generosidad y sensibilidad que demostráis con la extensión e intensidad de esta visita”, dijo el rey.
Elogio del compromiso social de la Iglesia
Asimismo, el monarca quiso reconocer expresamente la labor que realizan miles de católicos en el ámbito social y asistencial. “Quiero destacar la enorme labor social de la Iglesia Católica, fruto del compromiso de los religiosos y las religiosas, los sacerdotes, los diáconos, los jóvenes que se implican en la vida de la parroquia, los voluntarios que ayudan en residencias, albergues, comedores y centros de acogida. Creo que me hago eco del sentir mayoritario de los españoles cuando reúno en Vuestra Persona mi reconocimiento y gratitud hacia todos esos hombres y mujeres”, subrayó el rey. Y destacó en particular la labor de los miles de misioneros españoles repartidos por todo el mundo, “que realizan su labor social, educativa, asistencial y pastoral en tantos lugares necesitados del mundo, muchas veces remotos o todavía muy desconectados”.
Reconocimiento de la firmeza ante los abusos
En otro de los pasajes de su intervención, el Rey español abordó la cuestión del dolor causado por los casos de abusos en la Iglesia, y subrayó que estos “ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial”. El monarca reconoció la “claridad y firmeza” del Papa León XIV en esta cuestión, cualidades que ha considerado “esenciales en el proceso sanador y de reparación del daño infligido”. Y especificó: “Lo son para las víctimas, para los fieles, para la Iglesia y para la sociedad en su conjunto”.
Un llamamiento a la unidad
Felipe VI ha recordado también el encendido llamamiento a la unidad que el Papa lanzó al mundo en su primer discurso como pontífice, el día de su elección, hace un año, desde la Logia de las Bendiciones de la Basílica de San Pedro. “’Ayudadnos’ —dijisteis— ‘a construir puentes con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un único pueblo siempre en paz’”, recordó el monarca. Y reflexionó sobre el valor de la unidad como instrumento clave al servicio de la paz. “La unidad como aspiración surge de la conciencia de nuestra fragilidad como individuos, de nuestra contingencia, de nuestras limitaciones; pero también de esa capacidad inagotable para el bien y la belleza que alcanza su cima cuando el ser humano ama al prójimo, cuando se abre y se entrega a los demás”, resaltó Felipe VI. Y agregó: “Recordarlo siempre, de palabra y de obra — y en especial en estos tiempos de incertidumbre — bien merece ser pauta de conducta universal: la unidad como vehículo e instrumento para la paz”.
Recuperar la capacidad de escucha
En su discurso, el rey también reflexionó sobre la necesidad de recuperar la capacidad de escucha en sociedades cada vez más polarizadas. “Porque en un mundo anegado de datos y mensajes se hacen imprescindibles la empatía, la comprensión y la escucha”, insistió el monarca. Y evocó las enseñanzas del papa Francisco sobre la importancia de prestar atención al otro y reivindicó el diálogo como camino para construir la convivencia. “Vuestro predecesor, Su Santidad el Papa Francisco, insistía a menudo en la importancia de saber escuchar. Es paradójico que, en un tiempo de interconexiones, estemos perdiendo esa capacidad… o esa paciencia. Porque cuando la atención está en el otro, en quién tenemos enfrente, podemos identificarnos con su dolor, con su alegría, con sus debilidades y fortalezas…, podemos ponernos en su lugar. Solo si aprendemos a comprender las razones de los demás, a buscar el terreno común o de acuerdo, lograremos avanzar unidos”, señaló el rey.
Los desafíos de la revolución tecnológica
El monarca dedicó una parte importante de su discurso a los desafíos que plantea la revolución tecnológica y, en particular, la inteligencia artificial. Recordando la formación científica de León XIV y su reciente encíclica ‘Magnifica humanitas’, destacó la necesidad de afrontar estos cambios desde una visión profundamente humana y elogió la mirada esperanzadora con la que el Papa aborda el fenómeno tecnológico. “Basta con leer el título de su primera encíclica para darse cuenta de que no la mueve una visión catastrofista, sino una mirada cargada de esperanza y de optimismo en el ser humano. Un texto humanista”, aplaudió el rey.
En palabras del rey de España, León XIV invita a sustituir el miedo por un conocimiento compartido de las oportunidades y riesgos que presenta la inteligencia artificial, siempre con una condición irrenunciable: “mantener a la persona en el centro de cualquier discurso; jamás reemplazada, subyugada o coaccionada por ningún algoritmo”.
Se publicó primero como El Rey de España reivindica “la enorme labor social de la Iglesia Católica”


