Comunicado de www.vaticannews.va —
La presidencia de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea fue recibida en audiencia por León XIV este jueves 21 de mayo de 2026. Durante el encuentro, los obispos presentaron la propuesta de una nueva edición de ‘Repensar Europa’ para el otoño de 2027.
Davide Dionisi – Ciudad del Vaticano
“La de hoy ha sido una audiencia particularmente cordial, directa y abierta en las cuestiones abordadas. La nota de fondo ha sido una fuerte sintonía entre nuestro trabajo y lo que el Papa enseña y testimonia a través de su magisterio, sus posturas y sus iniciativas”. Así lo ha afirmado el presidente de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), el obispo Mariano Crociata, en el transcurso de una rueda de prensa, celebrada en la Sala Marconi del Palazzo Pio, sede del Dicasterio para la Comunicación, tras la audiencia que este jueves 21 de mayo de 2026 por la mañana ha mantenido la presidencia del organismo con el Papa León XIV.
Debilitamiento de la misión de la UE
“La Unión Europea -ha indicado Crociata- nace como un proyecto de paz y tiene la paz en sus raíces y en su identidad. Por lo tanto, está llamada a favorecer el diálogo entre los países y las instituciones internacionales, promoviendo al mismo tiempo el multilateralismo, tal como el Papa ha recordado explícitamente”.
Al mismo tiempo, el presidente de la Comece ha recordado que la misión de la UE, en un mundo fuertemente polarizado, “se ve debilitada por la falta de unión, debido también al efecto del populismo”.
La promoción de los valores
Para monseñor Crociata, siguen siendo fundamentales “las palabras del Evangelio y la doctrina social de la Iglesia, aplicadas a las cuestiones que nos conciernen hoy”. Y este es el punto central: “en esto -ha indicado- no podemos retroceder por temor, conveniencia o, peor aún, por eventuales preferencias políticas. Nuestra tarea va más allá de las divisiones, las mayorías y las minorías: consiste en promover valores al servicio de la humanidad y de la Europa de hoy”.
A continuación, Crociata ha subrayado que los obispos han presentado al Papa la propuesta de organizar, en el otoño de 2027, una nueva edición de ‘Repensar Europa’, exactamente diez años después de la primera edición que reunió en el Vaticano a unos 300 participantes, entre ellos representantes políticos de la Unión Europea y de sus Estados miembros, académicos y representantes de las Iglesias. “El evento -aclara Crociata- se propone ser un momento de reflexión y debate particularmente importante ante los desafíos que se están afrontando tanto en Europa como a nivel global”.
Diálogo y convivencia pacífica
De una idea de Europa “fundada en la unidad y en la paz” habla el obispo de Dijon, monseñor Antoine Hérouard, vicepresidente primero de la Comece: “Crear las condiciones para favorecer el diálogo y la convivencia pacífica es una responsabilidad que va más allá de las normas y las instituciones. En este punto, Europa es esperada y observada por muchos otros países y continentes, sobre todo en un momento histórico marcado por guerras en Europa y en Oriente Medio. Esta es una realidad que, como Iglesia, estamos llamados a vivir y testimoniar. No somos actores políticos y no perseguimos resultados políticos, pero reconocemos que ciertos principios están en sintonía con el proyecto europeo”.
Inmigrantes y populismo
La situación de los inmigrantes ha centrado la intervención del obispo de Copenhague, monseñor Czeslaw Kozon, vicepresidente de los prelados de la UE. “Por desgracia, a menudo se convierte a los inmigrantes en el chivo expiatorio, en los enemigos de la sociedad. La cuestión de la inmigración existe desde hace varias décadas y es bien conocida, pero lo que resulta relativamente nuevo es la forma en que el populismo la utiliza, transformándola en una supuesta amenaza para muchas sociedades”, señala monseñor Kozon.
Asimismo, añade que “la Iglesia católica, especialmente en los países del norte de Europa, está compuesta en gran parte, y en algunos casos en su mayoría, por inmigrantes, acogidos no solo por razones humanitarias, sino también como parte viva de la Iglesia”. Su presencia, concluye, “se percibe como un enriquecimiento: en situaciones en las que algunas parroquias corrían el riesgo de desaparecer, la llegada de los inmigrantes ha traído nueva vida. Por ello, como Iglesia en los países del Norte, tenemos al menos dos motivos para estar del lado de los migrantes: por un lado, razones humanitarias; por otro, razones propiamente eclesiales”.
Se publicó primero como Comece: el plan para el futuro de Europa, contra populismos y guerras


