La Casa Museo León y Castillo acogió una conferencia del Cronista Oficial de Telde sobre una figura clave de la memoria social y patrimonial de Gran Canaria
La Casa Museo León y Castillo acogió el 21 de abril de 2026 una conferencia del Cronista Oficial de Telde, Antonio María González Padrón, dedicada a Inés Chimida, una mujer situada en los primeros años del Telde castellano y vinculada a una de las primeras iniciativas asistenciales de la ciudad. La charla, celebrada dentro del ciclo “Biografías y Bibliografías de teldenses”, permitió recuperar una figura histórica poco conocida y, al mismo tiempo, leer la historia de Telde como parte esencial de la historia de Canarias y de España.
Telde vuelve a escuchar a su cronista
La conferencia formó parte de una nueva programación cultural impulsada en la Casa Museo León y Castillo, institución dependiente del Cabildo de Gran Canaria y situada en uno de los espacios históricos más relevantes de Telde. El centro, dedicado a la memoria de Fernando y Juan León y Castillo, conserva fondos documentales, bibliográficos y artísticos que lo convierten en un lugar natural para reflexionar sobre la historia municipal, insular y nacional.
El acto fue presentado por José Alejandro Díaz Hernández, director de la Casa Museo, quien explicó que el ciclo “Biografías y Bibliografías de teldenses” nace con la voluntad de reforzar el vínculo entre el museo, la ciudad y su entorno. No se trata solo de recordar nombres ilustres, sino de devolver a la ciudadanía una parte de su memoria histórica, especialmente en un municipio con un casco antiguo de enorme valor patrimonial y con una larga lista de personajes que han contribuido a la historia de Gran Canaria.
La elección de Antonio María González Padrón como ponente resultó especialmente significativa. El Ayuntamiento de Telde recordó recientemente que González Padrón ejerce como Cronista Oficial de la ciudad desde el 7 de noviembre de 1985 y que su trayectoria ha sido decisiva para la conservación, difusión y valorización del legado histórico teldense. Su obra, compuesta por monografías, artículos, conferencias e investigaciones, lo ha convertido en una de las voces más reconocidas de la memoria histórica de Telde.
Una conferencia convocada por la historia
González Padrón abrió su intervención con una frase que resume bien su manera de entender la cultura: “hemos sido convocados una vez más por la historia”. La expresión no funcionó como simple solemnidad. Marcó el tono de una conferencia en la que el pasado fue presentado como una realidad viva, capaz de explicar la identidad de una ciudad y de proyectarla más allá de sus límites municipales.
Desde el primer momento, el cronista situó la figura de Inés Chimida en un marco amplio. Habló de la conquista de Gran Canaria, de la incorporación de la isla a la Corona de Castilla, del papel de Telde como antiguo centro aborigen, de la formación de la nueva sociedad castellana y de la importancia del agua, la agricultura, la religión y la beneficencia en la construcción de la ciudad.
La charla fue, por tanto, mucho más que una biografía. Fue una lectura histórica de Telde como ciudad atlántica, como espacio de encuentro entre culturas y como pieza relevante en la formación de la Canarias moderna. En esa mirada, la historia local deja de ser un relato menor y se convierte en una vía para comprender procesos regionales y nacionales de mayor alcance.
Inés Chimida, una mujer entre dos mundos
La protagonista de la conferencia fue Inés Chimida, también citada como Inés de Chimida. González Padrón la presentó como una mujer nacida en el Telde de finales del siglo XV, en una sociedad que acababa de atravesar la conquista castellana y que vivía una transformación profunda.
Según la exposición del cronista, Chimida habría nacido en torno a 1467, hija de una mujer aborigen noble y de un capitán portugués vinculado a los ejércitos castellanos. Su figura permite asomarse a un momento decisivo: el paso del mundo indígena canario a una sociedad integrada en las estructuras políticas, religiosas y jurídicas de Castilla.
Esa transición no fue solo administrativa. Supuso un cambio de lengua, de religión, de organización social, de propiedad, de economía y de horizonte cultural. Inés Chimida encarna, por ello, una realidad mestiza y fronteriza. Procedía de la memoria aborigen por vía materna, pero vivió en una ciudad que se incorporaba al mundo castellano, europeo y atlántico.
En su intervención, González Padrón insistió en la dificultad de imaginar lo que pudo significar aquella asimilación cultural para las generaciones nacidas en los primeros años posteriores a la conquista. Telde no solo cambiaba de poder político. Cambiaba de mundo.
El hospital de San Pedro Mártir y la caridad organizada
Uno de los ejes principales de la conferencia fue la vinculación de Inés Chimida con el antiguo hospital de San Pedro Mártir de Verona, también conocido como Hospital de la Caridad. Según la exposición del cronista, antes de existir formalmente como hospital, la propia casa de Chimida habría servido para atender a enfermos y personas necesitadas.
Con el tiempo, aquella iniciativa se habría consolidado como una institución asistencial de gran importancia para Telde. El hospital atendía a personas afectadas por enfermedades venéreas, conocidas entonces como “males de buba”, pero también a pobres de solemnidad y menesterosos. En una época en la que la medicina tenía recursos limitados, la institución ofrecía cuidado, alivio, acompañamiento y dignidad ante la enfermedad y la muerte.
La importancia de este hecho supera la anécdota local. En la España de los siglos XV y XVI, la asistencia sanitaria y social se sostenía a menudo sobre fundaciones religiosas, legados familiares, iniciativas privadas y redes comunitarias. El caso de Inés Chimida muestra cómo una mujer pudo desempeñar un papel decisivo en la creación de un espacio de ayuda en una ciudad todavía joven.
La memoria del antiguo hospital sigue vinculada a la actual Iglesia Hospitalaria de San Pedro Mártir de Verona, situada en la entrada histórica de Telde. Este espacio, fechado en torno a mediados del siglo XVI, conserva un alto valor patrimonial y está considerado uno de los testimonios más significativos de la ciudad histórica.
Una ciudad conectada con el Atlántico
González Padrón recordó que el Telde de Inés Chimida no era una ciudad aislada. Desde los primeros años posteriores a la conquista, Gran Canaria participó en rutas económicas y culturales que conectaban el archipiélago con la Península, Madeira, Flandes y, más tarde, América.
La caña de azúcar, los ingenios, el comercio marítimo, la circulación de productos manufacturados y la presencia de influencias artísticas europeas muestran una ciudad integrada en redes atlánticas. Telde fue, desde muy temprano, un espacio de tránsito, producción y contacto cultural.
Esta perspectiva resulta esencial para comprender el papel de Canarias en la historia de España. El archipiélago no fue una periferia pasiva. Fue frontera, puente y laboratorio de procesos que después tendrían una dimensión mucho mayor en la expansión hispánica hacia América. La experiencia canaria anticipó dinámicas económicas, sociales y culturales que marcarían la historia atlántica de España.
Patrimonio, memoria y responsabilidad pública
La conferencia también abordó la historia material del antiguo hospital y de la iglesia de San Pedro Mártir. González Padrón recordó sus transformaciones, deterioros, usos posteriores y procesos de recuperación. En su relato aparecieron episodios de pérdida patrimonial, decisiones administrativas discutibles y momentos en los que la conservación dependió de la sensibilidad de personas concretas.
La recuperación de San Pedro Mártir fue presentada como una acción necesaria para devolver a la ciudad uno de sus símbolos fundacionales. No se trata solo de conservar una construcción antigua. Se trata de preservar un lugar que habla de los primeros tiempos del Telde castellano, de la religiosidad de la época, de la asistencia a los pobres y de la huella de Inés Chimida.
En este punto, la charla adquirió una dimensión cívica. La historia no permanece si las instituciones y la ciudadanía no la cuidan. Telde conserva un patrimonio de enorme valor, pero ese patrimonio necesita investigación, protección, divulgación y uso cultural. Las casas museo, los archivos, las iglesias, las calles antiguas y los espacios restaurados no son piezas decorativas: son herramientas para entender quiénes somos.
La historia local también es historia de España
Uno de los grandes méritos de la intervención fue demostrar que la historia local no es una historia pequeña. La vida de Inés Chimida permite hablar de la conquista de Gran Canaria, de la sociedad aborigen, de la integración en la Corona de Castilla, de la caridad organizada, del papel de las mujeres, del comercio atlántico y de la formación de la Canarias moderna.
Desde Telde se puede leer una parte importante de la historia española. No desde la Corte ni desde los grandes centros peninsulares, sino desde una ciudad atlántica que participó en procesos decisivos para la construcción del mundo hispánico. Esa mirada descentralizada permite comprender mejor la riqueza histórica de España y el papel que territorios como Canarias han desempeñado en ella.
La figura de Inés Chimida es especialmente valiosa porque sitúa a una mujer en el centro del relato. No aparece como figura secundaria, sino como agente social. Su memoria está asociada al cuidado, a la organización de recursos, a la asistencia de los vulnerables y a la creación de una institución que dejó huella en la ciudad.
Un ciclo para combatir el olvido
El ciclo “Biografías y Bibliografías de teldenses”, cuya primera sesión fue recogida también por Telde Actualidad, continuará con nuevas conferencias dedicadas a otros personajes vinculados a la ciudad. La iniciativa está organizada por la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, en colaboración con la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
La propuesta responde a una necesidad cultural evidente: rescatar figuras que han quedado parcialmente ocultas por el paso del tiempo. En el caso de Inés Chimida, esa recuperación tiene un valor añadido. Se trata de una mujer situada en los orígenes de la ciudad moderna, vinculada a la atención de los enfermos y a la construcción social de Telde.
En una época en la que la memoria histórica suele asociarse a grandes acontecimientos políticos, esta conferencia recordó la importancia de las vidas que sostuvieron comunidades. La historia también se escribe desde una casa que acoge enfermos, desde una donación, desde una calle, desde un archivo parroquial o desde una iglesia que logra salvarse del abandono.
Telde se mira en su propia memoria
El 21 de abril de 2026, la Casa Museo León y Castillo volvió a cumplir una de sus funciones más nobles: ayudar a Telde a reconocerse en su propia historia. La conferencia de Antonio María González Padrón no solo recuperó a Inés Chimida. También reivindicó una manera de entender el patrimonio como memoria compartida y responsabilidad presente.
La historia de Telde no pertenece únicamente a los especialistas. Pertenece a sus vecinos, a Canarias y también a una España que necesita mirar mejor a sus territorios para comprenderse con más profundidad. Desde esa perspectiva, Inés Chimida deja de ser una figura apenas conocida para convertirse en símbolo de una ciudad que, desde sus orígenes, supo unir memoria, cuidado y vocación atlántica.
