Comunicado de www.vaticannews.va —
Con la actual tecnocracia y digitalización, crece el malestar mental y el aislamiento entre los estudiantes. Armonizando escucha psicológica y experiencia religiosa, la hermana Auxiliadora acompaña los caminos de sanación
Sor Ilaria de Lillo, SA
Ofrecer a los jóvenes un espacio de escucha y confianza para acompañarlos a atravesar la crisis. Esta es la misión de sor Kakali Majhi, Auxiliadora de las Almas del Purgatorio, psicóloga de la Universidad de los padres jesuitas de Calcuta, en la Bengala occidental de la India. “El contexto social del país – ha afirmado sor Kakali – tiene una fuerte influencia en la depresión difundida entre los jóvenes. Se sienten abrumados en varios frentes, desde la incertidumbre política hasta la omnipresencia de las redes sociales”. En este panorama, su trabajo de psicóloga le permite acoger a los estudiantes acompañándolos en caminos de sanación, mientras la sabiduría del Evangelio la guía en el camino de esperanza que afronta con ellos para volver a encender la llama apagada del deseo.
Una doble forma de escuchar y acompañar
Después de haber realizado un máster en Psicología en Calcuta y un máster de Counselling en Chicago, en el 2024 sor Kakali empezó a ejercer como terapeuta apoyando a los estudiantes en el bienestar emotivo y mental. La Hermana Auxiliadora poco a poco se dio cuenta de la urgencia de aprovechar las competencias adquiridas en materia psicológica, integrándolas con las humanas y espirituales de mujer consagrada. Por un lado, la especificidad y profesionalidad de escucha psicológica la permiten intervenir en situaciones generalizadas, con recorridos de cuidado de duración variable; por otro lado, la experiencia salvífica en Cristo le permite aferrarse a la esperanza cuando parece que la crisis de la sociedad no deja salida. “Como psicóloga y consagrada – ha explicado sor Kakaki – mi trabajo está unido al carisma del acompañamiento de cuantos tienen roto el corazón”. En las situaciones de crisis, de atravesar etapas dolorosas, estar cerca y caminar hacia la vida, representa para ella el paso de la noche del sábado santo a la luz de la resurrección. Así, en el tiempo suspendido en el que los chicos sienten que han perdido el sentido de la vida, sor Kakali desea estar con ellos.
Lanzar un ancla ofreciendo acogida y compasión
En un contexto social que no da puntos de referencia, el servicio de apoyo psicológico para los jóvenes puede ser como un ancla al que aferrarse. Y sor Kakali trata de ofrecer un espacio adecuado cuando los chicos llaman a su puerta. “En el proceso de consulta – ha explicado – me esfuerzo por crear un ambiente seguro, en el que no se juzga y se es compasivo, en el que los jóvenes puedan expresarse libremente”. Tener un espacio de palabra, puede ser progresivamente liberador, “les ayuda a redescubrir su fuerza interior y su capacidad de crecimiento”. Se trata de recorridos lentos e impredecibles, que según la Hermana Auxiliadora exigen la postura del samaritano misericordioso, y procesos que involucran a toda la comunidad educativa. Es necesaria una búsqueda continua, ha explicado, junto con una práctica profesional compasiva”.
El impacto de la sociedad y de la tecnología sobre la depresión de los jóvenes
Entre los jóvenes adultos que encuentra, sor Kakali nota ansiedad por el futuro, pérdida de confianza, agotamiento emocional, relaciones inestables. “Algunos tienen grandes aspiraciones, pero les falta resiliencia – ha contado. Cuando afrontan contratiempos, a menudo los interpretan como fracasos personales en vez de como desafíos que se pueden superar”. A la raíz de este malestar hay un cuadro complejo de la sociedad, que sor Kakali y los compañeros tienen en cuenta: la incertidumbre política, la presión social y el rol omnipresente con el que las redes sociales han redefinido las relaciones interpersonales. De la lectura que hace sor Kakali, la polarización política instiga fracturas en la sociedad que provoca violencia y pobreza; la hiperconexión y las interacciones digitales disminuyen la autoestima entre los jóvenes y aumenta el enfrentamiento, la competitividad. La identidad personal asume un valor y se plasma en base a la cantidad de “me gusta” recibidos. “Muchos de ellos, ha revelado la Hermana Auxiliadora, tienen expectativas irreales, bajísima capacidad comunicativa y tienden al aislamiento”.
Caminar juntos por un proceso de transformación recíproca
Sor Kakali abraza el desafío que siente como emergencia apostólica: dar voz a la angustia de los jóvenes y acompañarlo a construir su identidad. Y a través de este servicio ella misma siente que aprende a esperar. “Tengo el privilegio – ha testimoniado sor Kakali – de caminar junto a los jóvenes que están en su momento más vulnerable. Pero haciendo esto, vivo una transformación personal”. Experimentando que cada día es una escuela de escucha, fragilidad y resiliencia, sor Kakali aprende a conectarse con la vivencia de los chicos y a hacerse compañera de camino. Asistir a caminos de sanación, acoger los pequeñas pero presentes señales de transformación en los jóvenes, son para ella la savia del deseo de quedarse junto a ellos. Puede parecer una gota en un océano, pero, “la esperanza – ha concluido – es un puente entre desesperación y posibilidad”.
Se publicó primero como Psicología y Evangelio: en India sor Kakali abre a los jóvenes a la esperanza


