Vie, 24 Abr 2026 19:33
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La Iglesia en Centroamérica cuestiona su misión y la justicia social

La Iglesia en Centroamérica cuestiona su misión y la justicia social

Comunicado de www.vaticannews.va —

Cincuenta y tres delegados de siete países se reunieron en Tegucigalpa para el segundo encuentro regional de CaMex (Centroamérica y México). El debate se centró en los problemas de la región —entre ellos la corrupción, la migración y el narcotráfico— y en el papel de una Iglesia que busca promover la sinodalidad, cuidar de la casa común, proteger la dignidad humana y fomentar la educación y el diálogo.

Davide Dionisi – Ciudad del Vaticano

Colegialidad, sinodalidad, misión. Estos son los principios clave que sustentan el segundo Encuentro Regional CAMEX (acrónimo de Centroamérica y México, una de las cuatro subdivisiones territoriales del CELAM), celebrado en Tegucigalpa del 20 al 23 de abril en el Campus Tabor de la Universidad Católica de Honduras. El evento congregó a 53 participantes de los siete países de la región: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá y Nicaragua, esta última conectada remotamente, dando continuidad al primer encuentro, organizado hace más de un año por el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño.

«Estos encuentros siempre renuevan los objetivos de la colegialidad sinodal y misionera del episcopado latinoamericano», afirmó Monseñor José Vicente Nácher, presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras, al destacar las prioridades de la iniciativa: promover la sinodalidad, la justicia social y el cuidado de nuestra casa común; proteger la dignidad de la persona; apoyar la evangelización y la misión; y fomentar la formación y el diálogo.

El proceso sinodal

«El tema central de este encuentro es la participación, una tarea fundamental del proceso sinodal que estamos viviendo», señaló Monseñor Lizardo Estrada, Secretario General del CELAM. «Queremos seguir caminando juntos, promoviendo la coordinación, la comunión y la articulación, para ser reconocidos como una comunidad de discípulos y testigos de unidad en la misión evangelizadora», agregó.

Monseñor José Domingo Ulloa, Arzobispo de Panamá, se hizo eco de estas palabras: «Más que experiencias, buscamos vivir en fraternidad y escucharnos unos a otros para que el mensaje del Evangelio sea una realidad viva en cada una de nuestras regiones. Estamos llamados a compartir, desde nuestra fe, las diversas realidades que vivimos».

  Un momento del trabajo entre los prelados de Centroamérica

Un momento del trabajo entre los prelados de Centroamérica

Profundas desigualdades

Wilfredo Cervantes, director ejecutivo de Cáritas Honduras y coordinador del área Camex, ofreció una reflexión crítica y profunda sobre la realidad de Centroamérica y México. Si bien reconoció al organismo regional CELAM como un ecosistema social, económico y eclesial profundamente interconectado donde los problemas trascienden fronteras y se vuelven comunes, Cervantes enfatizó las profundas desigualdades que existen en este contexto. A pesar del crecimiento económico, este no es suficiente para todos y pone de manifiesto la pobreza estructural que afecta principalmente a mujeres y niños.

Trabajadores irregulares

El análisis realizado por el director ejecutivo de Cáritas Honduras reveló que, a pesar del crecimiento económico, la prosperidad generalizada no es evidente. «Millones de trabajadores sobreviven sin seguridad social, vivienda digna ni protección laboral», explicó, señalando el flagelo del empleo informal, que alcanza tasas alarmantes: entre el 34% y más del 74%, según el país.

  Participantes en la reunión regional de CaMex

Participantes en la reunión regional de CaMex

Bloqueo educativo, democracias frágiles, delincuencia y flujos migratorios

Cervantes también hizo hincapié en el «apagón educativo» y los sistemas de salud inadecuados, factores que, según el Coordinador del Área de Camex, «aumentan la exclusión y resaltan las limitaciones de un modelo que no logra erradicar la pobreza estructural». Políticamente, habló de «democracias frágiles y fatigadas», marcadas por la corrupción, la debilidad institucional y la polarización. Esta realidad ha socavado la confianza de los ciudadanos y crea las condiciones para liderazgos autoritarios». Luego está la herida abierta en toda Mesoamérica: el crimen organizado y el narcotráfico. Estos fenómenos, combinados con la violencia política y la impunidad, «intensifican la inseguridad en la región».

Finalmente, la migración es un fenómeno estructural que posiciona a Camex como punto de origen, tránsito, destino y retorno para los flujos migratorios. «La experiencia de quienes abandonan su país está plagada de riesgos extremos; constituye un corredor ininterrumpido de sufrimiento y esperanza», enfatizó, aclarando que es un fenómeno con un impacto social significativo: «Si bien las remesas contribuyen a aliviar la pobreza a corto plazo, también generan ruptura familiar y fragmentación comunitaria. Al mismo tiempo, la región se enfrenta a una grave crisis ecológica, caracterizada por la deforestación, la contaminación del agua y los efectos cada vez más intensos del cambio climático.

La respuesta de la Iglesia

En este contexto, según Cervantes, la Iglesia ha pasado de la asistencia a la promoción humana, consolidando su acción a través de Cáritas y otras iniciativas pastorales. También está llamada a abordar los problemas relacionados con el envejecimiento del clero y las crecientes tensiones con los gobiernos en materia social y política. A pesar de las dificultades, el proceso sinodal muestra signos de esperanza, impulsado por una creciente participación de los laicos, especialmente mujeres y jóvenes. Este dinamismo, argumentaba Cervantes, fomenta una Iglesia más arraigada en la realidad del pueblo y comprometida con la transformación social de la región del Camex.

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Europa Hoy

Periodista especializado en noticias europeas y política internacional.