Lun, 20 Abr 2026 00:04
Volver a la portada

Los Inmigrantes haitianos en EE. UU.: recurso que debe protegerse e integrarse

Los Inmigrantes haitianos en EE. UU.: recurso que debe protegerse e integrarse

Comunicado de www.vaticannews.va — Los Inmigrantes haitianos en EE. UU.: recurso que debe protegerse e integrarse

Tras el primer visto bueno a la ampliación del programa estadounidense que permite la protección de los migrantes legales cuyos países de origen están afectados por guerras, emergencias ambientales y sanitarias, monseñor Pierre-André Dumas, vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Haití, expresa satisfacción pero también el deseo de que se pueda hacer más: “No basta con proteger a los inmigrantes, es necesario permitirles también construir un futuro”.

Federico Piana – Ciudad del Vaticano

“En Estados Unidos aún existe una conciencia ética y moral a pesar de las polarizaciones ideológicas o políticas en las que parece haber caído la nación”. La reflexión de monseñor Pierre-André Dumas no es casual. Llega apenas dos días después de la aprobación por la Cámara de Representantes de la extensión del muy debatido TPS, “Temporary Protected Status”, el programa gubernamental que permite a los inmigrantes legales provenientes de naciones afectadas por guerras, desastres ambientales, epidemias y otras situaciones de emergencia vivir en EE. UU. durante un tiempo determinado.

Un primer paso desde EE. UU.

El obispo de la diócesis haitiana de Anse-à-Veau-Miragoâne y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de la nación caribeña quedó sorprendido positivamente por cómo se desarrollaron las votaciones del jueves pasado: dieron el visto bueno tanto diputados demócratas como republicanos, en lo que las crónicas políticas han definido como un raro momento de bipartidismo. Y para el prelado, que desde hace dos años vive en convalecencia en Florida tras haber sido víctima en Puerto Príncipe de un atentado de las bandas que querían impedirle mediar por la paz de Haití, no es un hecho menor: “Los hombres y mujeres del Congreso han entendido que hay que ponerse de acuerdo para resolver las emergencias humanitarias. Todavía hay espacio para la conciencia ética en la vida pública y la esperanza en las instituciones aún no se ha apagado”.

Entre sueños y esperanzas

La esperanza de monseñor Dumas es también otra: que a partir de un dispositivo temporal como el TPS se llegue a políticas de acogida más estables e inclusivas. Sobre todo porque el “Temporary Protected Status” afecta también a 500.000 inmigrantes haitianos que desde hace años viven y trabajan en suelo estadounidense y que mientras tanto han tenido hijos, reconocidos como ciudadanos estadounidenses. Si el TPS fuera rechazado en el Senado, donde llegará en los próximos días, frenado por un veto del presidente Trump o por una decisión de la Corte Suprema llamada a pronunciarse sobre un recurso, entonces es posible que haya deportaciones con familias separadas y niños sin madre ni padre. “El TPS —explica monseñor Dumas en una conversación con los medios vaticanos— para los haitianos que viven y trabajan aquí no representa una concesión benévola sino una respuesta mínima a su inmenso sufrimiento”.

Haití, una herida abierta en el corazón de la humanidad

Porque, añade pensando en sus compatriotas que han huido de un país desgarrado por la violencia de los grupos armados, la inestabilidad institucional y la extrema pobreza, “cuando un pueblo emigra no por elección sino por supervivencia, la protección no es un privilegio, se convierte en un deber. Hoy Haití no es simplemente una crisis: es una herida abierta en el corazón de la humanidad”. Y solo pensar que ese pueblo pueda ser devuelto a ese infierno le hace sentirse mal: “No se pueden deportar personas que legalmente trabajan aquí incluso desde hace diez años. Gente que ha comprado una vivienda, que ha abierto cuentas bancarias, que ha construido relaciones”.

Acciones legislativas estables para los inmigrantes haitianos

Por otra parte, la diáspora haitiana en EE. UU. no solo envía a casa millones de dólares en remesas, sino que para la propia economía estadounidense se ha convertido en un apoyo imprescindible. “También lo es desde el punto de vista cultural: en todas las ciudades donde hay familias haitianas inmigrantes hay alegría, paz. Pueden ser incluso pobres, pero de su corazón brota el deseo de vivir que se vuelve contagioso para todos”. Por ello, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal haitiana sueña con que el TPS pueda integrarse con acciones legislativas más estables: “Por ejemplo, un acceso duradero a un estatus legal seguro, la obtención de una verdadera integración social y económica, la posibilidad de vivir como personas realmente respetadas. En resumen, políticas migratorias coherentes y humanas: no basta con proteger a los inmigrantes, hay que permitirles también construir un futuro”.

Un llamado a senadores y a la Corte Suprema de EE. UU.

A los miembros del Senado y a los de la Corte Suprema que dentro de poco deberán decidir el destino del “Temporary Protected Status”, monseñor Dumas lanza un llamado: “Tomen las decisiones teniendo en cuenta su conciencia y el tribunal de la humanidad. Dado que sus decisiones impactarán en la vida de miles de hombres y mujeres, la verdadera pregunta es: ¿podemos realmente permitirnos cerrar los ojos ante el sufrimiento?”.

Se publicó primero como Los Inmigrantes haitianos en EE. UU.: recurso que debe protegerse e integrarse

Foto del avatar

Europa Hoy

Periodista especializado en noticias europeas y política internacional.