Comunicado de www.vaticannews.va —
Al finalizar la asamblea plenaria, la Conferencia Episcopal emitió un mensaje instando a las instituciones y a la sociedad civil a seguir trabajando por la reconciliación nacional: «Un país que normaliza la muerte pierde su vida».
Giovanni Zavatta – Ciudad del Vaticano
Permanecer en silencio ante la inseguridad es «traicionar el Evangelio», y un país que normaliza la muerte «pierde su esencia» porque «la violencia no solo destruye vidas, sino que también corrompe la esperanza». Al concluir su asamblea plenaria, que finalizó el 16 de abril en Cuautitlán Izcalli, la Conferencia Episcopal Mexicana emitió un mensaje que aborda específicamente el flagelo de la violencia y la inseguridad que azota a la nación desde hace mucho tiempo.
El llamado del episcopado a la sociedad civil es a seguir trabajando por la paz y la reconciliación, enfatizando la necesidad de construir «una historia» cuyos frutos beneficien a las generaciones futuras. La paz, de hecho, «no se construye con armas ni palabras vacías», sino mediante acciones concretas, un proceso que implica «denunciar las causas y combatir a quienes se lucran con el sufrimiento ajeno». Esto exige la adopción de la ética como camino a seguir y una responsabilidad compartida entre las autoridades y la sociedad civil.
Sigamos el llamado de León XIV a construir la paz
En el mensaje —firmado por el presidente Monseñor Ramón Castro Castro y el Secretario General Monseñor Héctor Mario Pérez Villareal— el episcopado también alude al contexto internacional caracterizado por «la guerra, la insensibilidad, las poblaciones y culturas amenazadas», al tiempo que recuerda que existen oportunidades para «avanzar hacia la reconciliación y construir la fraternidad entre los pueblos. La fraternidad es la nueva frontera de la humanidad».
Los obispos citan a continuación a León XIV: «¡Basta de idolatría del yo y del dinero! ¡Basta de demostraciones de fuerza! ¡Basta de guerra!». Estas palabras fueron pronunciadas por el Papa el 11 de abril durante la vigilia de oración en la Basílica de San Pedro. En ellas se subraya la necesidad de denunciar las causas estructurales de la violencia y promover acciones concretas para alcanzar la paz.
En el centenario de los mártires mexicanos
En el contexto del centenario de los mártires mexicanos —en 1926, durante la llamada Guerra Cristera , se inició en México una persecución contra la Iglesia, dirigida especialmente contra los católicos y sus sacerdotes—, la Conferencia Episcopal observa que esta fecha no debe utilizarse para dividir: «No es un memorial de conflicto; se recuerda con gratitud, para aprender y construir».
Pastoralmente, los obispos señalaron el mandamiento del amor como vía para llenar los vacíos que fragmentan la sociedad: «Ámense los unos a los otros como Jesús los amó», porque en ello «se encuentra el camino para reconstruir el tejido social y sanar nuestras heridas más profundas».
Durante la sesión plenaria, también reflexionaron sobre la dignidad de la persona y la importancia de la vocación, entendida no solo en términos religiosos, sino como un llamado universal a participar en la transformación de la sociedad. En este sentido, se enfatiza que cada persona, en su propia realidad, tiene un papel que desempeñar en la construcción del bien común, especialmente en un contexto donde los jóvenes «buscan dar sentido a sus vidas a través de la fe».
La Copa del Mundo como símbolo de hermandad
El mensaje también menciona la próxima Copa Mundial de la FIFA, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, México y Canadá. Los prelados escriben que la Copa Mundial de la FIFA invita a los participantes y asistentes a hacer de este evento «un signo de la vocación humana a la comunión entre los pueblos y una oportunidad para demostrar que es posible vivir la fraternidad en la diversidad, respetándonos y reconociéndonos como una sola familia humana».
Se publicó primero como Obispos en México: Nunca callar ante la inseguridad y la violencia

