Jue, 9 Abr 2026 15:03
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Líbano, el testimonio de un sacerdote del valle de la Bekaa

Líbano, el testimonio de un sacerdote del valle de la Bekaa

Comunicado de www.vaticannews.va —

Don Elie Gemayel es párroco en la diócesis maronita de Baalbek–Deir el-Ahmar: «El Líbano no es tierra de conflicto, sino de vida y de encuentro. A quienes alimentan la guerra y toman decisiones que sumen a los pueblos en el sufrimiento, queremos decirles: ¡revisen su conciencia!».

Guglielmo Gallone – Ciudad del Vaticano

Se habían reunido en el cementerio de la aldea de Shemstar, en el valle libanés de la Bekaa, para celebrar un funeral. Pero ni siquiera en una ocasión así lograron encontrar un momento de tregua de la guerra que, en el Líbano, nunca se ha detenido. Así murieron diez personas y otras cuatro resultaron heridas, a causa de los ataques aéreos israelíes lanzados ayer por la tarde contra varias zonas del sur del País de los Cedros. Además de Beirut, también fue atacado el valle de la Bekaa. En Mansoura, en la parte occidental del valle, murieron cinco personas, todas pertenecientes a la misma familia. En la ciudad de Hermel, los misiles tampoco perdonaron a tres miembros de la Protección Civil. Cifras e historias que siguen sumándose en estas horas y que trazan un balance provisional, aunque ya dramático: de un total de 203 muertos y más de mil heridos, al menos 30 víctimas y 20 heridos se registran solo en el valle de la Bekaa.

El teestímulo de don Elie Gemayel

«La situación en el valle de la Bekaa y en la región de Baalbek es particularmente dolorosa —nos cuenta don Elie Gemayel, sacerdote de la diócesis maronita de Baalbek–Deir el-Ahmar, donde atiende varias parroquias de la zona— aquí familias enteras viven en la angustia. Algunas han tenido que abandonar sus hogares, otras permanecen, a pesar de todo, ligadas a su tierra». Por eso, continúa, «si hemos acogido la noticia de la tregua en Irán como un regalo de Dios, aunque sea frágil, aquí en el Líbano esa luz nos parece aún lejana. Nos recuerda que la paz es posible, pero también cuánto hay que seguir implorándola para nuestra tierra. Esto alimenta en nosotros una oración aún más intensa: que esta tregua no sea una excepción, sino el inicio de un camino para todos los pueblos». Una oración que se hizo aún más fuerte en los días de Pascua. Don Elie nos cuenta: «hemos rezado por los habitantes de la Bekaa, de Baalbek y de todas las regiones afectadas, por las familias afligidas, por los niños que crecen en el miedo. Para que el Señor los proteja, consuele y levante. Es precisamente aquí donde el misterio de la Pascua despliega toda su fuerza. Porque la Resurrección de Cristo no se mantiene alejada de nuestras pruebas: entra en ellas. Viene a alcanzar cada dolor, cada grito, cada noche. Y nos recuerda que ninguna lógica de guerra puede justificar lo que hoy están viviendo los inocentes».

Poder vivir con dignidad

Inocentes que, día tras día, viven pruebas que van desde los bombardeos diarios hasta el hambre y la pobreza. Habíamos hablado con don Elie el pasado 18 de marzo y, en esa ocasión, ya nos había contado de un valle de la Bekaa al borde del colapso, donde «la necesidad más urgente es a menudo la más simple: poder vivir con dignidad. Para muchas familias significa poder comprar comida, pagar los medicamentos o garantizar la educación de los hijos». Así, si por un lado «a veces sentimos un profundo cansancio, una gran pobreza interior y cierto temor al futuro, como si se pusieran a prueba tanto las almas como los cuerpos», por otro «reconocemos que nuestro papel es estar ahí: Dios no abandona, incluso cuando todo parece oscuro». Por eso, replica don Elie, «estamos llamados a sostener no solo vidas, sino esperanzas. Lo que quizá sea más difícil es seguir llevando la luz cuando tantas personas se sienten sumergidas en la noche. Pero es también ahí donde nuestra misión encuentra todo su significado».

La cercanía de la Iglesia universal

Y es en este punto donde se percibe la cercanía de la Iglesia universal. «Cuando el Santo Padre alza la voz, cuando en Roma o en cualquier otro lugar se eleva una oración por nuestro país, lo sentimos como una comunión real. Es un consuelo, una fuerza», subraya don Elie Gemayel. Hoy, continúa, «queremos decirles a quienes alimentan la guerra, a quienes toman decisiones que arrastran a los pueblos al sufrimiento: ¡vuelvan a su conciencia! Ningún interés, ninguna estrategia, ningún poder puede justificar el costo humano que vemos cada día. El Líbano no es un terreno de conflicto: es una tierra de vida, de encuentro y de mensaje. Herirlo significa herir una vocación más grande que él mismo».

Se publicó primero como Líbano, el testimonio de un sacerdote del valle de la Bekaa

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Europa Hoy

Periodista especializado en noticias europeas y política internacional.