Jue, 26 Feb 2026 21:12
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Iglesia en Cuba signo de caridad y consuelo: El pueblo aspira dignidad

Iglesia en Cuba signo de caridad y consuelo: El pueblo aspira dignidad

Comunicado de www.vaticannews.va —

“La situación actual es francamente difícil” comparte en su testimonio el padre Ariel Suárez Jáuregui, desde La Habana, describiendo la realidad de su pueblo y el trabajo de la Iglesia cubana como signo de esperanza y consuelo.

Johan Pacheco – Ciudad del Vaticano

La población cubana sigue viviendo los estragos de la crisis energética, que agrava los diversos problemas que aquejan a la sociedad. “Estamos aquí. Y no de brazos cruzados” dice a los medios vaticanos el sacerdote Ariel Suárez Jáuregui, secretario Adjunto de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba y párroco del Santuario Diocesano y Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en La Habana.

“Aumentan los precios de los alimentos. Escasean las medicinas, los servicios médicos se ven disminuidos y las operaciones quirúrgicas quedan destinadas únicamente a las personas cuya vida peligra. Aumentan las dificultades para acceder al agua potable, porque hay muchas personas que dependen de los camiones cisternas para acceder al agua y sin combustible, no logran llegar”, describe el padre Suarez.

Tal situación pone a la Iglesia pobre en medio de los pobres a ofrecer una pastoral de la caridad y consuelo: “es en el ámbito de la caridad donde quizá estamos renovándonos y creciendo continuamente, en la medida en que vemos necesidades crecientes y experimentamos la interpelación del Señor para asistirlo en los pobres”, afirma, recordando algunas de las obras frecuentes de asistencia -con gran dificultad- a los más vulnerables.

La Iglesia en Cuba agradece a la cercanía paternal del Papa León XIV durante este tiempo, a quien esperaba encontrar en la visita ad limina que tuvieron que posponer: “Estamos muy agradecidos por el afecto que el Papa ha manifestado por este pueblo y esta Iglesia. La voz del Santo Padre ha amplificado para el mundo la voz, dolorida y esperanzada, del pueblo cubano”.

El párroco del Santuario Diocesano y Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en La Habana, espera que durante esta Cuaresma y en medio de las diversidades el pueblo cubano mire con esperanza a Jesús: “Que el dolor de mi pueblo, que es también mi dolor, no nos haga resentidos, violentos, heridos. Que podamos amar siempre, proclamar la victoria del amor, dar testimonio del amor del Señor”, comparte el padre Ariel Suárez Jáuregui su oración.

Misa en la Basílica-Menor Santuario Diocesano Ntra. Señora de la Caridad, residida por el Cardenal Juan de la Caridad García, arzobispo de La Habana.

Misa en la Basílica-Menor Santuario Diocesano Ntra. Señora de la Caridad, residida por el Cardenal Juan de la Caridad García, arzobispo de La Habana.

Estamos viviendo el tiempo litúrgico de la Cuaresma, que es un camino a la Pascua, por lo cual de esperanza para los cristianos. Sabemos que en Cuba en las últimas semanas ha tenido mayores complicaciones, ¿Cómo afronta la Iglesia esta realidad a luz de la esperanza cristiana?

Justo porque la Iglesia vive de la confianza en las promesas de Cristo, allí donde se puede, seguimos anunciando el Evangelio, celebrando los Sacramentos, dando catequesis a los niños, visitando a los enfermos y a los presos, preparando a los adolescentes, jóvenes y adultos en el catecumenado o en diversos ámbitos formativos. Los matrimonios continúan su preparación y los talleres de vida éxito en pareja. Nuestros Centros de Formación se mantienen trabajando. Se multiplican las iniciativas caritativas en las parroquias y comunidades. En la Cuaresma se ofrecen oportunidades para hacer retiros, celebraciones penitenciales y el rezo del vía crucis, particularmente los viernes. En las zonas rurales o en aquellas más alejadas del centro parroquial, seguramente ha habido variaciones en las actividades habituales, porque muchos sacerdotes o catequistas no logran llegar a esas zonas apartadas, por no tener combustible para trasladarse. No todo el mundo es joven y fuerte para moverse en bicicleta y recorrer kilómetros bajo el sol del Trópico. Algunos caminos, además, son intransitables. Y regresar de noche sin electricidad es también peligroso. Hacemos lo que podemos. Pero estamos aquí. Y no de brazos cruzados.

En un reciente mensaje de enero de 2026, los obispos advertían sobre el riego de un caos social y de violencia ante las restricciones de ingreso de petróleo al país. ¿Cuál es la situación actual, y las preocupaciones del pueblo cubano?

La situación actual es francamente difícil. Vemos cómo disminuye el transporte público y privado en las calles y carreteras. Pueblos y ciudades parecen desiertos después de la caída del sol. La basura se desborda en las calles de La Habana e impiden literalmente el paso a los transeúntes y los escasos vehículos que logran circular. Crece el número de personas pobres, deambulantes, ancianos solos y desamparados.  También vemos a adolescentes y jóvenes que se enrolan en las drogas. Se reducen horarios y días de trabajo y estudio. Las personas que trabajan en el área del turismo tienen el temor real de perder sus empleos. Aumentan los precios de los alimentos. Escasean las medicinas, los servicios médicos se ven disminuidos y las operaciones quirúrgicas quedan destinadas únicamente a las personas cuya vida peligra. Aumentan las dificultades para acceder al agua potable, porque hay muchas personas que dependen de los camiones cisternas para acceder al agua y sin combustible, no logran llegar. Los que tienen más recursos, están rápidamente instalando fuentes de energía renovables en sus viviendas y negocios. O comprando vehículos y otros medios de transporte que no dependen del combustible. El pueblo cubano vive esta situación con dolor y tristeza. Siente que ya ha sufrido demasiado en las últimas décadas y aspira a otra cosa, a una vida digna y feliz en esta tierra. Hay gente que se vuelve violenta y deja aflorar toda la codicia, el egoísmo y la ambición que llevan dentro. Otros, por el contrario, están dando un testimonio bello y luminoso de generosidad, de fraternidad y altruismo, en todos los ámbitos de la vida de la nación. Al mismo tiempo, hay un sentimiento generalizado de que «algo tiene que pasar, porque así no se puede vivir».

Diversos momentos de la pastoral social de La Habana

Diversos momentos de la pastoral social de La Habana

El Papa León XIV en un Ángelus hace unas semanas, manifestaba su preocupación por Cuba e invitaba a promover el dialogo y evitar acciones que aumente el sufrimiento del pueblo.  ¿Qué ha significado para la Iglesia cubana esta cercanía del Santo Padre?

Las palabras del Santo Padre en el Ángelus del 1 de febrero han sido recibidas por la Iglesia en Cuba como un gesto paterno de comunión y apoyo. El Papa ha subrayado en sus palabras que, a través de un «diálogo serio y eficaz» se busque aliviar «el sufrimiento del querido pueblo cubano «. León XIV quiso también manifestar su respaldo a los Obispos de Cuba que, el 31 de enero, habían publicado un Mensaje importante y proféticoante el agravamiento de la situación del país. Estamos muy agradecidos por el afecto que el Papa ha manifestado por este pueblo y esta Iglesia. La voz del Santo Padre ha amplificado para el mundo la voz, dolorida y esperanzada, del pueblo cubano.

La situación incluso lleva a los Obispos a posponer su viaje a Roma. ¿Cuáles son las principales acciones pastorales y sociales en las diócesis y parroquias?

Las acciones pastorales son las que habitualmente la Iglesia realiza en el mundo entero. Ahora mismo, entre nosotros, esas acciones de siempre, tienen un matiz especial. Ese matiz está dado, diría yo, por la cercanía, la compasión y la ternura, de las que tanto habló el Papa Francisco. Nuestra Iglesia, a través de sus agentes pastorales, está dedicando tiempo y recursos a escuchar mucho, visitar, acompañar, al ministerio de la consolación. Es en el ámbito de la caridad donde quizá estamos renovándonos y creciendo continuamente, en la medida en que vemos necesidades crecientes y experimentamos la interpelación del Señor para asistirlo en los pobres. En muchas parroquias se están organizando comedores para ancianos o vulnerables. En otras, se cocina y se lleva la comida a las casas. También se está repartiendo comida ya elaborada a personas que viven en las calles, parques o plazas. Esto lo hacen también movimientos como el movimiento parroquial Juan XXIII, la comunidad de San Egidio o la fraternidad de Comunión y Liberación en lo que ellos llaman la «caritativa». Hermanos y Caritas de otros países ayudan en no pocos casos, para mantener y llevar a cabo estas obras. Mención aparte para realzar el servicio heroico, callado y generoso en extremo de los religiosos y religiosas que tienen a su cargo Hogares de ancianos o de enfermos mentales, que deben afrontar todas las dificultades del país, muchas veces con la ausencia de empleados, porque no consiguen cómo llegar al trabajo, por falta de transporte.

Comedores de atención a las personas mayores y vulnerables

Comedores de atención a las personas mayores y vulnerables

Cuales son esos testimonios particulares que podemos compartir de trabajo de atención a los más pobres en medio de las dificultades generales…

En la parroquia donde sirvo como párroco hace 11 años tenemos unos servicios para los hermanos más necesitados: cada miércoles preparamos almuerzo para unos 150 adultos mayores. Todos los jueves en la tarde se lleva leche o chocolate con avena y un bocadillo y algo de proteína a 100 deambulantes. También, dos sábados al mes se cocina y se lleva almuerzo para los vulnerables. Destaco la alegría y el amor con que trabajan los voluntarios en todos estos servicios. Los voluntarios tienen problemas y necesidades como los demás. Pero entregan al Señor y a sus hermanos su tiempo, su energía, comparten sus bienes. Y lo hacen con una sonrisa, y tratan con mucho respeto a sus hermanos más pobres. Hablo de esta parroquia porque es lo que más conozco. Pero subrayo que cosas como estas, se hacen en muchas parroquias de toda Cuba. Y también hay iniciativas muy bellas en comunidades cristianas no católicas. Damos gracias a Dios por todo lo que ha ido suscitando en nosotros en estos tiempos tan duros. Que el Señor nos ayude a no cansarnos de hacer el bien.

Misa en la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en La Habana

Misa en la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en La Habana

¿Cuál es su mensaje ante la realidad que está viviendo Cuba, su oración camino a la Pascua?

En Cuaresma nos colocamos siempre ante el desafío de un Dios que eligió entregarlo todo, entregarse a sí mismo hasta el final. Amarnos hasta el final. Quedarnos en el por qué de la cruz, del sufrimiento y del dolor…es una tentación recurrente. Jesús nos enseñó el para qué. También cuando miramos el sufrimiento prolongado del pueblo cubano y de tantos pueblos de la tierra, tenemos que mirar al Señor. Jesús nos enseñó a amar, a entregar la vida y así llenó el dolor de sentido y transitó hacia la mañana luminosa de la Pascua. Que el dolor de mi pueblo, que es también mi dolor, no nos haga resentidos, violentos, heridos. Que podamos amar siempre, proclamar la victoria del amor, dar testimonio del amor del Señor. Como dijo el Papa León XIV en su primer Mensaje Urbi et Orbi de la Pascua pasada: El Resucitado ha mostrado que «el mal no prevalecerá». Esa es la razón de nuestro amor y nuestra esperanza. Muchas gracias.

Se publicó primero como Iglesia en Cuba signo de caridad y consuelo: El pueblo aspira dignidad

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Europa Hoy

Periodista especializado en noticias europeas y política internacional.