Comunicado de www.vaticannews.va —
Para el cuarto aniversario del conflicto ucraniano, la redacción musical de los medios vaticanos propone una programación especial con una canción de Arnold Schönberg «Friede auf Erden» («Paz en la tierra»).
Marco Di Battista – Ciudad del Vaticano
Un aniversario que recuerda la sangre derramada a lo largo de la historia. Por eso, hoy el programa de música de cámara de las 22:00 horas recoge su mensaje y comienza con una obra que puede verse como una oración laica y universal: Paz en la tierra (“Paz en la tierra”), op. 13, de Arnold Schönberg.
El contexto: la esperanza antes de la tormenta
Compuesta en 1907, en la víspera de los grandes convulsiones europeas, esta obra para coro a cappella (a la que luego se añadió una orquestación de apoyo) se basa en un poema de Conrad Ferdinand Meyer. Es una obra que se sitúa exactamente en el límite del camino creativo de Schönberg: hunde sus raíces en la densidad del tardorromanticismo, llevando la tonalidad hasta sus extremos, justo antes del salto definitivo hacia la atonalidad.
Años después, marcado por los horrores de la Primera Guerra Mundial, el propio compositor definiría el optimismo de esta obra como “una ilusión juvenil”. Y, sin embargo, precisamente esa confianza originaria e inquebrantable es lo que hace que la obra hoy sea aún más poderosa y necesaria.
La arquitectura del conflicto y de la paz
La genialidad de Paz en la tierra reside en su perfecta arquitectura emocional, en la que la estructura musical se convierte en un espejo de la condición humana. Las estrofas centrales abordan la cruda realidad de la historia humana, marcada por la sangre y la división. Schönberg traduce todo esto en un laberinto de modulaciones continuas, cromatismos tensos y un contrapunto vertiginoso de ocho voces. Es el sonido del caos y de la guerra.
Luego llega el final. Tras haber atravesado la oscuridad del conflicto, la escritura coral se pacifica. Las tensiones se disuelven y desembocan en un acorde luminoso, puro y triunfal en Re mayor.
Del pasado, un mensaje para hoy
En ese acorde final no hay solo la conclusión de una arquitectura musical; hay la imagen acústica de la paz misma. Schönberg nos enseña que la armonía entre los pueblos no es una utopía ingenua ni un estado de naturaleza garantizado, sino una cima difícil de alcanzar, una polifonía compleja en la que cada voz debe encontrar su propio equilibrio con las demás. Esta noche cerremos los ojos y dejemos que esta antigua, pero urgentísima, invocación resuene dentro de todos nosotros.
Se publicó primero como La paz, invocación universal que nace también de la música
