Las conferencias de Luxemburgo abren el grupo de fundamentos, colocando el Estado de derecho y las instituciones democráticas en el centro de ambas candidaturas de adhesión.
La Unión Europea ha abierto formalmente el primer grupo sustancial de negociaciones de adhesión con Ucrania y Moldavia, profundizando a ambos países en un proceso de membresía marcado por la guerra, la reforma democrática y el debate sobre la seguridad de Europa. La medida, adoptada en conferencias separadas en Luxemburgo el 15 de junio de 2026, inicia conversaciones detalladas sobre el grupo de “fundamentos”, la parte de la ampliación de la UE que cubre los tribunales, los derechos, la administración pública, las adquisiciones, las estadísticas y el control financiero.
La medida es una clara señal institucional de Bruselas: Ucrania y Moldavia ya no son sólo símbolos políticos del compromiso de la UE hacia el Este. Ahora están entrando en la fase más exigente en la que los países candidatos deben demostrar que las salvaguardias democráticas, el dinero público y la protección de los derechos pueden cumplir con los estándares de la UE en la práctica.
Lo que se abrió en Luxemburgo
Según el informe del Consejo de la UE sobre la Conferencia de adhesión de Ucraniala reunión abrió el Grupo 1, conocido como “Fundamentos”. El grupo incluye el Capítulo 23 sobre poder judicial y derechos fundamentales, el Capítulo 24 sobre justicia, libertad y seguridad, el Capítulo 5 sobre contratación pública, el Capítulo 18 sobre estadísticas y el Capítulo 32 sobre control financiero.
El mismo grupo se abrió para Moldavia en una conferencia separada el mismo día. El Consejo dijo que Conferencia de adhesión de Moldavia Por parte de la UE, estuvo presidida por la viceministra chipriota de Asuntos Europeos, Marilena Raouna, y participaron la jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, y la comisaria de Ampliación, Marta Kos. La delegación de Moldavia estuvo encabezada por el Primer Ministro Alexandru Munteanu.
La delegación de Ucrania estuvo encabezada por el viceprimer ministro Taras Kachka. Las reuniones siguen a un acuerdo del 12 de junio entre los estados miembros de la UE para abrir el grupo, después de meses en los que el impulso de la ampliación se había visto frenado por objeciones políticas dentro del bloque.
Un avance político, no una vía rápida
La apertura del grupo de fundamentos no significa que la membresía esté cerca. La adhesión a la UE sigue siendo un proceso largo, técnico y político en el que cada candidato debe alinear la legislación nacional y su aplicación con los estándares de la Unión. Tanto para Ucrania como para Moldavia, eso significa que la próxima fase se juzgará menos por las declaraciones y más por si las instituciones pueden implementar reformas creíbles bajo presión.
Para Ucrania, las conversaciones comienzan mientras el país todavía se defiende de la invasión a gran escala de Rusia. Para Moldavia, el proceso avanza en un entorno regional frágil marcado por la presión de Moscú, las demandas de reformas internas y la cuestión no resuelta de Transnistria.
La decisión de la UE también conlleva consecuencias para los estados miembros existentes. La ampliación requiere unanimidad en etapas clave, y el progreso de los candidatos puede verse enredado con la política interna dentro del bloque. Eso hace que el grupo de fundamentos sea especialmente importante: está diseñado para anclar el proceso en puntos de referencia legales y democráticos en lugar de una diplomacia de corto plazo.
Derechos e instituciones pasan a primer plano
La elección del grupo es importante. La reforma judicial, los derechos fundamentales, la contratación pública y el control financiero no son expedientes administrativos abstractos. Determinan cómo los ciudadanos experimentan el Estado: si los tribunales son independientes, si se castiga la corrupción, si los contratos públicos pueden ser examinados y si la protección de los derechos se aplica de manera consistente.
Un anterior Análisis del Times Europeo Señaló que el grupo de fundamentos sitúa a las instituciones democráticas y la responsabilidad pública en el centro del camino europeo de ambos países. La apertura formal del lunes convierte ese marco en una negociación viva.
Para Bruselas, la decisión es también una declaración sobre la configuración futura del continente. La UE ha tratado cada vez más la ampliación como parte de su respuesta a la guerra de Rusia y a su inestabilidad geopolítica más amplia. Pero la credibilidad de esa respuesta dependerá de si la adhesión sigue vinculada a normas aplicables, incluidas salvaguardias anticorrupción, independencia judicial y protección de minorías y grupos vulnerables.
¿Qué viene después?
Ucrania y Moldavia ahora enfrentarán un escrutinio detallado de las leyes, instituciones y registros de aplicación en el grupo de fundamentos. Es probable que los avances en esta área influyan en el ritmo de los capítulos posteriores, porque la UE considera que el estado de derecho y la gobernanza democrática son la base para el resto del proceso de adhesión.
Por lo tanto, el avance inmediato es a la vez simbólico y práctico. Ofrece a Kiev y Chisinau una ruta más clara a seguir, al tiempo que recuerda a ambos gobiernos que las conversaciones de membresía no tratan sólo de alinearse con las normas de la UE. Se trata de si los ciudadanos pueden confiar en instituciones que sean lo suficientemente transparentes, responsables y resilientes para soportar el peso de la integración europea.
Publicado anteriormente en The European Times.
