Dom, 24 May 2026 07:50
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Perú. Cardenales y obispos se arrodillan ante víctimas del Sodalicio: «Perdón»

Perú. Cardenales y obispos se arrodillan ante víctimas del Sodalicio: «Perdón»

Comunicado de www.vaticannews.va —

Un momento simbólico el protagonizado por los máximos responsables de la Iglesia peruana ante los campesinos reunidos en la parroquia de San Juan Bautista en Catacaos, cerca de Piura, que llevan años pidiendo «reparación» por los abusos, vejaciones y expropiaciones sufridos a manos de los miembros del Sodalitium Christianae Vitae, realidad eclesial disuelta en 2025. Presente el comisario vaticano Bertomeu: «Deberíamos haber venido hace años».

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano

Cardenales, obispos y un sacerdote delegado del Vaticano, todos de rodillas ante los campesinos y campesinas en señal de perdón por una justicia y una reconciliación que han llegado demasiado tarde. Fue un gesto muy simbólico y, al mismo tiempo, conmovedor el que tuvo lugar ayer por la tarde, 23 de mayo, ante el altar de la parroquia de San Juan Bautista en Catacaos, una localidad a pocos kilómetros de Piura, en el norte de Perú. En la iglesia que da a la Plaza de Armas, los campesinos del pueblo indígena Tallán recibieron una señal tangible de la voluntad de reparación por parte de los representantes de la Iglesia del país, a quienes han pedido insistentemente que los escuchen y les hagan justicia tras más de una década de abusos, persecuciones, expropiaciones, vejaciones y violaciones de los derechos sociales y laborales, sufridos por sectores y miembros vinculados al Sodalitium Christianae Vitae, la realidad eclesial disuelta en 2025 por el Papa Francisco a raíz de escándalos probados de abusos y corrupción, que salieron a la luz gracias también a la labor de investigación de los periodistas Pedro Salinas y Paola Ugaz.

«Deberíamos haber venido hace veinte años…»

La petición de perdón de rodillas fue el punto culminante de la liturgia eucarística celebrada en la vigilia de la solemnidad de Pentecostés en San Juan Bautista, como respuesta a las súplicas que los campesinos presentaron a monseñor Jordi Bertomeu, el funcionario del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, enviado hace un año a Perú como comisario apostólico para la fase de disolución del Sodalicio. Bertomeu, que durante dos semanas se dedicó a un Canal de primera escucha con las víctimas en la Nunciatura de Perú, concelebró la misa con los cardenales Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo de Lima, y Pedro Barreto, arzobispo metropolitano emérito de Huancayo, y los arzobispos Luciano Maza de Piura y Alfredo Vizcarra de Trujillo. Estaban presentes autoridades, miembros de la sociedad civil y del cuerpo diplomático y, por supuesto, ellos, los campesinos y las campesinas de Catacaos, con un ramo de flores blancas en la mano. Entre el grupo se encontraban también los familiares de Cristino Melchor Flores y Guadalupe Zapata Sosa, líderes indígenas fallecidos tras oponerse activamente al tráfico de tierras vinculado a empresas del Sodalicio, así como otros parientes y miembros de la comunidad campesina de Catacaos. «Deberíamos haber venido hace veinte años; hoy pedimos perdón», dijo monseñor Bertomeu.

Renovación y esperanza

El cardenal Castillo Mattasoglio, por su parte, habló en su homilía de un compromiso «en el camino de la renovación», además de de «un auténtico signo de esperanza para la humanidad». Esperanza tras la «tragedia» causada por «un grupo de la Iglesia que, lamentablemente, arroja una sombra sobre ella». «Hoy queremos superar esta deshonra» y seguir adelante en el «camino de reconciliación» iniciado por Francisco y continuado por León XIV, quien ya como obispo en Perú abordó en numerosas ocasiones la cuestión del Sodalicio, garantizando apoyo a las víctimas. «Venimos en señal de solidaridad, dispuestos no solo a pedir perdón en nombre de la Iglesia, ya que fue un grupo dentro de la Iglesia el que creó el problema que aún hoy viven, sino también a comprometernos a renovar la Iglesia y seguir por el camino de la renovación emprendido por los dos últimos papas», aseguró el cardenal.

«No se puede olvidar y no debemos olvidar», añadió, «pero debemos saber recordar para corregir. Y no solo para corregirnos a nosotros mismos —pues todos somos pecadores—, sino para ayudar a corregir a aquellas personas que se creen incorregibles, que se creen dioses; y nosotros no somos dioses, somos seres humanos pecadores que podemos y debemos cambiar y mejorar».

Un momento de la misa de reapertura de la parroquia de San Juan Bautista en Catacaos

Un momento de la misa de reapertura de la parroquia de San Juan Bautista en Catacaos

Invocación de paz

El cardenal invocó luego la paz, la «paz desarmada y desarmante» que el Papa León se propuso «como programa» de su pontificado. Una paz que se realiza «no con las armas», sino con la «palabra», el «gesto», con el pueblo sencillo «llamado a ser protagonista» y «a construir juntos, como ocurre con todos los movimientos populares del mundo, que están ocultos, pero que se están despertando y están convenciendo a todos de que necesitamos regenerar la humanidad».

El compromiso de León, el llamamiento de Francisco

«Si la paz se construye con la paz, con el diálogo, con el reconocimiento de las personas y el valor que cada uno de nosotros tiene, entonces es duradera», afirmó Castillo, citando de nuevo al Papa León. En sus palabras también citó «una cosa que a Francisco le gustaba mucho decir», quien «les quería mucho» y «tenía un recuerdo especial de que las personas que trabajan sufren muchísimo, pero nunca deben perder la esperanza». El cardenal recordó, es decir, uno de los últimos diálogos con el Pontífice argentino antes de su muerte: «Usted habla de los movimientos populares, pero son movimientos que no son famoso», y el Papa le respondió: «Sí, pero son germinalesson como la semilla y están en todas partes. Están ocultos, pero se revelarán». La invitación del arzobispo de Lima fue, por tanto, a difundir el mensaje de esperanza, «hoy más urgente que nunca» ante los «poderosos» que «quieren destruir el mundo». El mundo, sin embargo, «pertenece a Dios y pertenece a todos, así que hagamos lo que dice el Evangelio de hoy: al perdonar, reconocemos el valor del otro», concluyó el cardenal, dando las gracias a los campesinos reunidos en la parroquia: «Gracias por habernos ayudado».

Se publicó primero como Perú. Cardenales y obispos se arrodillan ante víctimas del Sodalicio: «Perdón»

Europa Hoy

Periodista especializado en noticias europeas y política internacional.