Comunicado de www.vaticannews.va — ![]()
En este país centroamericano siguen vigentes las estrictas restricciones a la libertad religiosa: están prohibidos los ritos en la calle y las procesiones. Estados Unidos ha condenado duramente esta grave violación del derecho a manifestar y profesar la fe. La única excepción se da en la capital, donde el cardenal Leopoldo Brenes ha celebrado con normalidad el rito del Vía Crucis.
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En estos días, las iglesias y los jardines acogen los ritos de la Semana Santa en Managua, tras la prohibición por parte del Gobierno de las procesiones en la calle. Las autoridades han intensificado sus exigencias a los sacerdotes en cuanto a la participación, la duración y el contenido de las celebraciones. La respuesta de Estados Unidos ha sido contundente, ya que ha calificado las restricciones de «violación de la libertad religiosa».
Limitaciones a la libertad religiosa
El pasado martes, el subsecretario de Estado estadounidense Christopher Landau acusó en X a los líderes de Nicaragua de «privar al pueblo del derecho a profesar su fe». No se hizo esperar la réplica de la vicepresidenta Rosario Murillo, quien calificó a los sacerdotes y a los opositores en el exilio de «serpientes venenosas», «necios» y «vendidos», acusándolos de servir a «los imperios» y de difundir el odio. Los datos apuntan a un claro endurecimiento de las medidas adoptadas por el Gobierno: entre 2019 y julio de 2025 se prohibieron más de 16 500 procesiones y actividades religiosas.
Obispos en el exilio
Desde 2018, al menos 400 de las 3500 organizaciones suprimidas estaban vinculadas a la Iglesia católica. Más de 200 entre sacerdotes, obispos y monjas han sido expulsados o detenidos. Además, se ha prohibido la entrada al país de Biblias, libros, revistas y periódicos impresos. En las diócesis del norte, en Matagalpa, Estelí, Jinotega y Siuna, no se celebró la misa crismal del Jueves Santo porque los respectivos obispos siguen en el exilio.
Una fe que resiste
La situación es diferente en la capital, donde el rito fue celebrado con normalidad por el cardenal Leopoldo Brenes. Desde primeras horas de la mañana, los fieles acudieron a la catedral para revivir las estaciones del Vía Crucis. La procesión partió de uno de los laterales del edificio y se desarrolló en el interior y en el atrio del complejo. La celebración concluyó en la plaza de la iglesia y no ante la imagen de la Sangre de Cristo, como era tradición antes del incendio ocurrido el 31 de julio de 2020 en la capilla de la catedral. Esta imagen, traída de Guatemala en 1638 y realizada en madera policromada, ha sido durante siglos uno de los símbolos de mayor devoción en Nicaragua.
Se publicó primero como La Pascua en Nicaragua, una Semana Santa bajo estrictas restricciones
