Comunicado de www.vaticannews.va — ![]()
En Madrid, la IV Fiesta de la Resurrección comenzó con la lectura del mensaje del Papa León XIV, pronunciado por el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, en el que el Pontífice animó a los asistentes a vivir la Pascua como una realidad transformadora y no como una emoción pasajera. “Cristo ha resucitado” —recordó— es una fuerza viva capaz de renovar el corazón, reavivar la Iglesia y llevar al mundo la alegría del Evangelio. «No se conformen con lo mínimo»
Patricia Ynestroza – Madrid
En Madrid, en la Plaza Cibeles la Fiesta de la Resurrección, celebrada por cuarto año consecutivo, arrancó con un momento especialmente significativo: la lectura del mensaje enviado por el Papa León XIV, pronunciado por el Cardenal Arzobispo de Madrid, José Cobo Cano, ante miles de asistentes reunidos para celebrar la alegría pascual. Con sus palabras, el Papa León XIV dejó en la IV Fiesta de la Resurrección una invitación clara: celebrar la Pascua no solo como un evento, sino como una transformación interior que se traduzca en una vida nueva, luminosa y valiente.
En su mensajeel Santo Padre quiso hacer llegar un saludo “lleno de afecto” al concluir la Octava de Pascua, recordando el núcleo de la fe cristiana: “¡Cristo ha resucitado!”. Pero sus palabras no se quedaron en una afirmación doctrinal, sino que subrayó con fuerza que la Resurrección no es un hecho del pasado, sino una realidad presente y transformadora.
“Esta certeza no pertenece sólo al pasado. Es una fuerza viva”, expresó el Papa, insistiendo en que la victoria de Cristo sobre la muerte sigue teniendo poder hoy para renovar corazones, reanimar la vida de la Iglesia y volver a encender la alegría del Evangelio en el mundo.
Una Pascua que se celebra también con música y encuentro
El Papa León XIV valoró de forma especial el carácter festivo del evento y su lenguaje cercano. Señaló como “hermoso” que se celebre por cuarto año consecutivo y destacó que la Pascua necesita también expresarse en un ambiente de música, encuentro y gozo compartido.
“La fe en Jesucristo da sentido a la alegría humana; la purifica, la eleva y la lleva a plenitud”, afirmó, reconociendo que la alegría cristiana no es superficial, sino profundamente humana y plena cuando está iluminada por la fe. Sin embargo, el Santo Padre también advirtió que la Pascua no puede quedarse en un simple entusiasmo emocional: “La Pascua nos pide algo más grande que una emoción pasajera; nos invita a dejarnos alcanzar por la Resurrección, para que también nuestra vida comience a ser nueva”.
La Resurrección irrumpe en la vida cotidiana
Uno de los fragmentos que dieron paso a la reflexión con fuerza, fue la referencia al Evangelio de San Mateo, cuando el Santo Padre relata que tras la Resurrección de Cristo “muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron” y se aparecieron en la Ciudad Santa. Para el Papa, este pasaje refleja una idea clave: la Pascua no queda encerrada en el sepulcro, sino que irrumpe en la ciudad, en la vida real y cotidiana. Así, el Pontífice recordó que este fenómeno espiritual continúa sucediendo en nuestros días. La Resurrección sigue entrando en el mundo a través de la vida de los creyentes.
El ejemplo de los mártires españoles del siglo XX
El Papa también quiso poner la mirada en la historia reciente de España, evocando a los mártires y testigos cristianos del siglo pasado. Según señaló, en ellos “la victoria de Cristo sobre la muerte se hizo fidelidad, fortaleza y entrega”. Más allá de un recuerdo histórico, el Pontífice invitó a los asistentes a apoyarse en su ejemplo y a no limitarse a admirarlos desde la distancia, sino a dejar que su testimonio inspire una vida coherente y entregada.
“¡Que vuestra existencia sea un canto nuevo, que renueve la Iglesia y lleve al mundo la luz del Resucitado!”, proclamó con tono esperanzador.
Una llamada directa a los jóvenes: “La vida, con Cristo, vale la pena”
El mensaje concluyó con una invitación especialmente dirigida a los jóvenes: vivir el presente con profundidad. El Papa pidió no dejar pasar el tiempo sin sentido, animando a rezar y a buscar a Cristo “de verdad”, sin caer en una fe tibia o acomodada.
“No se conformen con lo mínimo”, insistió, recordando que la vida cristiana no es resignación, sino plenitud: “Porque la vida, con Cristo, vale la pena”. Finalmente, el Santo Padre aseguró su oración y bendición, y dejó un mensaje de cercanía: “Los espero. Si Dios quiere, nos veremos en junio”.
Se publicó primero como El Papa León XIV anima a los jóvenes: “No se conformen con lo mínimo”
