Comunicado de www.vaticannews.va —
Más de 10 mil personas llegan diariamente a venerar y orar frente a las reliquias de uno de los santos más importantes de la historia de la Iglesia, y que a 800 años de su muerte sigue inspirando y fortaleciendo la fe de los cristianos en todo el mundo. Un mes durará la exposición de su esqueleto, protegido por una urna transparente de material blindado.
Felipe Herrera-Espaliat, Asís, Italia
Más de 250 mil personas ya han llegado hasta la Basílica de San Francisco en Asís para venerar los restos de este cristiano ejemplar del siglo XIII, que marcó un antes y un después en la historia de la Iglesia. Por primera vez en ochocientos años las reliquias de su cuerpo fueron expuestas al público en el contexto del jubileo de cuatro años con que la gran familia franciscana conmemora ocho siglos de la muerte de su fundador.
Los restos óseos de san Francisco reposan ante el altar de la iglesia inferior de la basílica, sobre una tela blanca de seda y dentro de una urna de plexiglás transparente y blindado, lo que permite al mismo tiempo protección y una visión impecable del esqueleto. Bajo una luz tenue que invita al recogimiento, y en un clima de profundo silencio los fieles se acercan para orar ante el santo después de haber recibido una breve catequesis preparatoria. Y es que exponerse ante estos huesos implica una reflexión que dé sentido al signo, afirma el religioso franciscano Jorge Rolando Fernández, OFMconv.
“Francisco ya está con Dios, no está en esos huesos. Estos huesos están impregnados de Evangelio, pero él está en Dios. Esto nos llama a respetar la fragilidad en la cual Dios actúa, Él genera mucha vida a través de nuestra fragilidad. Estos huesitos que quedan de Francisco han generado tanta vida en estos 800 años y eso lo estamos viendo en estos días”, explica fray Jorge.
A todas las personas se les ofrece material de meditación, estampitas, además de renovar sus promesas bautismales. Quienes lo desean, pueden acercarse al sacramento de la reconciliación o a celebrar la eucaristía junto a los peregrinos que llegan en un promedio de once mil cada día de la semana, y cerca de 20 mil los sábados y domingos. La exposición de las reliquias comenzó el 22 de febrero y se prolongará hasta el 22 de marzo, después de lo que su cuerpo volverá al mismo sepulcro donde ha reposado desde 1230, es decir, cuatro años después de su muerte -o de su “Tránsito”, como dicen los franciscanos-, acaecida el 3 de octubre de 1226.
Ternura, paz, libertad y alegría
Sachi Parada y Sergio Jiménez son un matrimonio de cubanos residentes en Italia, y ella ha iniciado hace poco un proceso de acercamiento a la fe, impulsada por su marido. Juntos veneraron las reliquias y vivieron con profunda emoción el momento ante la urna, ya que para ambos la figura de san Francisco ha sido un aliciente. “Me conmovió cómo fue capaz de dejar a un lado toda su vida material y entregarse completamente a Jesucristo”, comparte Sachi conmovida, mientras que Jorge asegura que su devoción a san Francisco “me brinda mucha, mucha calma en tiempos de hoy, porque pienso que hay que dejar un poquitico las cosas del mundo y centrarse en Jesucristo”.
También Ana Silvia Hernández llegó durante esta oportunidad única para orar ante el santo de su devoción. Pidió la intercesión de Francisco por su madre anciana, por todos sus familiares y por su pueblo de Apastepeque, en El Salvador. “Cada vez que vengo aquí me emociono y siempre pido por nuestra salud y por la paz”, expresa la salvadoreña.
La experiencia de estos peregrinos se repite una y otra vez, y según fray Jorge es porque “Francisco transmite ternura, paz, libertad y alegría”, y hace hincapié en la capacidad que tuvo el santo para dialogar con ricos y pobres, cristianos y no cristianos, descubriendo a Dios en un contacto profundo con la Creación. “Creo que todo eso genera, diálogo, encuentro, paz y, por supuesto, donación total a Dios en Cristo”, sostiene.
Aunque los 400 mil cupos disponibles para venerar a san Francisco ya se agotaron, los frailes franciscanos invitan a unirse en oración a este tiempo de júbilo, no solo para esta familia religiosa, sino para toda la Iglesia. “Recemos y tratemos de ser instrumentos de paz donde nos toca vivir y existir”, exhorta fray Jorge antes de reunirse y acompañar a un grupo de peregrinos hispanoparlantes que esperan entrar en la basílica dentro de los próximos minutos.
Se publicó primero como Profunda devoción de fieles ante restos de San Francisco de Asís




