Vie, 27 Mar 2026 21:38
Volver a la portada

Mónaco. La fundación de la princesa Charlène contra los ahogamientos

Mónaco. La fundación de la princesa Charlène contra los ahogamientos

Comunicado de www.vaticannews.va —

La llegada del Papa León XIV con motivo de su viaje apostólico al principado será la ocasión para establecer nuevas colaboraciones y poner el foco en una tragedia silenciosa que cada año se cobra la vida de 240.000 personas, en su mayoría niños.

Edoardo Giribaldi – enviado a Mónaco

Una paradoja cruel, ingenuamente olvidada, la de que el agua, elemento primordial, símbolo rebosante de vida y pureza, mate. Las frías cifras, según la Organización Mundial de la Salud, ascienden a 240.000 víctimas anuales por ahogamiento. Y entre ellas, de manera desproporcionada, se encuentran los niños: en muchos países en vías de desarrollo, el ahogamiento es la primera causa de muerte entre los más pequeños.

«Es una tragedia, una de las principales causas de muerte accidental en el mundo, y recibe muy poca atención», afirma Anne Boggio, directora general de la Fundación Princesa Charlène de Mónaco, activa en la prevención de esta lacra y, más en general, en la enseñanza de valores a través de la práctica deportiva.

La esperanza, vislumbrada en el viaje apostólico del Papa León XIV, previsto para este próximo 28 de marzo, es que se puedan reforzar y crear nuevos vínculos, para renovar y continuar con esos proyectos solidarios que, desde hace casi catorce años, abarcan todo el mundo.

La doble perspectiva de la princesa Charlene

Las actividades de la fundación, explica Boggio en una entrevista a los medios vaticanos, se basan en tres pilares que se sostienen mutuamente: la prevención del ahogamiento, el aprendizaje de la natación y el crecimiento personal a través de la actividad física. Para comprender la fundación, hay que fijarse en quien la impulsó. La princesa Charlène es una exnadadora olímpica y «conoce de primera mano la disciplina que exige el deporte, pero también la profunda alegría y el sentido de propósito que puede aportar a un joven». Pero también es madre y «aporta un sentido de urgencia muy personal en lo que respecta a la seguridad en el agua». Esta doble perspectiva, afirma la directora general de la entidad, «confiere a la fundación tanto credibilidad deportiva como el instinto de dar prioridad a los más vulnerables».

Enseñar la confianza en uno mismo

Pero la fundación no se limita al agua. El tercer pilar —el de los valores transmitidos a través del deporte— es quizás el más ambicioso y el más difícil de medir. «No solo estamos enseñando a los niños a nadar y a practicar deporte», cuenta Boggio. «Les estamos ayudando a desarrollar una confianza en sí mismos que, esperamos, les acompañe toda la vida». Los proyectos se centran en niños muy pequeños, en escuelas, en comunidades y en zonas desfavorecidas de todo el mundo. «Respeto, trabajo en equipo, hábitos saludables» son palabras que pueden sonar a eslogan hasta que se ven en acción en una aldea de Zambia o en una comunidad periférica de Bangladés, donde un instructor local —formado por la propia fundación— enseña a otros lo que ha aprendido, en un círculo virtuoso que se multiplica sin necesidad de exportar virtudes impuestas desde arriba. «Nuestro enfoque no consiste en imponer un modelo único», precisa la directora general. «Trabajamos en estrecha colaboración con socios locales, gobiernos, escuelas y ONG para adaptar nuestros programas a las realidades de cada región. Cada territorio tiene sus propias particularidades».

80 proyectos en todo el mundo

La fundación gestiona más de 80 proyectos repartidos por todos los continentes. África subsahariana —Sudáfrica, Zambia, Nigeria—, donde la necesidad es más acuciante y donde la princesa Charlène tiene profundos vínculos personales, ya que nació en Zimbabue y se crió precisamente en Sudáfrica. Asia: Bangladés, Camboya, Sri Lanka. El Pacífico. América Latina: la Patagonia, Ecuador. Y luego Europa, y el propio Mónaco, con sus proyectos locales que se extienden a las zonas limítrofes de Francia e Italia. «Si queremos que nuestra inversión tenga un impacto sostenible», dice Boggio, «debemos trabajar con las comunidades, no solo para ellas».

La visita del Papa

Y luego está el 28 de marzo. La visita apostólica del Papa León XIV al Principado de Mónaco es, para Boggio y para toda la fundación, algo que va más allá del protocolo y la diplomacia. El deseo, en este caso, no es una palabra vacía. Es la esperanza de que la visita del Pontífice pueda arrojar una luz más amplia sobre las causas que la fundación defiende: la vulnerabilidad de los niños, la prevención de muertes evitables, el papel del deporte como instrumento de dignidad e inclusión. Son valores que no pertenecen a ninguna bandera en particular, pero que en este momento histórico —con el mundo mirando al principado con renovada atención— encuentran una resonancia especial. «Esperamos que esta visita refuerce las colaboraciones existentes», dice Boggio, «y, ¿por qué no?, que abra otras nuevas».

Se publicó primero como Mónaco. La fundación de la princesa Charlène contra los ahogamientos

Foto del avatar

Europa Hoy

Periodista especializado en noticias europeas y política internacional.