Comunicado de www.vaticannews.va — ![]()
En un mensaje al V Congreso Latinoamericano de CEPROME, el Papa subraya que la reparación exige conversión real, responsabilidad pastoral y una escucha auténtica de las víctimas.
Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano
“El camino de reparación al que la Iglesia está llamada no puede reducirse a una serie de cumplimientos formales. Exige, por el contrario, una verdadera conversión en la justicia: personal, pastoral e institucional”. Con estas palabras, el Papa León XIV se dirige a los participantes en el V Congreso Latinoamericano del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (CEPROME Latinoamérica), que tiene lugar del 3 al 5 de marzo en San José de Costa Rica.
Bajo el lema “Reparar el daño: entre la fe que sostiene, el cuidado que acompaña y la justicia que restaura”el encuentro reúne a especialistas, autoridades eclesiales, académicos y profesionales de América Latina, Estados Unidos y Europa. Todos comparten un mismo objetivo: fortalecer la cultura del cuidado, prevenir los abusos y garantizar la protección integral de menores y personas vulnerables en la Iglesia católica.
Un compromiso que interpela a toda la Iglesia
En su mensaje, fechado el 6 de enero, el Pontífice saluda el camino emprendido, “que toca una de las heridas más profundas y dolorosas del Cuerpo de Cristo”. Este itinerario, afirma, es “un signo auténtico de renovación” y un compromiso concreto con las víctimas y con la propia Iglesia.
El Papa agradece especialmente a la Conferencia Episcopal de Costa Rica, presente con representantes de sus distintas diócesis, por su testimonio de comunión, corresponsabilidad y cercanía pastoral.
Conversión, no formalismos
León XIV insiste en que la reparación no puede limitarse a normas y protocolos. Requiere una conversión profunda. En este proceso, los responsables de las Iglesias locales tienen una “responsabilidad particular e indelegable”: no solo deben garantizar procedimientos adecuados, sino asumir personalmente una cultura del cuidado capaz de prevenir abusos, escuchar a las víctimas y dar testimonio de la ternura de Cristo, “transformando las heridas en rendijas de esperanza”.
Las lecciones aprendidas en los últimos años, acota el Santo Padre, demuestran que cuando obispos y superiores mayores integran este compromiso en su ministerio, la Iglesia se vuelve “más creíble, más humana y más evangélica”.
Escuchar para sanar
Uno de los puntos centrales del mensaje es la escucha. “Escuchar a las víctimas no es un gesto opcional, sino un acto de justicia y de verdad”. De esa escucha -afirma el Santo Padre- nacen políticas creíbles, procesos integrales de reparación, estructuras de responsabilidad y mecanismos de rendición de cuentas.
El Sucesor de Pedro reconoce que se trata de un camino exigente, que reclama decisiones valientes y sostenidas con constancia. Pero recuerda que cada paso auténtico hacia la verdad y la reparación es ya un signo de esperanza para la Iglesia y para el mundo.
CEPROME, espacio de convergencia
En este horizonte, CEPROME está llamado a ser no solo un centro de formación, sino un verdadero espacio de convergencia eclesial, capaz de acompañar a las Iglesias particulares en un proceso continuo de maduración. En este sentido, el Pontífice destaca la importancia de la colaboración con el CELAM y la CLAR, uniendo la responsabilidad pastoral de los obispos, la riqueza carismática de la vida consagrada y las competencias interdisciplinarias.
El Congreso: reflexión, formación y acción
El V Congreso se presenta como un espacio de reflexión, formación y diálogo para promover una Iglesia más segura, responsable y comprometida con la justicia y la reparación.
Entre los temas destacados figuran la teología de la reparación en un tiempo de heridas, la posibilidad y el sentido de reparar un abuso en la Iglesia, el acompañamiento y la restauración, la pastoral del consuelo, y los fundamentos teológicos y jurídicos del derecho a la reparación.
Paralelamente, se desarrollan simposios sobre atención integral a las víctimas, aspectos legales -civiles y canónicos- y el papel de las comunidades y redes de apoyo. También se realiza la II Expo de Buenas Prácticas y mesas redondas especializadas.
El Obispo de Roma concluye encomendando los trabajos al Espíritu Santo, animando a los participantes a no desanimarse ante las dificultades y confiando el camino de cuidado y de renovación a Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de Costa Rica.
Se publicó primero como León XIV: Escuchar a las víctimas es un acto de justicia y verdad
