
Cuando el Secretario General de la ONU aterrizó en Beirut el viernes en solidaridad con el pueblo del Líbano, las agencias de la ONU resaltaron los peligros para los civiles y, en particular, para las mujeres embarazadas y los trabajadores migrantes, en medio de los continuos ataques aéreos y lanzamientos de cohetes entre combatientes de Hezbolá e Israel.
