Vie, 6 Mar 2026 11:28
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Ataques en Líbano e Irak: las iglesias instan a poner fin a la violencia

Ataques en Líbano e Irak: las iglesias instan a poner fin a la violencia

Comunicado de www.vaticannews.va —

La Asamblea de Patriarcas y Obispos Católicos Libaneses y la Arquidiócesis Caldea de Erbil hacen un llamamiento a deponer las armas y a prestar asistencia a las personas desplazadas y a las minorías, como los cristianos. El arzobispo iraquí Bashar Warda: «En tiempos de guerra, siempre son los marginados quienes más sufren».

Beatrice Guarrera – Ciudad del Vaticano

La continuación de esta espiral de violencia amenaza la dignidad de la persona humana, don de Dios, y socava los cimientos de la justicia y la estabilidad. Esta es la preocupación expresada por la Asamblea de Patriarcas y Obispos Católicos del Líbano en un comunicado emitido, hoy, tras la peligrosa escalada del conflicto en Oriente Medio, acompañada de la muerte de víctimas inocentes, el desplazamiento de familias y el agravamiento del sufrimiento humanitario.

Uniéndose a León XIV en su convicción de que la violencia nunca es la opción correcta, los líderes de las Iglesias del Líbano observan que la paz no es una opción secundaria ni temporal, sino un deber humano y una responsabilidad colectiva. Por lo tanto, exigen el cese inmediato de la espiral de violencia y el retorno al diálogo constructivo y a la acción diplomática responsable, fundados en la búsqueda del bien común de los pueblos que anhelan una vida pacífica basada en la justicia y la dignidad.

  El ataque en Erbil, Kurdistán iraquí

El ataque en Erbil, Kurdistán iraquí

Líbano, tierra de convivencia

Desde el Líbano, «tierra del anuncio y la convivencia», se hace un llamamiento a las autoridades para que asuman plenamente sus responsabilidades nacionales, trabajen para proteger al país de los conflictos regionales, salvaguardar su unidad interna y fortalecer la paz civil. Los líderes de las Iglesias libanesas también instan a la comunidad internacional a realizar todos los esfuerzos posibles para evitar una mayor escalada y establecer soluciones justas que salvaguarden los derechos de los pueblos y protejan la dignidad humana, ya que la justicia es el camino seguro hacia una paz sólida y duradera.

La declaración, firmada por el patriarca armenio católico de Cilicia, Rafael Bedros XXI Minassian, el patriarca greco-melquita de Antioquía, Youssef Absi, y los patriarcas sirios de Antioquía, Ignacio Youssif III Younan, y el cardenal Béchara Boutros Raï, patriarca maronita de Antioquía, también pide solidaridad con «nuestros hermanos y hermanas que se mantienen firmes en sus pueblos». Además exhortan a perseverar en la oración ferviente por la paz en el Líbano y Oriente Medio, y por la seguridad de los civiles inocentes.

Los obispos también invitan a acoger a nuestros hermanos y hermanas civiles desplazados con el espíritu del Evangelio, para que el testimonio del amor sea más fuerte que la lógica de la violencia. Finalmente, los obispos elevan una súplica a Dios para que guíe los corazones hacia la reconciliación y fortalezca los pasos del pueblo libanés por los caminos de la fraternidad y la armonía.

En defensa de los marginados de Erbil

La Arquidiócesis Caldea de Erbil también emitió un comunicado, ayer por la tarde, informando de un posible ataque con drones contra edificios propiedad de la arquidiócesis, el complejo de apartamentos Blessed Michael McGivney en Ankawa, en la región del Kurdistán iraquí. El ataque, según se informa, ocurrió a las 20:00 de anoche y no causó víctimas, ya que el edificio había sido evacuado en gran parte debido a su proximidad al aeropuerto internacional de la ciudad. Lo mismo ha ocurridoen el cercano convento de las Hijas Caldeas de María Inmaculada, que sufrió daños como consecuencia del ataque.

«En tiempos de guerra», señaló el arzobispo Bashar Warda, «siempre son los marginados los que más sufren». De hecho, la «Casa McGivney», como se la conoce localmente, se financió íntegramente con donaciones de organizaciones benéficas de los Caballeros de Colón para servir de refugio a familias cristianas desplazadas durante la guerra de ISIS de 2014 a 2018. Por lo tanto, el arzobispo instó al mundo a recordar y orar por las numerosas personas marginadas en Irak, incluida la pequeña y aún amenazada minoría cristiana, que lucha por permanecer en su patria. La esperanza, concluyó, es que estos tiempos de violencia y guerra terminen, «para que nuestro pueblo, que sufre, pueda volver a tener la oportunidad de regresar a una vida de paz y dignidad. Nos preocupa profundamente que se nos acabe el tiempo».

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Europa Hoy

Periodista especializado en noticias europeas y política internacional.