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Los Papas y el lenguaje desarmado que sana

Los Papas y el lenguaje desarmado que sana

Comunicado de www.vaticannews.va —

Con motivo del Día Internacional de la Lengua Materna, recordamos algunas reflexiones de los Pontífices sobre el lenguaje, una facultad peculiar e innata de los seres humanos que permite la creación de sistemas y códigos de comunicación.

Amedeo Lomonaco – Ciudad del Vaticano

Era el 21 de febrero de 1952, y algunos estudiantes fueron atacados y asesinados por la policía en Daca, la actual capital de Bangladés: se manifestaban para que se reconociera su lengua, el bengalí, como una de las dos lenguas nacionales del entonces Pakistán. Cada año, el 21 de febrero, se celebra el Día Internacional de la Lengua Materna para promover la diversidad lingüística y cultural, el plurilingüismo y la protección de las lenguas minoritarias, muchas de las cuales están en riesgo de desaparecer. Este año, la jornada se centra en la relación entre las nuevas generaciones y la lengua materna.

El idioma del corazón

La lengua materna es la expresión del corazón, de las emociones, de los afectos primarios. “Hablarle a alguien en un idioma que comprende permite alcanzar su cerebro. Hablarle en su lengua materna —decía Nelson Mandela— significa llegar a su corazón”. A la lengua materna se le pueden sumar, a lo largo de la vida, otros idiomas que se convierten en puntos clave, puentes con el mundo. “No sé si podré explicarme bien en vuestra… nuestra lengua italiana; si me equivoco, me corregiréis”, dijo el Papa Juan Pablo II en su primer saludo, el 16 de octubre de 1978tras su elección a la sede de Pedro.

Lengua y lenguaje

La lengua es, por tanto, un sistema de sonidos, vocabulario y reglas gramaticales compartido por una comunidad. El lenguaje, en cambio, es la capacidad, peculiar de los seres humanos, de comunicar pensamientos, expresar sentimientos y, en general, informar sobre la propia realidad interior o sobre la realidad externa, mediante un sistema de signos vocales o gráficos. El lenguaje, en particular, es el requisito previo de la lengua: puede ser envolvente como una caricia o un abrazo, pero también puede causar heridas profundas. Sobre el valor del lenguaje se han pronunciado en varias ocasiones los Pontífices, quienes exhortan a evitar el odio y la calumnia y a respetar la verdad.

El lenguaje del cuidado

El lenguaje del cuidado, en particular, es el que evocó el Papa Francisco en el Ángelus del 1 de enero de 2023. Esto, subrayó el Pontífice argentino recordando el ejemplo de la Madre de Dios, es el lenguaje típico de la maternidad: “la ternura del cuidado”.

“Si queremos reconstruir la esperanza, hay que abandonar los lenguajes, los gestos y las decisiones inspiradas en el egoísmo y aprender el lenguaje del amor, que es cuidado. Cuidar es un lenguaje nuevo, que va contra los lenguajes del egoísmo. Este es el compromiso: cuidar nuestra vida -cada uno de nosotros debe cuidar su propia vida-; cuidar de nuestro tiempo, de nuestra alma; cuidar la creación y el ambiente en el que vivimos; y, aún es más, cuidar a nuestro prójimo, a aquellos a los que el Señor nos ha puesto al lado, como también a los hermanos y a las hermanas que están necesitados e interpelan nuestra atención y nuestra compasión”

Lenguaje y Logos

El lenguaje es además un elemento muy relevante para la misión de la Iglesia. Esto lo explicó el Papa Benedicto XVI en su discurso dirigido a los participantes de la Plenaria del Pontificio Consejo de la Cultura el 13 de noviembre de 2010.

“En efecto, hablar de comunicación y de lenguaje no solo significa tocar uno de los nudos cruciales de nuestro mundo y de sus culturas; para los creyentes significa también acercarse al misterio mismo de Dios que, en su bondad y sabiduría, quiso revelarse y manifestar su voluntad a los nombres. En efecto, en Cristo Dios se nos ha revelado como Logos, que se comunica y nos interpela, entablando la relación que funda nuestra identidad y dignidad de personas humanas, amadas como hijos del único Padre. Comunicación y lenguaje son asimismo dimensiones esenciales de la cultura humana, constituida por informaciones y nociones, por creencias y estilos de vida, pero también por reglas, sin las cuales las personas difícilmente podrían progresar en humanidad y en sociabilidad”.

El lenguaje de la Iglesia

El deseo de un lenguaje de la Iglesia más claro, pastoral y comprensible para el mundo moderno ha sido uno de los pilares fundamentales del Concilio Vaticano II. El Papa Juan XXIII lo recuerda en su radiomensaje del 11 de septiembre de 1962a un mes de la apertura del Concilio.

“El hombre busca el amor de una familia en torno al hogar doméstico: el pan de cada día para sí y para los suyos más íntimos, la esposa y los hijos; aspira a vivir y siente el deber de hacerlo en paz, así dentro de la comunidad nacional como en las relaciones con el resto del mundo; es sensible a las atracciones del espíritu, que lo lleva a instruirse y a educarse; celoso de su libertad, no rehúsa aceptar las legítimas limitaciones de ella, para corresponder mejor a sus deberes sociales. Estos problemas de punzante gravedad los lleva siempre en su corazón la Iglesia. Por eso los ha hecho objeto de estudio atento y el Concilio Ecuménico podrá ofrecer, en lenguaje claro, las soluciones que la dignidad del hombre y de su vocación cristiana exigen”.

Desarmar el lenguaje

El lenguaje, cuando hiere, puede sembrar odio no solo en la vida real, sino también en el mundo de las redes sociales. En su mensaje para la Cuaresma de 2026el Papa León XIV exhorta a practicar un ayuno especial, aquel que se refiere al mundo de las palabras.

“Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz”.

Entonces se podrá compartir un lenguaje y una lengua en los que habrá espacio y se manifestará la fuerza de la ternura.

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Europa Hoy

Periodista especializado en noticias europeas y política internacional.