Comunicado de www.vaticannews.va —
En una carta dirigida al cardenal Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el superior general Pagliarani afirma que no ve posible iniciar un diálogo «teológico» tal y como propone la Santa Sede, ya que «los textos del Concilio no pueden ser corregidos, ni puede ponerse en duda la legitimidad de la reforma litúrgica». Al no poder llegar a un acuerdo sobre la doctrina, se confirma la decisión de consagrar nuevos obispos el 1 de julio.
Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano
No a la propuesta de un diálogo «específicamente teológico» avanzada por la Santa Sede, porque en ningún caso se pondrían en duda los textos del Concilio ni la legitimidad de la reforma litúrgica. Sí a las consagraciones de nuevos obispos previstas para el próximo 1 de julio. La Fraternidad San Pío X responde con una carta del superior general, don Davide Pagliarani, al cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, tras la reunión que ambos mantuvieron el pasado 12 de febrero en el Vaticano. Encuentro que Fernández calificó en un comunicado posterior de «cordial» y «sincero» y tras el cual dio a conocer que había propuesto a los miembros de la Fraternidad iniciar «un diálogo específicamente teológico» con «una metodología bien precisa, sobre temas que aún no han sido suficientemente precisados». La propuesta iba acompañada de la petición de suspender las ordenaciones episcopales anunciadas el pasado 2 de febrero, ya que ello «implicaría una ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma) con graves consecuencias para la Fraternidad en su conjunto».
Hace una semana, Pagliarani había anunciado que presentaría la propuesta vaticana a los miembros del Consejo General de la Fraternidad y confirma que «se ha tomado el tiempo necesario para evaluarla». Ayer -18 de febrero- llegó la respuesta al cardenal, firmada por los cinco miembros del Consejo General.
La propuesta de diálogo
En la carta dirigida al cardenal Fernández, el superior de los llamados lefebvrianos (por el nombre del obispo Marcel Lefebrvre, que fundó la asociación en los años 70 en oposición a las reformas del Concilio Vaticano II) dice alegrarse, por un lado, por la «nueva apertura al diálogo», como «respuesta positiva» a la sugerencia de «un debate» doctrinal que él mismo ya había planteado en enero de 2019, en «un momento sereno y pacífico, sin la presión o la amenaza de una posible excomunión». Por otro lado, Pagliarani rechaza la propuesta de la Santa Sede porque un camino de diálogo común no podría «llegar a determinar juntos lo que constituiría «lo mínimo necesario para la plena comunión con la Iglesia católica»», ya que «los textos del Concilio no pueden ser corregidos, ni puede ponerse en duda la legitimidad de la reforma litúrgica».
«El Concilio —subraya Pagliarani— no constituye un conjunto de textos libremente interpretables: ha sido recibido, desarrollado y aplicado durante sesenta años por los papas que se han sucedido, según orientaciones doctrinales y pastorales precisas. Esta lectura oficial se expresa, por ejemplo, en textos importantes como Redentor del hombre , Que puedan ser uno, la alegría del evangelio oh la alegría del amor . También se manifiesta en la reforma litúrgica, entendida a la luz de los principios reafirmados en Guardianes de la tradición. Todos estos documentos muestran que el marco doctrinal y pastoral en el que la Santa Sede pretende situar cualquier debate ya está determinado».
Ordenaciones confirmadas
«Por estas razones —añade Pagliarani—, en el conocimiento compartido de que no podemos llegar a un acuerdo sobre la doctrina, me parece que el único punto en el que podemos encontrarnos es el de la caridad hacia las almas y hacia la Iglesia».
El responsable de la FSSPX —que de hecho no admite la legitimidad del rito litúrgico surgido de la reforma litúrgica— afirma, por tanto, que no puede aceptar «la perspectiva y los objetivos en nombre de los cuales el Dicasterio propone una reanudación del diálogo en el momento actual; ni, al mismo tiempo, el aplazamiento de la fecha del 1 de julio». Las ordenaciones de nuevos obispos se confirman, por tanto, como «una necesidad concreta a corto plazo para la supervivencia de la Tradición».
El comunicado del cardenal Fernández
Como se recordará, en el comunicado del pasado 12 de febrero, el cardenal Fernández había declarado: «La Santa Sede ha reiterado que la ordenación de obispos sin el mandato del Santo Padre, que detenta una potestad ordinaria suprema, plena, universal, inmediata y directa (cf. CDC, can. 331; Cost. Dogm. El pastor eternocap. I y III) implicaría una ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma) con graves consecuencias para la Fraternidad en su conjunto (Juan Pablo II, Lett. Ap. iglesia de dios2 de julio de 1988, nn. 3 y 5c; Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, Nota explicativa24 de agosto de 1966, n. 1)».
Se publicó primero como La Fraternidad San Pío X rechaza el diálogo propuesto por la Santa Sede
