El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, envía un mensaje de advertencia a Europa antes de un discurso clave en una reunión transatlántica, en medio de tensiones intensificadas tras la amenaza de anexión de Groenlandia por parte del presidente Trump.
Se espera que el Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se dirija a la Conferencia de Seguridad de Munich este fin de semana, aprovechando la reunión de Munich para argumentar que los socios transatlánticos están entrando en una “nueva era” en geopolítica y que la relación se encuentra en un momento decisivo.
Su aparición se produce en medio de una creciente inquietud europea por la postura cada vez más confrontativa de la administración Trump hacia los aliados, incluida la renovada presión sobre Groenlandia. En enero, el presidente Donald Trump amenazó con aumentar los aranceles a varios países europeos vinculados a las demandas de propiedad estadounidense de Groenlandia, amplificando los temores sobre la durabilidad de los supuestos de alianza de larga data.
Contexto y antecedentes
La conferencia es una de las primeras oportunidades importantes en 2026 para que altos funcionarios estadounidenses y europeos participen en un foro único de alto nivel a medida que las fricciones sobre el comercio, las cargas de seguridad y el estatus de Groenlandia salen a la luz. Reuters informó antes de la conferencia que se espera que Rubio pronuncie un discurso el sábado, después de que la reunión de Munich del año pasado estuvo marcada por críticas inusualmente duras de Estados Unidos a sus socios europeos.
Más allá del programa público, Rubio también ha utilizado la margen de Múnich para la diplomacia con las principales potencias, incluida una reunión a puertas cerradas con el máximo diplomático de China, lo que refleja cómo Estados Unidos está equilibrando las cuestiones de seguridad europeas con una competencia estratégica más amplia.
Análisis e implicaciones
Es probable que Rubio encuadre el momento como uno que requiere una coordinación más estrecha entre los socios occidentales, al tiempo que señala que Washington espera que Europa asuma más responsabilidad, un tema que se ha intensificado a medida que los europeos debaten cómo reducir las vulnerabilidades expuestas por la volatilidad de las políticas estadounidenses. En Munich, los líderes europeos advirtieron abiertamente que los viejos supuestos que sustentaban el orden posterior a la Guerra Fría ya no se sostienen, aun cuando enfatizan que la OTAN sigue siendo central.
Al mismo tiempo, los desacuerdos internos de Europa en temas como el comercio y la política industrial de defensa complican los esfuerzos por presentar una posición unificada ante la presión estadounidense, particularmente en disputas que afectan directamente a un aliado de la OTAN como Dinamarca y su territorio autónomo Groenlandia.
El discurso de Rubio en Munich se entiende mejor no como una respuesta a una “idea de compra de Groenlandia” histórica y única, sino como parte de un contexto más amplio para 2026: renovada presión e imprevisibilidad de Estados Unidos en cuestiones comerciales y de alianzas, junto con una intensificación de la rivalidad entre las grandes potencias. El foro de Munich pondrá a prueba si Washington y Europa pueden estabilizar la cooperación y al mismo tiempo recalibrar las expectativas en un entorno de seguridad que cambia rápidamente.
Publicado anteriormente en The European Times.
