El Comité Olímpico Internacional (COI) se enfrenta a críticas por una camiseta con elementos de diseño vinculados al Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 apareció en las tiendas olímpicas oficiales en línea y se agotó rápidamente. Las organizaciones del Holocausto y los políticos alemanes argumentan que el artículo se hace eco de la estética propagandística de la era nazi y no debería comercializarse sin un contexto claro. El COI dice que el producto de edición limitada tiene como objetivo principal proteger las marcas registradas del uso indebido, insistiendo en que salvaguardar el patrimonio olímpico no significa celebrar el régimen que organizó los Juegos.
Un producto “patrimonial” que desató una controversia moderna
Cobertura en 15 de febrero de 2026 Llamó la atención sobre la camiseta, comercializada como parte de una línea de “herencia” olímpica, utilizando imágenes asociadas con Berlín 1936, unos Juegos Olímpicos ampliamente reconocidos como un importante escaparate de propaganda para la Alemania de Adolf Hitler. La mercancía provocó una reacción política y cívica en Alemania, donde los críticos advirtieron que empaquetar imágenes como prendas de estilo de vida corre el riesgo de suavizar la memoria pública de cómo se instrumentalizó el deporte durante uno de los capítulos más oscuros de Europa.
Entre los críticos más acérrimos se encontraba el político de los Verdes de Berlín. Klara Schedlichquien argumentó que los Juegos de 1936 fueron una “herramienta central de propaganda” del régimen nazi y que vender un producto que haga eco de la iconografía de ese período es inapropiado, particularmente si los consumidores lo encuentran sin un marco educativo explícito. Cobertura internacional, incluyendo Euronoticiasinformó que las organizaciones vinculadas al Holocausto también expresaron su preocupación.
La respuesta del COI: protección de la marca, no nostalgia
En Milán, el portavoz del COI Marcos Adams defendió la decisión, diciendo que el COI está obligado a proteger sus marcas registradas y evitar el uso incontrolado de diseños relacionados con los Juegos Olímpicos. En la cuenta reportada por Reutersel COI calificó la carrera como limitada y arraigada en una gestión legal más que en un sentimiento. Cobertura paralela por RTÉ También destacó la opinión del COI de que la historia no puede “reescribirse” y señaló referencias a una contextualización al estilo de un museo, incluso en el Museo Olímpico de Lausana.
Adams también se refirió a la historia deportiva de la época, incluidos los logros de atletas como Jesse Owens. La posición del COI, en esencia, es que reconocer la existencia de los Juegos (y proteger las marcas relacionadas con ellos) no equivale a respaldar la política del régimen anfitrión.
Por qué los críticos dicen que el argumento legal no es suficiente
Los opositores responden que el debate no se trata de si el COI posee marcas registradas, sino de si el merchandising de consumo es el vehículo adecuado para el material histórico en disputa, especialmente cuando las imágenes se originan a partir de un evento entrelazado con propaganda estatal y persecución sistemática. Reuters señaló que se utilizó trabajo forzoso en las obras de construcción vinculadas al estadio olímpico, mientras que las autoridades nazis ya estaban encarcelando a los grupos a los que apuntaban, incluidos judíos, romaníes, homosexuales, opositores políticos y otros.
La controversia también expone un desafío institucional más amplio: incluso si un artículo se produce por razones de marca registrada, su recepción está determinada por las culturas de la memoria local, particularmente en Alemania, donde la sensibilidad pública hacia el simbolismo nazi y su normalización sigue siendo aguda. salida alemana Roncha informó sobre la reacción política interna y la intensidad de la crítica pública.
Qué podría cambiar: contexto en el punto de venta
Varios observadores sostienen que si las instituciones insisten en vender diseños históricamente sensibles, deberían hacerlo con un contexto claro e inevitable: notas destacadas que expliquen por qué existe el artículo, qué representan las imágenes y cómo la organización aborda los daños asociados con el período. Sin eso, dicen los críticos, el marketing “patrimonial” puede convertir el significado en estético, especialmente en plataformas de comercio electrónico de rápido movimiento donde los productos circulan lejos de museos y exposiciones curadas.
Un debate europeo más amplio sobre la memoria y la responsabilidad
La disputa surge en medio de conversaciones europeas más amplias sobre cómo las instituciones, marcas y plataformas tratan la historia controvertida. En un informe anterior sobre la conmemoración y el deber actual de enfrentar el antisemitismo, El European Times ha señalado que la conmemoración no se trata sólo de ceremonias, sino de elecciones que dan forma a la cultura pública, especialmente en momentos en que el simbolismo y el comercio se cruzan.
Que el fundamento de la marca registrada del COI satisfaga a los críticos puede depender de los próximos pasos: criterios más claros sobre lo que pertenece a una colección “patrimonial”, un marco educativo más sólido en el punto de venta y transparencia sobre cómo el COI evalúa el riesgo ético y de reputación al monetizar diseños de Juegos con carga política. Por ahora, el hecho de que la camiseta esté agotada no ha hecho más que intensificar la pregunta que está en el centro de la controversia: cuando la historia es dolorosa, ¿podrá alguna vez ser “sólo un diseño”?
Publicado anteriormente en The European Times.
