Comunicado de www.vaticannews.va — ![]()
En el mensaje del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso con motivo del mes del Ramadán, se destaca la coincidencia con la Cuaresma. «La paz —se lee— es el ferviente deseo para cada uno de vosotros, para vuestras familias y para las naciones en las que vivís».
Noticias del Vaticano
«A través de esta temporada común del Ramadán y la Cuaresma, que nuestra transformación interior se convierta en un catalizador para un mundo renovado, en el que las armas de la guerra den paso al valor de la paz». Así reza el Mensaje para el mes del Ramadán y el Id al-Fitr del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, firmado por el prefecto, el cardenal George Jacob Koovakad, y el secretario, monseñor Indunil J.K. Kodithuwakku, con fecha del 17 de febrero.
«Paz: este es mi ferviente deseo —escribe el cardenal— para cada uno de vosotros, para vuestras familias y para las naciones en las que viven». Una paz, se lee, que, como recuerda el Papa, nace del «desarme del corazón, de la mente y de la vida». Un don de Dios que se alimenta del diálogo, la justicia y el amor al perdón.
No ceder ante la violencia y la desesperación
Al expresar cercanía, solidaridad y respeto, se destaca la «providencial coincidencia de calendarios», dado que los cristianos están viviendo la Cuaresma. Momentos de «intensa espiritualidad», en los que reconocerse frágiles y que, en una época «sobrecargada de información, narrativas y puntos de vista contradictorios», pueden llevar a ceder a la desesperación o a la violencia. Caminos inaceptables para los creyentes.
Una vida renovada
«Nosotros, cristianos y musulmanes, junto con todas las personas de buena voluntad, estamos llamados a imaginar y abrir nuevos caminos a través de los cuales la vida pueda renovarse». Esto ocurre gracias a la oración, al «ayuno que purifica nuestra visión interior y a los actos concretos de caridad».
El valor de la paz
El cardenal Koovakad expresa la cercanía de la Iglesia a los hermanos y hermanas musulmanes, «especialmente a aquellos de vosotros que luchan o sufren en el cuerpo o en el espíritu por vuestra sed de justicia, igualdad, dignidad y libertad». «Estamos unidos no solo por nuestra común experiencia de prueba, sino también por la sagrada tarea de devolver la paz a nuestro mundo herido». El deseo es que, durante el Ramadán y la Cuaresma, la transformación interior se convierta en «un catalizador para un mundo renovado, en el que las armas de la guerra den paso al valor de la paz».
Se publicó primero como Cristianos y musulmanes juntos por la paz en un mundo herido
