Comunicado de www.vaticannews.va —
En un momento de extrema dificultad en el que la nación sudamericana busca el equilibrio y la estabilidad, Mons. Jesús Andoni González de Zárate Salas, Arzobispo Metropolitano de Valencia en Venezuela y presidente de la Conferencia Episcopal del país, explica cómo «la Iglesia local se esfuerza por ser un lugar de encuentro para todos y acompañar constantemente a la población en su lucha por el triunfo del bien, la verdad y la justicia».
Federico Piana – Ciudad del Vaticano
Nuestro trabajo, en este sentido, es cotidiano. El propósito al que se refiere Monseñor Jesús Andoni González de Zárate Salas, Arzobispo Metropolitano de Valencia (Venezuela) y Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, es promover el diálogo y la paz. Esto no es poca cosa en una nación donde, tras la detención de Maduro, el contexto aún se está definiendo. La necesidad de respeto mutuo y tolerancia, el llamado al perdón y la reconciliación, son temas constantes en la predicación, la catequesis y el compromiso educativo de la Iglesia como respuesta, surgida del Evangelio, a la polarización política que ha afectado la vida de los venezolanos en las últimas décadas.
Encuentro y diálogo
«La Iglesia local», declaró el prelado en una entrevista con medios vaticanos, «se esfuerza por ser un lugar de encuentro para todos y por acompañar constantemente a la población en su lucha por el triunfo del bien, la verdad y la justicia». Los obispos, especialmente en este momento tan difícil, son plenamente conscientes de su papel fundamental de liderazgo, tanto es así que están considerando nuevas iniciativas «que se decidirán y desarrollarán solo tras observar cómo evoluciona la dinámica nacional».
Caminos de Paz
González de Zárate identifica los caminos para construir una sociedad más igualitaria y libre en la «primacía de la dignidad humana, el bien común y los grandes valores del Evangelio». Pero también los identifica en la práctica de la solidaridad, porque «las actuales y complejas condiciones sociales y económicas de nuestra nación son el resultado de un proceso que se ha desarrollado en los últimos años. La inseguridad, las deficiencias en educación, salud y transporte, los salarios precarios, la inflación constante y la falta de producción nacional son factores que impactan significativamente la vida cotidiana de la gran mayoría de la población y constituyen su principal preocupación hoy, incluso más allá de la política».
Sentimientos encontrados
El pueblo venezolano, mayoritariamente católico, está dividido por sentimientos encontrados. «Podría decirse», explica el arzobispo, «que existe una mezcla de preocupación por las consecuencias concretas de lo sucedido y la esperanza de una mejora rápida y duradera». Una señal de apertura y pacificación fue el anuncio de las autoridades sobre un número significativo de liberaciones: «Sin duda, es una buena noticia. Sin embargo, ha generado gran preocupación entre las familias de los detenidos, ya que no se ha proporcionado información precisa sobre quiénes se beneficiarán de estas medidas y cuál será su verdadero alcance. Además, el proceso de liberación es muy lento. Las familias de los detenidos siguen esperando nuevas liberaciones; incluso pasan la noche fuera de la prisión esperando que esto suceda. La demanda general de la población es la liberación de todos los presos políticos, como los obispos hemos pedido reiteradamente».
Virgen de la Esperanza
Sin embargo, la verdadera esperanza llegó a un pueblo angustiado el pasado 14 de enero con la celebración de la festividad de Nuestra Señora de la Divina Pastora, que tradicionalmente se celebra en la diócesis de Barquisimeto, en el estado Lara, pero que abarca a toda Venezuela. González de Zárate recuerda que la procesión del icono más popular de la Virgen en el país atrajo una multitudinaria asistencia, a pesar de la inestabilidad del clima sociopolítico actual: «Y esto representa una clara expresión de la reserva espiritual del pueblo venezolano y de cómo en tiempos difíciles, como los que vivimos, nuestro Señor Jesucristo y su Madre, la Santísima Virgen, siguen siendo referentes, consuelo y fortaleza para todos nosotros».
Se publicó primero como Venezuela, Mons. González: «Tolerancia, reconciliación y perdón son necesarios»


