Comunicado de www.vaticannews.va —
La práctica establecida en 1975 y simplificada aún más por san Juan Pablo II en el Año Santo del 2000 se articula en el cierre de los batientes, mientras que la obra de mampostería se realiza de manera privada unos diez días después.
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Con motivo de la solemnidad de la Epifanía, el 6 de enero, el Papa León XIV cerrará la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro a las 9:30 (hora local en Roma), la última que permanece abierta entre las basílicas papales de Roma, concluyendo oficialmente el Año Santo iniciado el 24 de diciembre de 2024 por el Papa Francisco.
En continuidad con la práctica establecida desde 1975 —y simplificada aún más por san Juan Pablo II en el Jubileo del 2000—, el rito, que comenzará a las 9:30 horas, ya no incluye el cierre público de la puerta con mampostería, sino que se limita al cierre de los batientes.
El Papa recitará la oración de agradecimiento por el Año Santo ordinario: “Se cierra esta Puerta Santa, pero no se cierra la puerta de tu clemencia”, es la fórmula prevista en el rito, que se completa con una invocación para que permanezcan abiertos los “tesoros” de la gracia divina, “de modo que, al término de nuestra peregrinación terrena, podamos llamar con confianza a la puerta de tu casa y disfrutar de los frutos del árbol de la vida”. Posteriormente, el Papa se acercará a la Puerta Santa mientras se canta la antífona “O clavis David”.
El Pontífice subirá al umbral, se arrodillará y, tras un momento de oración silenciosa, cerrará personalmente los dos grandes batientes de bronce. Este gesto subraya que el tiempo jubilar concluye, pero que la misericordia de Dios permanece siempre abierta. Después del cierre de la Puerta Santa, el Papa presidirá la Santa Misa de la solemnidad de la Epifanía dentro de la Basílica Vaticana.
La obra de mampostería propiamente dicha de la puerta se llevará a cabo solo posteriormente, de manera privada, unos diez días después, con un rito de “mampostería” dirigido por la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice. Los técnicos de la Fábrica de San Pedro —los llamados «sanpietrinos» (en otras basílicas, los técnicos de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano)— serán los encargados de construir el muro de ladrillos en el interior de la Basílica para sellar la Puerta Santa. Durante el rito, se insertará en el muro la tradicional cápsula metálica (capsis), que contendrá el acta de cierre, las monedas acuñadas durante el año jubilar y las llaves de la puerta.
Se publicó primero como Jubileo: así se desarrollará el cierre de la Puerta Santa en San Pedro


