Comunicado de www.vaticannews.va —
Nacido a partir de una instalación artística, el documental de Annalaura di Luggo se proyectó en estreno en la sala de la Santa Sede. El cortometraje traza un itinerario a través de cinco umbrales virtuales que reproducen las puertas de las Basílicas Papales y la de Rebibbia, abierta por el Papa Francisco con ocasión del Jubileo.
Eugenio Murrali – Ciudad del Vaticano
La luz es el puente entre las diversidades en Ojo de esperanzael elemento que narra la mirada de esperanza en la que cada individuo se convierte en protagonista de un viaje interior. El documental, presentado este miércoles 14 de enero de 2026 en estreno en la filmoteca vaticana, da testimonio del proceso creativo de la obra multimedia interactiva homónima de Annalaura di Luggo, nacida durante el Jubileo de la Esperanza y que, como destacó el vicedirector editorial del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, está destinada a prolongarse en el tiempo y abrir nuevas puertas.
“En 2025 -dijo monseñor Lucio Adrián Ruiz, secretario del Dicasterio, al presentar la proyección especial- no solo se abrieron las Puertas Santas de las cuatro Basílicas Papales y de la cárcel de Rebibbia. Paralelamente a ese acto solemne, la artista Annalaura di Luggo sintió la urgencia de abrir otros portales simbólicos, dando vida a Ojo de esperanzauna instalación compuesta por portales virtuales capaces de transmitir la emoción de la apertura a un público más amplio, superando fronteras físicas, culturales y sensoriales”. Estas puertas, explicó monseñor Ruiz, “no separan, sino que ponen en relación; no dividen, sino que acogen”.
Afrontar la fragilidad
El documental surgió con ocasión del Jubileo 2025 como una reflexión luminosa sobre la esperanza y la capacidad del ser humano de enfrentar sus propias fragilidades a través del encuentro con el otro.
“El proyecto ha recibido importantes patrocinios institucionales -acotó monseñor Ruiz-, desde el Jubileo hasta el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional, pasando por el Ministerio de Justicia, con un papel clave del Ministerio de Cultura, que abrió las puertas del Panteón y de los Museos Reales de Turín. Así, la dimensión eclesiástica y la civil se unieron de manera significativa”.
Primera parada: el Panteón
Todo comenzó bajo una de las cúpulas más conocidas del mundo. En 2024, Annalaura di Luggo fue encargada por el Panteón de Roma, la basílica de Santa María ad Martyres, de realizar una instalación conmemorativa del Jubileo. Inspirándose en el tema de la luz, creó cinco puertas virtuales, reinterpretando el rito de la apertura de las Puertas Santas mediante un lenguaje multimedia que guía a los visitantes en un viaje de esperanza basado en la inclusión y la participación.
La instalación se expuso posteriormente en el Museo de’ Medici en Florencia, en la Capilla de la Sábana Santa de Turín y en el Museo del Tesoro de San Gennaro, como parte de las celebraciones de Neapolis 2500, con el apoyo del MAECI, donde permanecerá hasta el 11 de febrero de 2026. La instalación fue curada por Ivan D’Alberto con coordinación científica de Gabriella Musto y promovida por Stefano Lanna.
Las puertas y la luz
La instalación presenta cuatro puertas virtuales que reproducen las Basílicas Papales -San Pedro, Santa María la Mayor, San Pablo Extramuros y San Juan de Letrán- e invitan a los visitantes a tocar concretamente para entrar en diálogo con cuatro personas con discapacidad de distintas partes del mundo: Samantha de Asia, Martina de Europa, Serigne de África e Ignacio de América.
Cada protagonista que aparece tras una de las Puertas Santas está transfigurado por un haz de luz que revela, en lugar del corazón, un ojo, símbolo de la visión interior y de la capacidad de mirar más allá de los límites y apariencias.
Estos jóvenes, como observó monseñor Ruiz, “se convierten en símbolos de una luz que atraviesa al ser humano: una luz de vitalidad, de aceptación, de amor y de fuerza. Una luz que abre los ojos del corazón, que la artista ha colocado metafóricamente en posición pericárdica, insertando un iris, símbolo de visión interior, en el punto más íntimo y vital del ser”.
Porque de sus relatos no surge una esperanza abstracta, sino la espera de una esperanza concreta, cotidiana, hecha de fragilidad y resistencia, de heridas y de impulsos: “una esperanza que nace del encuentro y se convierte en testimonio, relación, comunidad”.
Sonido y testimonios
Con una banda sonora inspirada en textos sagrados, interpretada por la soprano Ekaterina Shelehova, la artista Annalaura di Luggo entrelaza videoarte, sonido y testimonios de diversas personas con discapacidad, peregrinos, representantes religiosos y figuras del mundo cultural, componiendo un relato coral sobre el poder transformador de la esperanza.
La apertura del documental estuvo a cargo del Papa Francisco, acompañado de múltiples intervenciones, entre ellas la del arzobispo Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización; Massimo Osanna, director general de museos del Ministerio de Cultura italiano; monseñor Lucio Adrián Ruiz; y Davide Vincent Mambriani, encargado de asuntos culturales del Jubileo 2025.
Hasta Hollywood
La obra, con la fotografía de Cesare Accetta y la canción original Ojo de esperanza compuesta por Ricky Borselli e interpretada por la soprano Ekaterina Shelehova, se encuentra “in consideration” para los Oscar 2026 en la categoría de Mejor Cortometraje Documental, ganó el Silver Award en los Hollywood Gold Awards y está en selección oficial en el Miami Beach Film Festival, en The Impact Docs Awards en California y en el International Art Film Festival en Inglaterra.
Se publicó primero como En la Filmoteca Vaticana “Oculus Spei”, una reflexión sobre la esperanza



