En términos prácticos, los debates de la COP30 giran en torno a tres grandes cuestiones:
1) ¿Cómo pueden los países intensificar la acción climática?
Con el planeta calentándose a una velocidad récord y los desastres climáticos intensificándose, la reducción de las emisiones y la adaptación a los impactos dominan la agenda. Los delegados están analizando herramientas clave:
• Contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC): Planes climáticos nacionales actualizados cada cinco años. En la COP30, los países están sopesando nuevas formas de impulsar la ambición y acelerar la implementación.
• Eliminación progresiva de los combustibles fósiles: La COP28 acordó una “transición para abandonar los combustibles fósiles”. Ahora, los negociadores están debatiendo si es necesario establecer una hoja de ruta más clara y basada en el contexto para ese cambio.
• Planes Nacionales de Adaptación (PAN): 72 países han presentado planes, pero la mayoría carece de financiación. Una propuesta: triple financiación de la adaptación para 2025.
• Objetivo Global de Adaptación: Las conversaciones se centran en aproximadamente 100 indicadores para seguir el progreso de la adaptación en todo el mundo.
• Hoja de ruta para la financiación forestal: Ya cuenta con el respaldo de 36 gobiernos que representan el 45 por ciento de la cubierta forestal mundial y el 65 por ciento del PIB. Su objetivo es cerrar una brecha anual de 66.800 millones de dólares para la protección y restauración de los bosques tropicales.
2) ¿Cómo pueden el dinero y la tecnología llegar a quienes más lo necesitan?
Las promesas políticas por sí solas no resolverán la crisis climática: necesitan recursos reales. Los negociadores de la COP30 están explorando formas de desbloquear las finanzas y la tecnología:
• Artículo 9.1 del Acuerdo de París: Los países desarrollados deben apoyar financieramente a las naciones en desarrollo. Los delegados están considerando un plan de acción y herramientas de rendición de cuentas.
• Hoja de ruta de Bakú a Belém hasta alcanzar los 1,3 billones de dólares: Una propuesta para movilizar 1,3 billones de dólares anualmente para los países en desarrollo, con cinco áreas de acción e instrumentos libres de deuda en discusión.
• Fondo de Pérdidas y Daños: Creado en la COP27 y lanzado en la COP28 para ayudar a los países más afectados por los impactos climáticos. Llega a la COP30 con fondos insuficientes, lo que genera pedidos de más contribuciones.
• Fondo Verde para el Clima: El fondo climático más grande del mundo, pero su último ciclo de reposición mostró signos de declive.
• Fondo para el Medio Ambiente Mundial: Proporciona subvenciones a los países en desarrollo, pero la financiación actual se considera inadecuada.
• Programa de implementación de tecnología: Su objetivo es mejorar el acceso a las tecnologías climáticas, pero las negociaciones siguen divididas sobre las barreras financieras y comerciales.
• Medidas unilaterales restrictivas del comercio: Políticas comerciales relacionadas con el clima que pueden perjudicar a los países en desarrollo. Una idea: crear una plataforma para evaluar su impacto.
3) ¿Cómo puede la acción climática ser justa e inclusiva?
Incluso con financiación, las grandes transiciones corren el riesgo de profundizar las desigualdades a menos que protejan a las comunidades vulnerables. Los negociadores están trabajando en marcos para garantizar la equidad:
• Programa de trabajo de transición justa: Promueve la justicia social, el trabajo decente y el desarrollo sostenible. Los países esperan un marco práctico alineado con las realidades de los trabajadores y las comunidades.
• Plan de Acción de Género: Orienta la integración de las perspectivas de género en la acción climática. El primer plan se adoptó en 2017; una versión actualizada está prevista para la COP30.
Por qué es importante lo que sucede en Belém
Las decisiones que se tomen en Belém determinarán cómo el Acuerdo de París pasa de las palabras a la acción y si los objetivos climáticos globales siguen siendo alcanzables. A puerta cerrada, el ambiente es claro: el tiempo apremia y el acuerdo no puede esperar. Estas decisiones determinarán no sólo el ritmo de los recortes de emisiones, sino también si se hará justicia a los pueblos indígenas, así como a África y las naciones en desarrollo, que soportan la peor parte de los impactos climáticos a pesar de ser los que menos contribuyen a la crisis.


