Dom, 5 Abr 2026 23:38
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La violencia no es la voz de las personas indocumentadas

La violencia no es la voz de las personas indocumentadas

Comunicado de www.theimfc.org —

Por el obispo Guillermo A. Ahumada

En los últimos días, las calles de Los Ángeles han sido testigos de una protesta colectiva, un grito de frustración e ira que refleja la necesidad urgente de un cambio real en nuestra sociedad.

La violencia no es la voz de las personas indocumentadas

Como líder espiritual y defensor de la justicia, reconozco el derecho legítimo de protestar, pero también siento la urgente necesidad de trazar una línea clara entre la protesta pacífica y los actos de vandalismo que solo debilitan nuestra causa común.

La violencia no se construye, destruye. El saqueo, la destrucción y la confrontación no benefician a nadie. No representan a la mayoría de nosotros, ni nuestra comunidad, mucho menos a las personas indocumentadas, que luchan con la dignidad todos los días. Nuestros hermanos y hermanas indocumentados trabajan duro, contribuyen a esta nación, crían a sus hijos con valores y esperan una oportunidad justa para vivir sin miedo. Es crucial aclarar que no son responsables de los actos de vandalismo que hemos presenciado. Nuestra gente busca soluciones, no el caos; Anhelan la justicia, no confrontación.

Hoy, más que nunca, los líderes políticos tienen la responsabilidad de no ceder ante las provocaciones o el conflicto de combustible. Necesitamos líderes que escuchen, que actúen con equilibrio y que prioricen las necesidades reales de la comunidad sobre las agendas partidistas. Este no es el momento de la retórica ideológica, sino de las respuestas humanas que curan las heridas y construyen puentes.

El camino hacia la reforma migratoria justa no está pavimentado con piedras, sino con la participación cívica, la organización y el poder de la votación. Debemos exigir el final de las deportaciones masivas que destrozan a las familias y sembren el miedo y el trauma en nuestras comunidades. Pero también debemos hablar con inteligencia, estrategia y, sobre todo, unidad. La historia nos enseña que se logran grandes cambios con la perseverancia y la determinación, nunca con la violencia.

A mis hermanos y hermanas indocumentados, quiero decir: no estás solo. Entendemos el miedo que sientes, pero no dejes que te paralice. Avanza con la fe y la dignidad. La lucha por la justicia nunca se detiene, y su voz es esencial para lograr un futuro mejor.

Ahora, más que nunca, levantemos nuestras voces, pero no nuestras manos. Deje que nuestro mensaje sea claro: la voz de un pueblo no se basa en la violencia, sino en la esperanza, la determinación y un compromiso inquebrantable con la paz.

El obispo Guillermo A. Ahumada es un líder comunitario y defensor de los derechos de los inmigrantes en Los Ángeles.

Se publicó primero como La violencia no es la voz de las personas indocumentadas

Obispo Guillermo Alejandro Ahumada

Periodista especializado en noticias europeas y política internacional.