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Será santo Juan Bautista Scalabrini, el “Padre de los migrantes”

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El próximo 9 de octubre, el Papa canonizará en Roma al beato, Juan Bautista Scalabrini. Obispo de Piacenza y considerado padre de los migrantes. Sugirió a San Pío X la creación de un organismo en la Santa Sede para la atención de todos los emigrantes del mundo, creándose la Oficina especial para la emigración, precursora de la actual Sección para los migrantes y refugiados que es parte del Dicasterio para la Promoción del desarrollo humano integral

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

El futuro santo, que el papa Francisco canonizará en la Plaza de San Pedro es Juan Bautista Scalabrini nacido en Fino Mornasco, en la provincia de Como en el norte de Italia en 1839. Se ordenó Sacerdote el 30 de mayo de 1863. El 9 de noviembre de 1997, Juan Pablo II lo beatificó. Vatican News entrevistó a Luisa Depontti Misionera secular Scalabriniana, italiana, que vive en México desde hace 5 años. Con ella, hacemos un recorrido en lo que fue la vida del próximo santo.

Según Deponti, Scalabrini, quería ser misionero, anunciar el Evangelio en países lejanos, pero su obispo no se lo permitió. Trabajó en su diócesis en el seminario y también como párroco, en una parroquia en Como.

“Estaba empezando la Revolución Industrial, la explotación de los obreros, empezaba una migración masiva de los italianos, y se dio cuenta también de la importancia de la educación religiosa de los jóvenes. Por eso escribió, por ejemplo, un pequeño catecismo para los niños y siempre se preocupó por crear escuelas de doctrina cristiana”.

La misionera secular cuenta también que, a los 36 años el papa Pío IX lo eligió obispo de Piacenza, lo que le permitió seguir de cerca las distintas cuestiones sociales de su tiempo, trabajó mucho en la formación del clero, visitó a menudo sus 300 parroquias, dándose cuenta que el 12 por ciento de sus feligreses  eran emigrantes que vivían en el extranjero, señaló Deponti,  era la época de la inmigración masiva de los italianos hacia las Américas primero, Argentina y Brasil y después Estados Unidos.

Scalabrini y el tema de la migración

Scalabrini, como cuenta Deponti, al ver la situación de la emigración de italianos al extranjero, quiso solucionar las causas de la migración, una migración causada por la pobreza y las condiciones de vida de esos tiempos. Se involucra profundamente en esta problemática y en 1887 fundó la Congregación de los Misioneros de San Carlos Borromeo para los emigrantes.  Congregación que hoy día sigue su misión, trabajando con migrantes y refugiados en varios países del mundo.

Luego en 1895 fundó también la rama femenina, las hermanas Misioneras de San Carlos Borromeo Scalabrinianas, que también empezaron a trabajar con los italianos y hoy en día, confirma la misionera secular,  están presentes en muchos países trabajando con migrantes y refugiados de todas las nacionalidades y religiones.

En cambio, el instituto Secular surgió en 1961, 56 años después de la muerte de Scalabrini, que falleció en 1905. Surgió en Suiza y se inspiran en la espiritualidad de Scalabrini

Sobre el carisma del futuro santo

Al hablar de la espiritualidad del obispo Scalabrini, Deponti dijo que está enfocada en la centralidad de Jesucristo, en un gran amor por la Eucaristía, por Jesús crucificado, a Quién le encomendaba en los momentos más difíciles de su trabajo pastoral. Scalabrini estaba convencido de que la Iglesia es la continuación de la Encarnación de Cristo en el mundo.

“Su espiritualidad se puede definir como espiritualidad de Encarnación. Cada bautizado, cada cristiano está llamado a seguir manifestando en el mundo el amor de Jesucristo, el amor del Padre para todos los demás. Es una espiritualidad muy abierta, universal. El obispo tenía también una gran devoción por la Virgen María, un fuerte celo apostólico pastoral”.

Nunca fue indiferente ante problemas sociales, como la pobreza o situaciones en las que sintió que tenía que involucrarse para aliviar los sufrimientos de sus hermanos, afirmó.

Sobre su labor con los migrantes

La labor del futuro santo en lo que se refiere a la migración en Europa, se involucró, no solo a nivel religioso pastoral, sino también a nivel político-social y también a nivel científico con estudios, investigaciones y estadísticas sobre el tema de la migración con conferencias, de sensibilización en la sociedad de su tiempo. Impulsó leyes en favor de los emigrantes, también involucró a los laicos en un trabajo de apoyo legal en los puertos de salida y de llegada de los inmigrantes.  Scalabrini, dijo Deponti,  tuvo una visión profética sobre la migración. Un fenómeno estructural de su tiempo con la revolución industrial y hoy en día con la globalización.

Luisa Deponti misionera secular

Oficina Especial para la Emigración

Scalabrini visitó a los misioneros e inmigrantes en Estados Unidos en 1901 y en Brasil en 1904. Sugirió a San Pío X la creación de un organismo en la Santa Sede para la atención de todos los emigrantes del mundo. Sugerencia que el Santo Pontífice puso en marcha con la creación de la oficina especial para la emigración, precursora de la actual Sección para los migrantes y refugiados que es parte del Dicasterio Vaticano para la Promoción del desarrollo humano integral.

El legado de Scalabrini siempre actual donde se encuentran en el mundo

Más de un siglo después de la muerte de Scalabrini, su legado y su carisma siguen siendo muy actuales en el mundo de hoy, en el mundo de la migración. Como dijo la misionera secular, la migración es considerada por el Papa Francisco uno de los fenómenos más importantes de nuestro tiempo, que la Iglesia Universal tiene que tomar en cuenta en su acción pastoral en todos los países del mundo.

Deponti, afirmó que el carisma del futuro santo sigue en su familia, la familia scalabriniana, en la que se encuentran miles de misioneros y voluntarios en todo el mundo, que «abrazan y se convierten en migrantes con migrantes, para colaborar en el sueño de Dios de unir a todos los pueblos en una sola familia».

La familia scalabriniana está compuesta de manera particular por tres institutos de vida consagrada, el primero son los Misioneros Scalabrinianos, sacerdotes fundados por Juan Bautista Scalabrini en 1887, son unos  650 religiosos repartidos por 33 países. Su acción pastoral y misionera, dijo Deponti, se desarrolla sobre todo en parroquias, casas del migrante y también en centros de Apostolado del Mar donde asisten a los marinos y trabajadores del mar,  tienen escuelas y  hacen estudios de investigación sobre el tema de la emigración.

El segundo Instituto de vida consagrada en la familia Scalabriniana son las hermanas misioneras Scalabrinianas, fundadas en 1895 por el futuro santo, en colaboración con la Bienaventurada Madre Asunta Marchetti y el  siervo de Dios Padre José Marchetti. Las hermanas, dijo la misionera,  siguen trabajando hoy en día en 25 países del mundo, con 110 misiones. Son sobre todo escuelas, hospitales, centros de asistencia psicosocial, centros de salud en casas de acogida y promoción de los migrantes y refugiados. Desde el 2018 la congregación ha empezado el proyecto Servicio Itinerante caracterizado por la asistencia a los migrantes y refugiados en zonas fronterizas

Luisa Deponti con jóvenes de varias nacionalidades




Luisa Deponti con jóvenes de varias nacionalidades

El tercer Instituto de vida consagrada de la familia Scalabrinianas son las misioneras seculares Scalabrinianas, surgieron en 1961, inspiradas por la espiritualidad del obispo Juan Bautista Scalabrini. El instituto empezó en Suiza,  con el sí de Adelia Firetti, una joven maestra de Piacenza que llegó a Suiza por invitación de los misioneros Scalabrinianos para crear una escuela para los hijos de los emigrantes italianos. Esa experiencia fue para ella, dijo Deponti,  la ocasión para decir su si a una consagración total a Dios en la vida laical.

«Nuestro carisma es vivir la consagración secular en los caminos del éxodo migratorio. No tenemos signos externos que nos distingan de los demás y no tenemos obras,  trabajamos en nuestra profesión en los más diversos ambientes y contextos de las sociedades multiétnicas de nuestro tiempo, para transformar desde adentro cada realidad, especialmente la de la migración en una experiencia de encuentro y acogida».

Las misioneras seculares están presentes en Suiza, Alemania, Italia, Brasil, México y Vietnam y trabajan en distintas profesiones directamente asistiendo a los migrantes, pero también en la sensibilización y formación  de los jóvenes. «En particular, en nuestras casas o en algunos casos, en los centros internacionales Juan Bautista Scalabrini, donde realizamos encuentros con jóvenes de diversas nacionalidades, culturas y religiones, allí aprenden a mirar al extranjero, a ver la realidad migratoria con nuevos ojos, ojos de fe, en la esperanza que este camino nos pueda llevar de verdad a ser una única familia de la humanidad», dijo.

El milagro por el cual su fundador será santo

Antes de la Beatificación de Juan Bautista Scalabrini en 1997, fue reconocido un milagro, la curación de una hermana scalabriniana que se encontraba en estadio terminal de su enfermedad y se recuperó de manera milagrosa. La canonización de Scalabrini ahora se realiza con la dispensa de la práctica de reconocer el segundo milagro, como sucedió con el Papa Juan XXIII. El Papa Francisco decidió proclamarlo santo por el testimonio de muchísimas personas que lo reconocen como padre del migrante, como obispo santo, por los muchos signos de devoción en todo el mundo. Por las gracias, dijo la misionera, que muchos feligreses han recibido rezando al obispo Scalabrini.

«Al reconocer a Scalabrini como santo, el Papa Francisco quiere señalar a la Iglesia el modelo de un obispo que no solo se entregó por completo al bien de su pueblo, sino que también extendió su corazón a los hermanos y hermanas migrantes, además,  la migración es una tema muy importante para el Papa Francisco, muy actual para la acción de pastoral de la Iglesia. Son muchos los motivos, las razones para reconocer a Scalabrini como Santo como modelo para toda la Iglesia»

La emoción de que será santo Juan Bautista Scalabrini

Para Deponti, Juan Bautista Scalabrini se convierte en unmensaje vivo, de fe, esperanza y caridad para todos en un tiempo en que el fenómeno de las migraciones es cada vez más dramático.

Luisa Deponti misionera secular



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